Corazón de Jesús Nueva Victoria Supe Puerto

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somos una Comisión unidos por amor a Dios venerando al Sagrado Corazón de Jesús y Santa Rosa de Lima que se veneran en la capilla Santa Rosa de Nueva Victoria Supe Puerto.

¡TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LA COMISIÓN CORAZÓN DE JESÚS Y SANTA ROSA! Capilla Nueva Victoria ¡Querida comunidad fel...
19/03/2026

¡TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LA COMISIÓN CORAZÓN DE JESÚS Y SANTA ROSA!

Capilla Nueva Victoria

¡Querida comunidad feligresa!

La Comisión Corazón de Jesús y Santa Rosa está buscando nuevos miembros comprometidos con nuestra fe y con el crecimiento de nuestra capilla. Si sientes devoción por nuestros santos patronos y quieres contribuir activamente a nuestra comunidad, ¡esta es tu oportunidad!

¿QUÉ HACEMOS?

- Organizamos las fiestas patronales en honor al Corazón de Jesús y Santa Rosa de Lima
- Colaboramos en actividades litúrgicas y de espiritualidad para toda la comunidad
- Apoyamos en tareas de difusión, preparación de espacios y atención a los feligreses
- Trabajamos en equipo para fortalecer los lazos de hermandad entre nosotros

¿DE QUÉ MANERA PUEDES AYUDAR?

No necesitas tener experiencia previa – valoramos mucho más tu disposición y entusiasmo. Cualquier habilidad es bienvenida:

- Organización de eventos
- Trabajo manual o decoración
- Música o canto litúrgico
- Atención al público o comunicación
- O simplemente tu tiempo y buena voluntad

¿CÓMO FORMARTE PARTE?

Si te interesa unirte a nosotros, puedes acercarte a los miembros de la comisión puedes comunicarte. Con nosotros al número 904844749 Maykoll

Juntos, podemos hacer crecer nuestra fe y mantener viva la tradición que nos une como familia.

Viernes 27 de FebreroSe realizó la práctica de piedad del Vía Crucis en nuestro Sector de Nueva Victoria con la particip...
01/03/2026

Viernes 27 de Febrero
Se realizó la práctica de piedad del Vía Crucis en nuestro Sector de Nueva Victoria con la participación de los vecinos muchas gracias a todos las personas que estuvieron en este acto de fe y piedad de nuestra Cuaresma 2026, tiempo de conversión que nos prepara para la Pascua. Gracias a todas las familias.

MENSAJE DE CUARESMA 2026 Comisión Corazón de Jesús y Santa Rosa de Nueva Victoria Supe Puerto Queridos hermanos y herman...
20/02/2026

MENSAJE DE CUARESMA 2026

Comisión Corazón de Jesús y Santa Rosa de Nueva Victoria Supe Puerto

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

La Cuaresma nos invita a un tiempo de reflexión, conversión y renovación espiritual, camino que nos prepara para celebrar la Pascua, el misterio de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

En esta temporada sagrada, recordamos la palabra de Dios que nos anima: "Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado" (Mateo 4:17). Esta cita bíblica nos llama a volver nuestro corazón hacia Dios, a reconocer nuestras debilidades y a abrirnos a su amor transformador.

Durante estos cuarenta días, la Comisión Corazón de Jesús y Santa Rosa les invita a participar en las actividades de la parroquia: oración comunitaria, viacrucis, momentos de reflexión y obras de caridad hacia los más necesitados de nuestra comunidad de Nueva Victoria Supe Puerto. Que este tiempo sea para cada uno de nosotros una oportunidad de fortalecer nuestra fe y vivir más cercanos a Dios y a nuestros hermanos.

Que el Señor nos bendiga y acompañe en este camino de conversión.

