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Primera Alianza Cristiana y Misionera Barceloneta Pueblo Somos la primera Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de Puerto Rico. Fundada desde el 1900 en el pueblo de Barceloneta.

05/06/2026

En un momento, Adrián Simancas iba en un kayak junto a su padre en el Estrecho de Magallanes, en Chile. Al siguiente, al joven lo embocó una ballena jorobada. «Pensé que estaba muerto», contó Adrián a un medio de comunicación. Segundos después, la ballena lo soltó en las aguas heladas. Su ...

04/06/2026

¿Alguna vez escuchaste la expresión «albatros alrededor del cuello», una frase referente a una carga agobiante? Alude al famoso poema de Samuel Coleridge, La balada del viejo marinero. Un marinero mata un albatros inofensivo y amistoso. La tripulación cree que ese acto cruel maldice su travesí...

 Devocional de hoy: El poder de la músicaLee: 1 Samuel 16:14-23El 21 de noviembre de 1915, la esperanza de Sir Ernest Sh...
03/06/2026



Devocional de hoy: El poder de la música

Lee: 1 Samuel 16:14-23

El 21 de noviembre de 1915, la esperanza de Sir Ernest Shackleton y los tripulantes del Endurance se hundió junto con el barco en las oscuras profundidades bajo el hielo antártico. Quedaron varados a miles de kilómetros de casa. Más tarde, la tripulación comentó varias cosas que ayudaron a su supervivencia, incluido un banjo Windsor de más de cinco kilos de peso. Al emprender su ardua travesía, Leonard Hussey (el meteorólogo de la expedición) fue el único autorizado a llevar más de un kilo de pertenencias. «Es medicina mental vital —le dijo Shackleton a Hussey— y la vamos a necesitar». Los diarios de la tripulación explicaban el poder de aquella música. «El banjo […] alimenta el cerebro», escribió un marinero.

La Biblia presenta la música como uno de los inmensos regalos de Dios, una forma en que su sanidad y consuelo entran en el corazón humano. En la trágica historia del rey Saúl, vemos cómo fue oprimido por un «espíritu malo» (1 Samuel 16:14). ¿Y qué creyeron sus sirvientes que el rey necesitaba para encontrar alivio? Música. Entonces, buscaron al joven David, y este «tomaba el arpa y tocaba […]; y Saúl sentía alivio» (v. 23).

La música ofrece más que simple entretenimiento. Puede traer alegría, renovar la esperanza y consolar almas cansadas. Es, en verdad, uno de los poderosos regalos de Dios.

De: Winn Collier

 Devocional de hoy: Nuestra parte y la parte de DiosLee: Filipenses 2:12-13; 3:12-16En Singapur, el gobierno alienta a l...
02/06/2026



Devocional de hoy: Nuestra parte y la parte de Dios

Lee: Filipenses 2:12-13; 3:12-16
En Singapur, el gobierno alienta a la gente a apoyar buenas causas mediante la igualación de donaciones. «Complementa» las donaciones a organizaciones benéficas contribuyendo con una cantidad igual o mayor. Al multiplicar las contribuciones, espera incentivar a las personas a participar más en dádivas de caridad.

Este enfoque combinado me recuerda cómo los creyentes en Jesús son llamados a imitar los estándares de santidad de Dios como discípulos. En su carta a los filipenses, Pablo los exhorta a ocuparse en su salvación (2:12) y a «[proseguir] a la meta» (3:12, 14). Y al mismo tiempo, enfatiza: «Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (2:13).

Los creyentes en Jesús no son justificados ante Dios por las buenas obras, pero sí existe una idea de complementación en nuestro crecimiento espiritual. Tras habernos salvado por gracia, Dios nos llama a ser santos —apartados para Él—, y nosotros respondemos con sinceridad y gratitud. Obedecerle y agradarle requiere corazón y esfuerzo de nuestra parte, pero no lo hacemos con la fuerza humana, sino que Él nos ayuda. Nos muestra cuando nos equivocamos (Filipenses 3:15), nos da fuerza para resistir la tentación (1 Corintios 10:13) y nos capacita para hacer lo correcto ante sus ojos (Efesios 2:10).

