16/06/2026
“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”.- Filipenses 4:6-7
Mantengámonos conectados con nuestro Señor. Recordemos que la oración calma nuestros corazones y es el medio que tenemos para conversar con Él cada día, para alabarlo, agradecerle sus bendiciones y comunicarle nuestras preocupaciones.
Tomemos la costumbre de orar unos por otros como la comunidad en Cristo que somos, recordando que nuestro Señor escucha nuestras oraciones y entendiendo que su tiempo y voluntad son perfectos.
¡Dios los bendiga y los guarde!