En Cristo Jesús,

La Comisión Corazón de Jesús y Santa Rosa

Les Invitamos al Vía Crucis este Viernes 27 de febrero a las 7pm Celebracion seguido de las 14 estaciones. Los esperamos

04/02/2026

Iniciamos el año con nuestra actividad pro fondos 2026 para el Sábado 7 de marzo será transmitida por este medio.
Esperamos su apoyo y colaboración.

Evangelio del Día. Evangelio y lecturasBautismo del SeñorDOMINGO · Ciclo A · Solemnidad Primera lecturaIs 42, 1-4.6-7 • ...
11/01/2026

Evangelio del Día. Evangelio y lecturas

Bautismo del Señor

DOMINGO · Ciclo A · Solemnidad

Primera lectura
Is 42, 1-4.6-7 • Mirad a mi siervo, en quien me complazco.
Esto dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco.

He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará.

Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país.

En su ley esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas».
Palabra de Dios

Salmo responsorial
Sal 28, 1-4.9b-10
℟. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. ℟

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. ℟

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo, un grito unánime: «¡Gloria!».
El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno. ℟
Segunda lectura
Hch 10, 34-38 • Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo.
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».
Palabra de Dios

Aclamación
• Aleluya, aleluya, aleluya.
Se abrieron los cielos y se oyó la voz del Padre:
«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».
Aleluya.
Evangelio
Mt 3, 13-17 • Se bautizó Jesús y vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él.
En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:

«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».

Jesús le contestó:

«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».

Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía:

«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Palabra del Señor

Comentario al Evangelio
San Gregorio Nacianceno, obispo (s. IV) • El bautismo de Cristo. Sermón 39, En las sagradas Luminarias, 14-16. 20. PG 36, 350-351. 354. 358-359
Cristo es hoy iluminado, dejemos que esta luz divina nos penetre también a nosotros; Cristo es bautizado, bajemos con él al agua, para luego subir también con él.

Juan está bautizando, y Jesús acude a él; posiblemente para santificar al mismo que lo bautiza; con toda seguridad para sepultar en el agua a todo el viejo Adán; antes de nosotros y por nosotros, el que era espíritu y carne santifica el Jordán, para así iniciarnos por el Espíritu y el agua en los sagrados misterios.

El Bautista se resiste, Jesús insiste. Soy yo quien debo ser bautizado por ti, le dice la lámpara al Sol, la voz a la Palabra, el amigo al Esposo, el más grande entre los nacidos de mujer al Primogénito de toda creatura, el que había saltado de gozo ya en el seno materno al que había sido adorado también en el seno de su madre, el que lo había precedido y lo precederá al que se había manifestado y se manifestará. Soy yo quien debo ser bautizado por ti; podía haber añadido: «Y por causa de ti.» Él, en efecto, sabía con certeza que recibiría más tarde el bautismo del martirio y que, como a Pedro, le serían lavados no sólo los pies, sino todo su cuerpo.

Pero, además, Jesús sube del agua; lo cual nos recuerda que hizo subir al mundo con él hacia lo alto, porque en aquel momento ve también cómo el cielo se rasga y se abre, aquel cielo que Adán había cerrado para sí y para su posteridad, como había hecho que se le cerrase la entrada al paraíso con una espada de fuego.

El Espíritu atestigua la divinidad de Cristo, acudiendo a él como a su igual; y una voz bajó del cielo, ya que del cielo procedía aquel de quien testificaba esta voz; y el Espíritu se apareció en forma corporal de una paloma, para honrar así el cuerpo de Cristo, que es también divino por su excepcional unión con Dios. Muchos siglos atrás fue asimismo una paloma la que anunció el fin del diluvio.

Honremos hoy, pues, el bautismo de Cristo y celebremos como es debido esta festividad.

