23/05/2026
Madre Maria, en medio de los Apóstoles, con tu poderosa intercesión imploras la prometida irrupción del Espíritu Santo, por la cual fueron transformados débiles hombres y se indica a la Iglesia la ruta de victoria. Abre nuestras almas al Espíritu de Dios y que Él nuevamente arrebate al mundo desde sus cimientos.
Espíritu Santo, eres el alma de nuestras almas. Te adoramos humildemente. Ilumínanos, fortifícanos, guíanos, consuélanos. Y en cuanto corresponde al plan del eterno Padre Dios revélanos tus deseos. Danos a conocer lo que el Amor eterno desea de nosotros. Danos a conocer lo que debemos realizar. Danos a conocer lo que debemos sufrir. Danos a conocer lo que silencioso, con modestia y en oración, debemos aceptar, cargar y soportar. Sí, Espíritu Santo, danos a conocer tu voluntad y la voluntad del Padre. Pues toda nuestra vida no quiere ser otra cosa, que un continuado y perpetuo Sí a los deseos y al querer del eterno Padre Dios. Amén.