12/06/2026
Lamentaciones es un libro de sufrimiento, escrito luego de la destrucción de Jerusalén. Pero en medio de ese lamento surge esta palabra de esperanza.
Jeremías escribe este verso no porque la situación fuera buena, sino porque sabía que Dios es bueno, aun cuando la vida no lo sea.
Esta clase de esperanza es una decisión consciente de buscar la presencia de Dios aun en la oscuridad. Es confiar en Su carácter cuando las circunstancias no tienen sentido.
Este versículo enfatiza dos acciones: esperar y buscar. Esperar en Dios fija nuestra mirada en el futuro, en lo que Él hará. Buscarlo nos invita a una relación con el Dios que ya está cerca ahora.
Esperar en el Señor no es no hacer nada; es hacer el arduo trabajo espiritual de confiar en el tiempo de Dios, aun cuando la respuesta parece tardar. Implica continuar orando, obedeciendo y creyendo mientras aguardamos la salvación del Señor.
En la espera, no negamos el dolor, sino que se lo traemos a Dios, sabiendo que sigue siendo bueno y fiel.