Procurad una limpieza de espíritu siempre en aumento. Nada agrada tanto a Dios como la conversión y salvación del hombre, ya que para él tienen lugar todas estas palabras y misterios; sed como lumbreras en medio del mundo, como una fuerza vital para los demás hombres; si así lo hacéis, llegaréis a ser luces perfectas en la presencia de aquella gran luz, impregnados de sus resplandores celestiales, iluminados de un modo más claro y puro por la Trinidad, de la cual habéis recibido ahora, con menos plenitud, un único rayo proveniente de la única Divinidad, en Cristo Jesús, nuestro Señor, a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
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Evangelio y lecturasInmaculada Concepción de MaríaLUNES · Ciclo A · Solemnidad Primera lecturaGn 3, 9-15.20 • Pongo host...
08/12/2025

Evangelio y lecturas

Inmaculada Concepción de María

LUNES · Ciclo A · Solemnidad

Primera lectura
Gn 3, 9-15.20 • Pongo hostilidad entre ti y la mujer.
Después de comer Adán del árbol, el Señor Dios lo llamó y le dijo: «¿Dónde estás?». Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí».

El Señor Dios le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?». Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí».

El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?». La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí».

El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón».

Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.
Palabra de Dios

Salmo responsorial
Sal 97, 1-4
℟. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. ℟

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. ℟

Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. ℟
Segunda lectura
Ef 1, 3-6.11-12 • Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.

Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.

En él hemos heredado también, los que ya estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad, para que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías.
Palabra de Dios

Aclamación
• Aleluya, aleluya, aleluya.
Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo;
bendita tú entre las mujeres.
Aleluya.
Evangelio
Lc 1, 26-38 • Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.
Palabra del Señor

Comentario al Evangelio
San Juan Pablo II, Papa (s. XX) • Homilía Inmaculada Concepción. 1999
Hoy la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de María santísima, una fiesta solemne muy querida al pueblo cristiano. Esta solemnidad se sitúa al inicio del año litúrgico, en el tiempo de Adviento, e ilumina el camino de la Iglesia hacia la Navidad del Señor.

La solemnidad de la Inmaculada Concepción tiene como telón de fondo el cuadro bíblico de la Anunciación, en la que resuena el arcano saludo del ángel: «Dios te salve, llena de gracia; el Señor está contigo» (Lc 1, 28).

«Llena de gracia». María, como Dios la pensó y quiso desde siempre en su inescrutable designio, es una criatura totalmente colmada del amor divino, toda bondad, toda belleza y toda santidad.

«El hombre mira las apariencias; el Señor mira el corazón» (1 S 16, 7). Y el corazón de María está totalmente orientado hacia el cumplimiento de la voluntad divina. Por esto, la Virgen es el modelo de la espera y de la esperanza cristiana.

Contemplando la escena bíblica de la Anunciación, comprendemos por qué el mensaje divino no encuentra a María impreparada, sino, por el contrario, vigilante en la espera, recogida en un silencio profundo, en el que resuenan las promesas de los profetas de Israel, especialmente el famoso oráculo mesiánico de Isaías: «He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel» (Is 7, 14).

En su corazón no hay ni sombra de egoísmo: no desea nada para sí, sino sólo la gloria de Dios y la salvación de los hombres. El mismo privilegio de ser preservada del pecado original no constituye para ella un título de gloria, sino de servicio total a la misión redentora de su Hijo.

Amadísimos hermanos y hermanas, la humanidad de nuestro tiempo, que se dispone a entrar en el tercer milenio, encuentra en la Inmaculada el modelo de la espera y la Madre de la esperanza. Ella nos enseña a evitar el fatalismo y la resignación pasiva, así como cualquier tentación milenarista. Nos enseña a contemplar el futuro sabiendo que Dios viene hacia nosotros. Estamos llamados a prepararnos a este encuentro en la oración y en la espera vigilante.

Mirándola a ella, Virgen sabia, aprendemos a estar preparados para comparecer ante Cristo, en la hora de su vuelta gloriosa. Que María nos ayude a salir al encuentro del Señor con fe viva, esperanza gozosa y caridad activa.