De: Leslie Koh

 Devocional de hoy: Dar con generosidadLee: Deuteronomio 14:23-29Cuando Oswald y Biddy Chambers dirigieron un instituto ...
01/06/2026



Devocional de hoy: Dar con generosidad

Lee: Deuteronomio 14:23-29
Cuando Oswald y Biddy Chambers dirigieron un instituto bíblico en Londres entre 1911 y 1915, mantuvieron su principio de vida de no rechazar a los necesitados. Algunos londinenses se horrorizaron ante esa práctica, pensando que se aprovecharían del instituto. En respuesta y sin invitar a otros a seguir su ejemplo, Oswald señaló: «Mi responsabilidad es dar. Dios se encargará de quien pida».

La pareja seguía el ejemplo de nuestro generoso Creador. En sus instrucciones a Moisés, Dios estableció formas bondadosas para que su pueblo viviera y sirviera a los demás, como compartir sus alimentos y posesiones. Moisés les dijo que, cada tres años, debían llevar «todo el diezmo» para que «coman y se sacien» los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas (Deuteronomio 14:28-29). Mediante la generosidad de su pueblo, Dios cuida a los vulnerables.

La confianza de los Chambers en Dios era tan profunda que daban voluntariamente y sin cuestionamientos. Habían aprendido a «temer al Señor […] todos los días» (v. 23) y a recibir su bendición «en toda obra que [sus] manos hicieren» (v. 29).

Nosotros también podemos dar con generosidad, confiando en Dios para recibir sabiduría y discernimiento para proveer para los extranjeros, los huérfanos y las viudas.

De: Amy Boucher Pye

 Devocional de hoy: Extender el cuidado de DiosLee: 2 Reyes 5:1-3, 9-11, 13-14Cuando era adolescente, tenía una relación...
31/05/2026



Devocional de hoy: Extender el cuidado de Dios

Lee: 2 Reyes 5:1-3, 9-11, 13-14

Cuando era adolescente, tenía una relación tensa con Lisa, una compañera de la iglesia, así que me desanimé al saber que compartiríamos la habitación en el campamento de verano. Pero la semana transcurrió sin problemas.

El evento más esperado era la fogata el último día. Esa noche, tuve fiebre. Me acosté temprano, pero podía escuchar la música y las risas. Una hora después, Lisa me sorprendió: me estaba tomando la temperatura. «No voy a ir a la fogata —dijo—. Estás enferma. Me quedo contigo». Podría haberse despreocupado, pero decidió cuidarme, lo cual me levantó el ánimo.

En la historia de Naamán, vemos otro ejemplo de alguien que mostró interés. El comandante del ejército sirio tenía una sirvienta israelita a la que habían llevado cautiva, y ahora «servía a la mujer de Naamán» (2 Reyes 5:2). Separada de su familia y obligada a servir, la joven podría haber decidido no ayudar a su amo, enfermo de lepra. Pero su fe la movió a ayudar: «Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría» (v. 3). Y Dios, de hecho, usó al profeta Eliseo para sanar a Naamán (vv. 8-14).

Lisa y la joven israelita decidieron ayudar, y Dios obró a través de ellas. Pidamos a Dios que nos muestre a quién podemos extender su cuidado y nos dé sabiduría para hacerlo.

De: Karen Huang

 Devocional de hoy: Imitar el perdón de DiosLee: Efesios 4:25-32Solía trabajar con una mujer llamada Madge, una cocinera...
30/05/2026



Devocional de hoy: Imitar el perdón de Dios

Lee: Efesios 4:25-32
Solía trabajar con una mujer llamada Madge, una cocinera maravillosa. «¡Tendrías que probar mi sopa de arvejas con jamón!», me dijo un día. Cuando respondí que no me gustaban las arvejas, sonrió y dijo: «Te gustarán después de probar mi sopa». Al día siguiente, me entregó un recipiente con su sopa, hecha especialmente para mí.

«¿Probaste mi sopa?», preguntó uno par de días después. «Lo haré… pronto», respondí, esperando que no me volviera a preguntar. Pero lo hizo; al día siguiente y al otro. «No la dejes mucho tiempo o se echará a perder», añadió al cuarto día.

