02/05/2025
𝐒𝐄𝐌𝐁𝐑𝐀𝐑 𝐀𝐌𝐎𝐑 𝐘 𝐑𝐄𝐂𝐈𝐁𝐈𝐑 𝐌𝐈𝐒𝐄𝐑𝐈𝐂𝐎𝐑𝐃𝐈𝐀
❞𝐋𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞𝐦𝐛𝐫𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚́𝐠𝐫𝐢𝐦𝐚𝐬, 𝐜𝐨𝐧 𝐫𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐣𝐨 𝐬𝐞𝐠𝐚𝐫𝐚́𝐧. 𝐈𝐫𝐚́ 𝐚𝐧𝐝𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐲 𝐥𝐥𝐨𝐫𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐨𝐬𝐚 𝐬𝐞𝐦𝐢𝐥𝐥𝐚; 𝐌𝐚𝐬 𝐯𝐨𝐥𝐯𝐞𝐫𝐚́ 𝐚 𝐯𝐞𝐧𝐢𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐫𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐣𝐨, 𝐭𝐫𝐚𝐲𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐮𝐬 𝐠𝐚𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚𝐬❞. (𝐒𝐚𝐥𝐦𝐨𝐬 𝟏𝟐𝟔:𝟓-𝟔)
Pasajes complementarios: Rut 1:8; Oseas 10:2; Salmos 82:3; Isaías 1:17; Gálatas 6:7-8; Gálatas 6:10
Rut sembró con lágrimas, ella fue una labradora y trabajó con firmeza para venir con gozo con sus gavillas.
Ella siempre veló por la causa del débil, de la viuda, de aquella que quedó afligida y menesterosa. Eso es hacer justicia, no la justicia que el mundo considera que tiene que hacer. Es Dios quien obra esa justicia: Dios es juez, pero nosotros hemos de hacer justicia.
Se aplica para Rut, pero también para Noemí, ya que ella pensó en Rut y su viudez, pensó en su futuro, le hizo bien aquella mujer sobre la que había sembrado amor. Es necesario que nosotros aprendamos a hacer justicia y le pidamos a Dios que nos enseñe a sembrar amor y hacer justicia.
Recordemos lo que Noemí les dice a sus nueras en Rut 1:8: “Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los mu***os y conmigo”.
Noemí pide a Dios que obre misericordia, así como ellas lo hicieron con sus esposos, con su suegro y con ella misma. Sus nueras fueron misericordiosas y ella pide eso para ellas. Muchos hijos de Dios esperan de Dios misericordia, pero nunca lo hacen con los demás. Rut recibió porque dio mucho, ella fue la que más dio.
Rut sembró amor y recibió misericordia, ella no se cansó nunca de hacer el bien. Segó amor, por eso estamos llamados a no cansarnos de hacer el ben y de sembrar amor, porque a su tiempo, en el tiempo de Dios, Él nos dará la recompensa.
𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒
“Mi Señor y mi Dios, una mujer sembró amor y empezó a segar amor. Noemí ya no pensaba en ella como antes, cuando tenía toda la razón y los argumentos, todos los acontecimientos negativos para hacerlo. ¿Cómo poder señalarla?, si ni siquiera tú lo hiciste, aun cuando de ella hayan salido palabras duras. Pero ahora ella misma expresa: ¿no he de buscar yo, de esforzarme yo, no he de priorizar en mi vida el buscar hogar para ti, el que a ti te vaya bien? Aquí Noemí dejo de pensar en ella y empezó a obrar en favor de Rut. Dios obro la sanidad en Noemí y le permitió no pensar más en ella, sino obrar a favor de otro, y eso es lo que yo quiero para mi vida, comenzar a sembrar amor para segar tu misericordia en mi vida, todos los días”.