30/03/2026
CUANDO EL PUEBLO ELIGE MAL: SOBERANÍA DE DIOS Y RESPONSABILIDAD CRISTIANA EN LAS ELECCIONES DEL PERÚ
Entre la confianza en Dios y el deber ciudadano: una reflexión bíblica desde Jueces capítulo 9 (parábola de Jotam) frente al 12 de abril elecciones generales.
Introducción:
Un país en tensión, una iglesia en decisión
El Perú se aproxima a un nuevo proceso electoral este 12 de abril en medio de incertidumbre, desconfianza institucional y una profunda crisis moral en la política. Para muchos ciudadanos, votar se ha convertido en una decisión difícil; para el cristiano, además, es un acto espiritual.
No se trata solo de elegir autoridades, sino de ejercer una responsabilidad delante de Dios. En este contexto, la Escritura ofrece una luz clara, particularmente en un pasaje poco citado pero profundamente actual: la parábola de Jotam en Jueces 9:7–21.
La parábola de Jotam: cuando los árboles eligieron mal
En Jueces 9, encontramos un episodio oscuro en la historia de Israel. Abimelec, hijo de Gedeón, se autoproclama rey tras asesinar a sus hermanos. En respuesta, Jotam el único sobreviviente de la masacre de sus 70 hermanos, proclama una parábola desde el monte Gerizim.
Cuenta que los árboles buscaban un rey. Primero invitan al olivo, luego a la higuera y finalmente a la vid, pero todos rechazan la propuesta porque no quieren abandonar su propósito. Finalmente, los árboles aceptan al espino (la zarza), una planta inútil, peligrosa y sin fruto, que promete sombra… aunque no puede darla.
La enseñanza es clara: cuando los hombres rechazan a los líderes dignos, terminan entregándose a gobernantes destructivos.
Análisis teológico:
Dios es soberano, pero el hombre es responsable
Este pasaje revela una tensión que atraviesa toda la Biblia: Dios es soberano, pero el ser humano es responsable de sus decisiones.
Por un lado, Dios no pierde el control. Aun en medio del caos político, Él sigue GOBERNANDO sobre las naciones (Daniel 2:21). Nada escapa a su autoridad. Sin embargo, eso no anula la responsabilidad humana. Israel eligió mal, y sufrió las consecuencias.
La parábola de Jotam no presenta a un pueblo pasivo, sino a uno que decide mal por conveniencia, por presión o por falta de discernimiento.
Hoy, como entonces, el cristiano no puede escudarse en la soberanía de Dios para justificar la indiferencia. La fe bíblica no es fatalista; es activa, consciente y responsable.
Cómo debe actuar el cristiano hoy
1. Discernimiento al votar
El voto no es solo un derecho, es un acto moral. El creyente está llamado a evaluar a los candidatos no solo sus propuestas, sino carácter, su hoja de vida, integridad y principios. No todo lo POPULAR es correcto, ni todo lo CONVENIENTE es justo.
Como en la parábola, el peligro es elegir ESPINOS por falta de criterio, discernimiento o por desesperación.
2. Oración por las autoridades
La Biblia exhorta a orar POR TODOS LOS QUE ESTÁN EN EMINENCIA (1 Timoteo 2:2). Antes, durante y después del proceso electoral, la iglesia debe interceder. No como un acto simbólico, sino como una expresión real de dependencia de Dios.
3. Compromiso ético
El cristiano no solo vota; vive coherentemente. No puede denunciar corrupción si en lo cotidiano practica la deshonestidad. La transformación de una nación comienza en el corazón de su gente.
Cristo: el Rey que los hombres rechazaron, pero que Dios estableció
La parábola de Jotam apunta, en última instancia, a una verdad mayor: la tendencia humana de rechazar lo bueno y elegir lo malo y lo dañino.
Esto se ve con claridad en Jesucristo. Él es el Rey justo, el verdadero olivo, la vid verdadera (Juan 15:1), quien no explotó al pueblo, sino que dio su vida por él. Sin embargo, fue RECHAZADO.
Mientras los sistemas humanos fallan, Cristo permanece como la única esperanza segura. Él no gobierna con corrupción ni engaño, sino con justicia, verdad y amor.
El cristiano vota en la tierra, pero su esperanza está en el cielo.
Conclusión:
Fe que actúa, confianza que descansa
Las elecciones del 12 de abril no son un evento cualquiera. Son una oportunidad para que el cristiano viva su fe de manera práctica.
No se trata de confiar ciegamente en candidatos, ni de retirarse del proceso.
Se trata de caminar:
• Confiando en la soberanía de Dios, que gobierna sobre todo
• Asumiendo la responsabilidad personal, que no puede delegarse
Hoy más que nunca, el Perú necesita creyentes que piensen bíblicamente, voten con conciencia y vivan con integridad.
Finalmente el llamado es:
Que cada cristiano en el Perú se acerque a este proceso electoral con oración, discernimiento y temor de Dios.
Que no elijamos ESPINOS por desinformación.
Y que, por encima de todo, recordemos que nuestro verdadero Rey no está en una cédula de votación, sino en el trono eterno: Jesucristo.
Reflexión pastoral