Una semana después, seguía sin haberla comido. Ya se había echado a perder y la tiré. Temí cuando ella se acercó y preguntó: «Probaste mi sopa, ¿no?».

«Sí —dije—. Estaba... deliciosa».

En Efesios 4, Pablo nos llama a tratar con pecados relacionados con nuestras palabras, como la ira (v. 26), las conversaciones corruptas (v. 29) y la calumnia (v. 31). Pero antes, hace un llamado más básico: «hablad verdad cada uno con su prójimo» (v. 25). Yo había mirado a Madge y le había mentido. Sabía lo que debía hacer.

Fui a verla, confesé mi mentira y, avergonzado, le pedí perdón. Ella se acercó y me abrazó. «Por supuesto que te perdono —dijo—. ¿Cómo no hacerlo, cuando sé cuánto me ha perdonado Dios a mí?».

De: Sheridan Voysey

 Devocional de hoy: Esperar en DiosLee: Salmo 27:7-14Cuando era niña, me entusiasmaba al ver coloridos carteles especial...
29/05/2026



Devocional de hoy: Esperar en Dios

Lee: Salmo 27:7-14

Cuando era niña, me entusiasmaba al ver coloridos carteles especiales al costado del camino. Creía que ya habíamos llegado al parque de diversiones al que íbamos. Comenzaba alegremente a recoger mis cosas, solo para decepcionarme al ver más carteles y tener que esperar aún más antes de llegar. Finalmente, entendí que esos carteles anunciaban que los visitantes estaban cerca, pero que aún faltaban unos kilómetros.

Como un niño emocionado que se pregunta: «¿Ya llegamos?», también nosotros podemos sentir impaciencia y ansiedad por llegar a nuestro próximo destino.

Esperar a que Dios actúe en nuestras vidas puede ser difícil. David enfrentaba muchas adversidades, como menciona en el Salmo 27. Sin embargo, puso su esperanza y confianza en Dios, y esperó que respondiera. No sabía cuánto tiempo tardaría Él en actuar, pero confiaba en su ayuda: «Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes» (v. 13).

Puede que la salida tarde más de lo que quisiéramos, pero cobremos ánimo en estas palabras: «Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera al Señor» (v. 14). Mientras recurrimos a las Escrituras en busca de aliento, podemos descansar en la certeza de que Dios está obrando, incluso mientras esperamos.

De: Nancy Gavilanes

 Devocional de hoy: Fui yoLee: Levítico 26:40-45En una antigua comedia de cine, un programador torpe pero brillante es e...
28/05/2026



Devocional de hoy: Fui yo

Lee: Levítico 26:40-45

En una antigua comedia de cine, un programador torpe pero brillante es elegido para la primera misión tripulada a Marte. Tras cometer errores tontos constantemente, acostumbra a exclamar: «¡Yo no fui!». Cuando aterrizan en Marte, el programador resbala de la escalera y cae sobre la superficie del planeta, justo antes de que su compañero ponga el pie en ella. Las primeras palabras pronunciadas en Marte son: «¡Yo no fui!».

Es una historia absurda, pero esa frase resulta inquietantemente realista. Siempre que hay alguna culpa que repartir, nuestra respuesta puede sonar muy parecida: «¡Yo no fui!».

Dios desea que obedezcamos, pero sabe que tendemos a desobedecerle. En Levítico 26:1-13, presentó su plan para Israel. Si obedecían sus mandamientos, dijo: «me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré» (v. 9). Pero la desobediencia habitual traería maldiciones y aflicciones, diseñadas para que se arrepintieran. Entonces, agregó que si Israel confesaba «su iniquidad, y la iniquidad de sus padres» (v. 40), Él recordaría su pacto con ellos.

La clave para restaurar nuestra relación con Dios es admitir lo que hemos hecho mal. Culpar a otros nos mantiene atrapados en el ciclo de la culpa, sin poder justificarnos.

¿Te sientes lejos de Dios? Un buen lugar para comenzar es decir: «Fui yo».

De: Tim Gustafson

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