Evangelio y lecturas2º domingo de AdvientoDOMINGO · Ciclo A Primera lecturaIs 11, 1-10 • Juzgará a los pobres con justic...
07/12/2025

Evangelio y lecturas

2º domingo de Adviento

DOMINGO · Ciclo A

Primera lectura
Is 11, 1-10 • Juzgará a los pobres con justicia.
Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor. Lo inspirará el temor del Señor.

No juzgará por apariencias ni sentenciará de oídas; juzgará a los pobres con justicia, sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra; pero golpeará al violento con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios hará morir al malvado. La justicia será ceñidor de su cintura, y la lealtad, cinturón de sus caderas.

Habitará el lobo con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pacerán juntos: un muchacho será su pastor.

La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león como el buey, comerá paja. El niño de pecho retoza junto al escondrijo de la serpiente, y el recién destetado extiende la mano hacia la madriguera del áspid.

Nadie causará daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país del conocimiento del Señor, como las aguas colman el mar.

Aquel día, la raíz de Jesé será elevada como enseña de los pueblos: se volverán hacia ella las naciones y será gloriosa su morada.
Palabra de Dios

Salmo responsorial
Sal 71, 1-2.7-8.12-13.17
℟. Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. ℟

En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. ℟

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. ℟

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. ℟
Segunda lectura
Rm 15, 4-9 • Cristo salva a todos los hombres.
Hermanos: Todo lo que se escribió en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, a fin de que a través de nuestra paciencia y del consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza.

Que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener entre vosotros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús; de este modo, unánimes, a una voz, glorificaréis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Por eso, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios. Es decir, Cristo se hizo servidor de la circuncisión en atención a la fidelidad de Dios, para llevar a cumplimiento las promesas hechas a los patriarcas y, en cuanto a los gentiles, para que glorifiquen a Dios por su misericordia; como está escrito: «Por esto te alabaré entre los gentiles y cantaré para tu nombre».
Palabra de Dios

Aclamación
• Aleluya, aleluya, aleluya.
Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.
Toda carne verá la salvación de Dios.
Aleluya.
Evangelio
Mt 3, 1-12 • Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.
Por aquellos días, Juan el Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando:

«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».

Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo:

«Voz del que grita en el desierto:

"Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos"».

Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:

«¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: "Tenemos por padre a Abrahán", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.

Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».
Palabra del Señor

Comentario al Evangelio
San Cirilo de Jerusalén, obispo (s. IV) • Sobre el Bautismo, Catequesis III, 6-9
Juan bautizaba en el Jordán y toda Jerusalén se acercaba hasta él gozando de las primicias de los bautismos. Es en Jerusalén donde tienen su comienzo todos los bienes. Sabed vosotros, jerosolimitanos, como los que se acercaban se dejaban bautizar por él. «Confesando sus pecados», dice (Mt 3, 6). Primeramente mostraban sus heridas, y después él aplicaba la medicina, confiriendo a los que creían el rescate del fuego eterno. Si quieres que se te demuestre que el bautismo de Juan libraba de la amenaza del fuego, óyele a él mismo: «Raza de víboras, ¿quién os ha ensenado a huir de la ira que os amenaza? (Mt 3, 7). No seas, pues, víbora. Pero si has sido alguna vez raza de víbora, despójate -está queriendo decir- de tu primitiva condición pecadora. Pues si una serpiente, al sentir la angustia del envejecimiento, cambia su piel y, renovándose, se rejuvenece con un nuevo cuerpo, también tú debes entrar por la puerta estrecha (Mt 7, 13-14) mediante el ayuno que te libra de la perdición. Despójate del hombre viejo con sus obras (Col 3, 9b) y di aquello del Cantar de los Cantares: «Me he quitado mi túnica, ¿cómo ponérmela de nuevo?». Pero tal vez hay entre vosotros algún simulador al acecho del favor de los hombres, que simule piedad pero no crea de corazón, sino que más bien imita la hipocresía de Simón Mago. Ese no viene hasta aquí para recibir la gracia, sino para husmear qué se le va a dar. Escuche también éste a Juan: «Ya está puesta el hacha a la raíz de los árboles. Todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego» (Mt 3, 10). Suprime la simulación, pues el juez es inexorable.

