03/02/2026
PRINCIPALES OBLIGACIONES DEL FRANCISCANO SEGLAR
Resumidas en pocas palabras, podemos decir que las principales obligaciones del Franciscano Seglar son las siguientes:
I. CADA DÍA:
1. Rezar la Liturgia de las Horas (Laudes y Vísperas) o el Oficio de los 12 Padrenuestros o el Oficio de la Pasión de N.S.P. San Francisco o el Oficio Parvo de la Santísima Virgen María.
2. Rezar algo antes y después de las comidas.
3. Asistir a la Santa Misa, si cómodamente se puede.
4. Hacer examen de conciencia todas las noches.
II. CADA MES:
1. Confesarse y comulgar.
2. Asistir a las Reuniones de la Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar.
3. Dar alguna limosna para ayudar a los Hermanos pobres, enfermos y al Culto Divino.
III. CADA AÑO:
1. Ayunar en la Vigilia de la Inmaculada Concepción, Patrona y Abogada de las Tres Ordenes Franciscanas y de Nuestro Padre San Francisco.
IV. TODO EL TIEMPO:
1. Llevar puesta la Tau (Siempre), el Escapulario y el Cordón (En las actividades de la Orden).
2. Evitar el lujo excesivo.
3. Abstenerse de bailes, espectáculos y diversiones peligrosas.
4. Guardar debida templanza en las comidas y bebidas
5. Dar buen ejemplo a todos, especialmente a la propia familia.
6. Fomentar los ejercicios piadosos y las buenas obras.
7. Evitar las malas lecturas y hacérselas evitar a otros.
8. Vivir en paz con todos y procurar calmar las discordias.
9. No hacer juramentos y evitar toda palabra o broma grosera.
10. Visitar y asistir con caridad a los enfermos.
11. Rogar por los Hermanos difuntos.
12. Aceptar los cargos u oficios que la obediencia impusiere y desempeñarlos cuidadosamente.
13. Aceptar humildemente las correcciones y penitencias.
14. Hacer Testamento a su debido tiempo.
PRINCIPALES PRIVILEGIOS DEL FRANCISCANO SEGLAR:
Todo Franciscano Seglar participa del fruto de las buenas obras de las Tres Ordenes Franciscanas. Es decir que tiene parte en el fruto de los trabajos, penitencias, ayunos, Misas, oraciones, Comuniones, etc., practicadas por los Religiosos, Religiosas y Franciscanos Seglares de todo el mundo, que entre todos pasan de los cuatro millones.
Se lee en las Crónicas de la Orden que Dios concedió a San Francisco el privilegio de bajar al Purgatorio todas las semanas para sacar de allí las almas de sus Hijos de las Tres Órdenes y la de sus bienhechores.