27/06/2026
Cada 26 de junio, la Iglesia Católica celebra la memoria de San Josemaría Escrivá, sacerdote español, fundador del Opus Dei y conocido como "el santo de lo ordinario" por enseñar que la santidad no está reservada para unos pocos ni se alcanza únicamente con grandes hazañas, sino que puede vivirse en las tareas más sencillas de cada día. Su mensaje revolucionó la espiritualidad del siglo XX al recordar que el trabajo, la vida familiar, el estudio y las responsabilidades cotidianas también son caminos de encuentro con Dios.
Nacido en Barbastro (España) en 1902, San Josemaría descubrió su vocación sacerdotal siendo muy joven, después de contemplar en la nieve las huellas de un religioso descalzo, un hecho que marcó profundamente su vida. Fue ordenado sacerdote en 1925 y, tres años después, comprendió con claridad la misión que Dios le encomendaba: anunciar la llamada universal a la santidad y recordar que todo bautizado está llamado a ser santo en medio del mundo, santificando su trabajo y su vida ordinaria.
Autor del célebre libro Camino, traducido a decenas de idiomas, San Josemaría dedicó su ministerio a acompañar espiritualmente a miles de personas, convencido de que "allí donde están vuestros hermanos, vuestro trabajo y vuestros amores, allí está el lugar de vuestro encuentro cotidiano con Cristo". Falleció el 26 de junio de 1975 y fue canonizado por San Juan Pablo II en 2002, quien lo definió como "el santo de la vida ordinaria". Hoy, su legado continúa inspirando a millones de cristianos a descubrir que la santidad puede construirse con fidelidad, alegría y amor en cada momento de la vida cotidiana, convirtiendo lo ordinario en extraordinario a los ojos de Dios.