¿Qué es, pues, lo que hay que hacer? ¿Cuáles son los frutos de la penitencia? «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene» (Lc 3, 11) (17) y «el que tenga para comer, que haga lo mismo». ¿Deseas disfrutar de la gracia del Espíritu Santo, y no te consideras digno de los que son pobres en alimentos sensibles? ¿Quieres las cosas grandes y no te comunicas en las pequeñas? Aunque hayas sido publicado y te hayas dado a la fornicación, ten esperanza en la salvación. «Los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios» (Mt 21, 31). De ello es testigo también Pablo cuando dice: «Ni los impuros, ni los idolatras, etc[ELIPSES], heredarán el Reino de Dios. Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados» (1Co 6, 9-11). No dice: «Algunos habéis sido», sino «esto habéis sido». Se puede perdonar el pecado cometido por ignorancia, pero será condenando quien persevere en el mal.

Para una mayor alabanza del bautismo tengo que referirme ya al mismo Hijo de Dios, pues de los hombres no puedo ya decir nada. Grande es realmente Juan, pero no si se le compara al Señor. Fuerte es su palabra, pero no en comparación con la palabra del Verbo. ¿Qué es un ilustre portavoz en comparación al rey? Bueno es quien bautiza en agua, pero ¿qué es en comparación con quien bautiza en Espíritu Santo y fuego? (Mt 3, 11). En Espíritu Santo y fuego bautizo el Salvador a los Apóstoles cuando «de repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que lleno toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo» (Ac 2, 2-4).

Evangelio y lecturas1ª semana de AdvientoVIERNES · Ciclo A · Feria Primera lecturaIs 29, 17-24 • Aquel día verán los ojo...
05/12/2025

Evangelio y lecturas

1ª semana de Adviento

VIERNES · Ciclo A · Feria

Primera lectura
Is 29, 17-24 • Aquel día verán los ojos de los ciegos.
Esto dice el Señor: «Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, y el vergel parecerá un bosque.

Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos.

Los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor, y los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel; porque habrá desaparecido el violento, no quedará rastro del cínico; y serán aniquilados los que traman para hacer el mal: los que condenan a un hombre con su palabra, ponen trampas al juez en el tribunal y por una nadería violan el derecho del inocente.

Por eso, el Señor, que rescató a Abrahán, dice a la casa de Jacob: "Ya no se avergonzará Jacob, ya no palidecerá su rostro, pues, cuando vean sus hijos mis acciones en medio de ellos, santificarán mi nombre, santificarán al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel".

Los insensatos encontrarán la inteligencia y los que murmuraban aprenderán la enseñanza».
Palabra de Dios

Salmo responsorial
Sal 26, 1.4.13-14
℟. El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? ℟

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
g***r de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. ℟

Espero g***r de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. ℟
Evangelio
Mt 9, 27-31 • Jesús cura a dos ciegos que creen en él.
En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús gritando: «Ten compasión de nosotros, hijo de David».

Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo:

«¿Creéis que puedo hacerlo?».

Contestaron:

«Sí, Señor».

Entonces les tocó los ojos, diciendo:

«Que os suceda conforme a vuestra fe».

Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Cuidado con que lo sepa alguien!».

Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.
Palabra del Señor

Comentario al Evangelio
San Juan Crisóstomo, obispo (s. IV) • Homilías sobre Mateo, n. 32
Partido de ahí Jesús, lo seguían dos ciegos dando voces y diciendo: Ten piedad de nosotros, Hijo de David. Entrando en casa, se le acercaron los ciegos y les dijo Jesús: ¿Creéis que yo puedo hacer esto? Respondiéronle: ¡Sí, Señor! Entonces tocó sus ojos diciendo: ¡Hágase en vosotros según vuestra fe! Y se abrieron sus ojos (Mt 9, 27-30).

