23/02/2026
Esta mañana vivimos un espacio de diálogo necesario y pastoralmente responsable en nuestra iglesia. Conversamos sobre el fenómeno social de los therians: personas que se identifican con animales, y lo analizamos a la luz de la Escritura.
No abordamos el tema desde la burla ni el rechazo, sino desde una convicción profunda: toda persona es portadora de dignidad porque ha sido creada a imagen de Dios.
La Biblia afirma en Génesis 1:26-27 que el ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios”. Esa declaración no es cultural ni temporal; es teológica y permanente. Nuestra identidad no se construye únicamente desde la emoción o la percepción interna, sino desde el diseño y propósito del Creador.
En una generación marcada por la búsqueda intensa de identidad, recordamos que:
- Nuestra identidad no es accidental.
- Nuestro valor no depende de una auto-definición cambiante.
- Nuestra humanidad es un regalo, no una carga.
No somos animales evolucionados sin propósito; somos criaturas llamadas a reflejar la gloria de Dios.
Como iglesia, estamos llamados a combinar verdad y gracia, escuchar antes de juzgar, comprender el contexto cultural, proclamar con claridad el diseño bíblico, y acompañar con compasión pastoral.
Seguimos formando una comunidad que piensa bíblicamente y ama profundamente.