10/06/2026
Con corazones entristecidos, pero sostenidos por la esperanza que encontramos en nuestro Señor Jesucristo, compartimos la noticia del fallecimiento de nuestra querida hermana y compañera de labores, Jody Ann Rivera Oquendo, quien formó parte importante de la historia y el ministerio de nuestra institución.
Jody Ann sirvió con dedicación y excelencia como maestra y posteriormente como Coordinadora Académica de la Academia Presbiteriana en Villa Carolina. Durante sus años de servicio impactó la vida de innumerables estudiantes, familias y compañeros de trabajo, dejando una huella imborrable de amor, compromiso y vocación cristiana.
Además de su labor educativa, dirigió nuestro grupo El Junte, un ministerio compuesto por maestros y colaboradores que adoraban a Dios a través de la música. Su pasión por Cristo, su amor por la adoración y su deseo de servir fueron evidentes en cada espacio donde ministró y compartió sus talentos.
Hoy lamentamos profundamente su partida, pero damos gracias a Dios por el privilegio de haber compartido con una mujer de fe, servicio y entrega. Su legado continuará vivo en las vidas que tocó, en los estudiantes que acompañó, en los compañeros que inspiró y en la comunidad de fe que edificó con su testimonio.
Extendemos nuestras más sinceras condolencias a su esposo, familiares, amigos y seres queridos. Oramos para que el Dios de toda consolación les fortalezca, les sostenga y les conceda paz en medio de este tiempo de dolor.
Nos aferramos al consuelo y la esperanza que encontramos en la Palabra de Dios:
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones…”
2 Corintios 1:3-4
En medio de este tiempo de dolor, confiamos en que el Señor sostendrá a la familia Rivera Oquendo, a sus seres queridos y a toda nuestra comunidad escolar con Su amor, Su gracia y Su paz.
Con gratitud por su vida, servicio y testimonio, continuamos elevando nuestras oraciones por su familia y seres queridos, confiando en la paz y el consuelo que solamente Dios puede brindar.
Con respeto y solidaridad cristiana,