¿Por qué a ellos que clamaban los hace esperar? Es que de nuevo nos enseña aquí a huir de la vanagloria. Como la casa estaba cerca, los llevó allá para sanarlos aparte. Y esto se hace manifiesto por lo que luego les ordenó: que a nadie lo dijeran. Y no es pequeña culpa para los judíos que quienes no podían usar de sus ojos, abrazaran la fe por sólo lo que oían; mientras que los judíos usan de sus ojos y ven sus milagros y tienen como testigos sus propias miradas, pero proceden al revés de los ciegos.

Observa el fervor de los ciegos, tanto por los clamores como por la forma de su petición. No solamente se le acercan, sino que lanzan grandes clamores. Y no dicen otra cosa sino: ¡compadécete! Y lo llaman Hijo de David, por parecerles que es un apelativo honorífico; pues muchas veces los profetas, a los reyes a quienes querían honrar y publicar como grandes, los llamaban así. Y llegados a la casa, por segunda vez los interroga Jesús. Generalmente procuraba sanar a quienes se lo pedían, para que nadie pensara que por ostentación se lanzaba a hacer milagros. Pero también para manifestar que aquellos enfermos eran dignos de ser curados. Y para que nadie dijera que, si por sola su misericordia los sanaba, tenía que sanarlos a todos. La misericordia tiene cierta medida que se toma de la fe de los que ruegan.

A estos ciegos no les exige únicamente la fe; sino que, puesto que lo habían llamado Hijo de David, para elevarlos a más altas regiones y enseñarles lo que propiamente habían de creer acerca de él, les pregunta: ¿Creéis que tengo potestad para hacer esto? No les preguntó ¿Creéis que puedo rogar a mi Padre, o que se me pueda suplicar? Sino: ¿que yo tengo potestad para hacer esto? Y ¿qué le responden ellos? ¿Sí, Señor! Ya no lo llaman Hijo de David, sino que se levantan más alto y lo confiesan como Señor. Entonces finalmente les impone la mano y les dice: Hágase en vosotros según vuestra fe. Lo hace para confirmarlos en la fe y para manifestar que ellos en parte han cooperado a la obra, y para dar testimonio de que sus palabras no provenían de adulación.

Porque no dijo: Ábranse vuestros ojos. Sino: Hágase según vuestra fe. Cosa que decía aun estando presentes muchos, queriendo confirmar en sus almas la fe antes de las curaciones corporales; y también para dar más celebridad a unos y hacer a otros más empeñosos. Así procedió en el caso del paralítico. Antes de consolidar su cuerpo, levanta su alma que yacía, diciéndole: Confía, hijo: tus pecados te son perdonados. Y a la joven que resucitó, la tomó de la mano y con darle el alimento manifestó quién le había hecho el beneficio. Y lo mismo en el caso del centurión, lo atribuyó todo a la fe. Y cuando salvó a los discípulos de la tempestad en el mar, antes que nada los liberó de su falta de firmeza en la fe. Lo mismo hace ahora. Porque conocía los secretos de sus corazones antes de que los ciegos hablaran; y para encender en otros el mismo fervor, hizo resplandecer a éstos, publicando, tras de la curación, la que en ellos se ocultaba.

Hecha la curación, les ordena que a nadie cuenten el milagro; y no se lo manda como quiera, sino que con gran vehemencia se lo prohíbe. Pues dice: Con tono severo les advirtió: Mirad que nadie lo sepa. Pero ellos, una vez fuera, divulgaron la cosa por toda aquella tierra. No pudieron contenerse y se convirtieron en pregoneros y evangelizadores; y habiéndoseles ordenado callar lo sucedido, no pudieron obedecer. Y si en otra parte dice Jesús: Anda y refiere la gloria de Dios, esto no contradice a lo dicho antes, sino que, al revés, admirablemente consuena con ello. Porque con lo de los ciegos nos enseñó a no predicarnos a nosotros mismos; más aún, a impedir a quienes quisieran celebrarnos, y aun a mandárselo.

