01/10/2023
𝐄𝐋 𝐃𝐎𝐌𝐈𝐍𝐆𝐎 𝐂𝐑𝐈𝐒𝐓𝐈𝐀𝐍𝐎 - 𝐿𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑡𝑖𝑡𝑢𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑑𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑒𝑚𝑎𝑛𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐷𝑖𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑆𝑒𝑛̃𝑜𝑟
Por Fernando Ernesto Alvarado.
¿Sabías que nuestra palabra "domingo" proviene del latín dies dominicus, que significa ‘día del Señor’? Este nombre sustituyó la denominación propiamente romana del primer día de la semana, al cual llamaban dies solis o día del sol. Esto aún puede notarse en las lenguas que aún conservan los viejos nombres del primer día de la semana, como el inglés (sunday) o el alemán (Sonntag).
Para algunos grupos judaizantes (como los adventistas del séptimo día, el movimiento de raíces hebreas y otras sectas marginales), los cristianos hemos violado el cuarto mandamiento del Decálogo al sustituir el sábado judío por el domingo como principal día de adoración semanal. Esto, sin embargo, es incorrecto desde el punto de vista bíblico e histórico. Justino Mártir nos informa sobra la práctica de la iglesia primitiva de adorar al Señor en el primer día de la semana:
“Y en el día que se llama del Sol se reúnen en un mismo lugar los que habitan tanto las ciudades como los campos y saben los comentarios de los apóstoles o los escritos de los profetas por el tiempo que se puede. Después, cuando ha terminado el lector, el que preside toma la palabra para amonestar y exhortar a la imitación de cosas tan insignes. Después nos levantamos todos a la vez y elevamos [nuestras] oraciones; y, como ya hemos dicho, en cuanto dejamos de orar se traen el pan, el vino y el agua, y el que preside hace con todas sus fuerzas oraciones y las acciones de gracias, y el pueblo aclama Amén y la comunicación de los [dones] sobre los cuales han recaído las acciones de gracias se hace por los diáconos a cada uno de los presentes y ausentes. Los que abundan [en bienes] y quieren dar a su arbitrio lo que cada uno quiere, y los que se recoge se deposita en manos del que preside, y él socorre a los huérfanos y a las viudas, como también a los que se encuentran en las cárceles y a los huéspedes que viene de lejos; en una palabra, toma el cuidado de todos los indigentes. Y en el día del Sol todos nos juntamos, parte porque es el primer día en que Dios, haciendo volver la luz y la materia, creó el mundo, y también porque en ese día Jesucristo nuestro Salvador resucitó de entre los mu***os. Lo crucificaron, en efecto, el día anterior al de Saturno, y al día siguiente, o sea el del Sol, apareciéndose a los apóstoles y discípulos, enseñó aquellas cosas que por nuestra parte hemos entregado a vuestra consideración.” ( 𝑱𝒖𝒔𝒕𝒊𝒏𝒐 𝑴𝒂́𝒓𝒕𝒊𝒓. 𝑨𝒑𝒐𝒍𝒐𝒈𝒊𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑺𝒂𝒏 𝑱𝒖𝒔𝒕𝒊𝒏𝒐, 𝑺𝒆𝒓𝒊𝒆 𝑳𝒐𝒔 𝑺𝒂𝒏𝒕𝒐𝒔 𝑷𝒂𝒅𝒓𝒆𝒔, 𝑬𝒅𝒊𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂𝒍 𝑨𝒑𝒐𝒔𝒕𝒐𝒍𝒂𝒅𝒐 𝑴𝒂𝒓𝒊𝒂𝒏𝒐, 𝑺𝒆𝒗𝒊𝒍𝒍𝒂; 𝟏𝟗𝟗𝟎, 𝟓, 𝒑. 𝟗𝟏-𝟗𝟐).
Incluso el apóstol Juan se refiere al domingo como el «día del Señor» como κυριακὴ ἡμέρα (Kyriaki himera) en Apocalipsis 1:10. ¿Cómo lo sabemos? Porque la palabra Kyriaki, que significa ‘del Señor’, fue adoptada por la iglesia de habla griega como la palabra griega para el domingo. Esta no fue una imposición o invento del catolicismo romano como algunos sufgieren, sino que fue una práctica de origen apostólico. Los apóstoles de Jesús se reunían el domingo —primer día de la semana— para la partición del pan (Hechos 20:7). La partición del pan posterior a la resurrección de Jesús (la Cena del Señor) aparece realizada el domingo, tanto en el pasaje de los discípulos de Emaús (Lucas 24:13-32) como en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 20:7). Las ofrendas al Señor eran tambien consagradas el primer día de la semana (1 Corintios 16:2).
En el año 363, la iglesia antigua, en el Canon 29 del Sínodo de Laodicea, oficializó la antigua práctica apostólica declarando:
«Los cristianos no deben judaizar descansando el sábado, sino que deben trabajar en ese día honrando mejor el día del Señor y, si pueden, descansar entonces como cristianos. Pero si alguno fuere hallado judaizando, sea anatema de Cristo».
¡Bienvenido día santo! ¡Bienvenido domingo, día del Señor!
"Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec." (Hebreos 7:12-17)