15/08/2021
DE MANO EN MANO
“Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados” (Filipenses 4:1).
EN EL CAPÍTULO 4 de Filipenses, Pablo responde ciertas preguntas sobrentendidas:
1. ¿Cuál es el secreto de la victoria? Permanecer firme en el Señor (vers. 1).
2. ¿Qué actitud debemos cultivar incluso en situaciones desafiantes? Alegrarnos en el Señor siempre (vers. 4).
3. ¿Cuál es la mejor manera de desarrollar un buen estilo de vida? De modo moderado, íntegro y gentil (vers. 5).
4. Hay tantas cosas que me preocupan, ¿qué hago? No dejemos que la preocupación se haga cargo de nuestra vida (vers. 6, 9).
5. Estoy angustiado, ¿qué hago? Ora a Dios, pidiéndole su paz (vers. 7).
6. Estoy en la duda de cómo tomar las mejores decisiones, ¿qué hago? Debemos escoger todo lo que es verdadero, todo lo que es respetable, todo lo que es justo, todo lo que es puro, todo lo que es bueno, todo lo que es de buen nombre, todo lo que es loable (vers. 😎.
7. A veces pienso en la prosperidad y también en la falta de recursos. ¿Cómo debería proceder en relación con esto? Debemos aprender a vivir en la pobreza tanto como en la abundancia (vers. 11-13).
8. ¿Qué hago con todo lo bueno que he aprendido? Vívelo y compártelo con los demás (vers. 9).
Las carreras de relevos las corren equipos de cuatro o más competidores. Cada corredor debe ceder el testigo al siguiente corredor. El testigo es una barra cilíndrica de una longitud de 30 centímetros, un diámetro de 12 milímetros y un peso mínimo de 50 gramos. Es liso y hueco. Llevar el testigo es necesario para ganar la carrera.
Cuando Dios nos salva, opera una transformación total en nosotros. Coloca en nuestras manos el testigo o testimonio de nuestra salvación para que lo coloquemos en manos de otro. Nadie llegará solo al cielo. Alguien fue nuestro testigo para que nosotros seamos testigo de otros.