Evangelio y lecturas1ª semana de AdvientoJUEVES · Ciclo A · Feria Primera lecturaIs 26, 1-6 • Que entre un pueblo justo,...
04/12/2025

Evangelio y lecturas

1ª semana de Adviento

JUEVES · Ciclo A · Feria

Primera lectura
Is 26, 1-6 • Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad.
Aquel día, se cantará este canto en la tierra de Judá:

«Tenemos una ciudad fuerte, ha puesto para salvarla murallas y baluartes.

Abrid las puertas para que entre un pueblo justo, que observa la lealtad; su ánimo está firme y mantiene la paz, porque confía en ti. Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua.

Doblegó a los habitantes de la altura, a la ciudad elevada; la abatirá, la abatirá hasta el suelo, hasta tocar el polvo. La pisarán los pies, los pies del oprimido, los pasos de los pobres».
Palabra de Dios

Salmo responsorial
Sal 117, 1.8-9.19-21.25-27
℟. Bendito el que viene en nombre del Señor.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes. ℟

Abridme las puertas de la salvación,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación. ℟

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor.
El Señor es Dios, él nos ilumina. ℟
Evangelio
Mt 7, 21.24-27 • El que hace la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
Palabra del Señor

Comentario al Evangelio
San Bernardo, monje cisterciense y doctor de la Iglesia (s. XII) • Sermón sobre el Cantar de los cantares, núm 61
«Paloma mía, en las oquedades de la roca, en el escondrijo escarpado, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz» (Ct 2, 14). Alguien ha reconocido en estas oquedades las heridas de Cristo. Y tiene razón, porque Cristo es la roca.

¡Dichosas cavidades que permiten elevar el edificio de la fe en la resurrección y dan testimonio de la divinidad de Cristo! «Señor mío y Dios mío» dijo el apóstol (Jn 20, 28). ¿De dónde ha salido esta exclamación tantas veces repetida, sino de las oquedades de la piedra? El gorrión ha encontrado un refugio y la tórtola un nido para sus polluelos (Sal 83, 4). La paloma, escondida en su refugio, mira sin temblar al halcón que traza círculos alrededor de ella. Por esto el Esposo dice: «Paloma mía en las oquedades de la roca», y la paloma responde:» Él me ha establecido sobre la roca» y «Él ha afianzado mis pies sobre la roca» (Sal 26, 5; 39, 3).

El hombre sabio construye su casa sobre la roca, para que no la destruya ni la violencia del viento ni las inundaciones. ¿Qué bien no proporciona la roca? sobre la roca, yo me levanto, me siento seguro, me mantengo firme; me refugio del enemigo y me protejo de sus ataques, porque yo estoy por encima de la tierra y todo lo que es tierra es perecedero y caduco.

Que nuestra vida esté en el cielo y no tengamos miedo de caer ni de ser derribados. La roca se eleva hasta el cielo y nos proporciona seguridad; es el refugio de los indefensos (Sal 103, 18).

En efecto, ¿dónde podrá hallar nuestra debilidad un descanso seguro y tranquilo, sino en las llagas del Salvador? En ellas habito con seguridad, sabiendo que él puede salvarme. Grita el mundo, me oprime el cuerpo, el diablo me pone asechanzas, pero yo no caigo, porque estoy cimentado sobre piedra firme. Si cometo un gran pecado, me remorderá mi conciencia, pero no perderé la paz, porque me acordaré de las llagas del Señor. Él, en efecto, fue traspasado por nuestras rebeliones. ¿Qué hay tan mortífero que no haya sido destruido por la muerte de Cristo? Por esto, si me acuerdo que tengo a mano un remedio tan poderoso y eficaz, ya no me atemoriza ninguna dolencia, por maligna que sea.

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