22/05/2026
REFLEXIÓN AL EVANGELIO DE HOY VIERNES VII SEMANA DE PASCUA – CICLO A (22/05/26)
SAN JUAN 21, 15 – 19
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice: «Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».
PALABRA DEL SEÑOR.
REFLEXIÓN:
En este pasaje del Evangelio Jesús resucitado se dirige a Pedro con la siguiente pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Pedro había negado tres veces a Jesús, él habría pensado que con este acontecimiento Jesús le había retirado su confianza, pero no fue así. Jesús quería hacerle saber a Pedro que ya había sido perdonado, y que en ese perdón él también se sintiera amado, solo faltaba que él mismo se convenza que lo estaba. ¿Me pasa lo mismo a mí?
Jesús sale a su encuentro, lo busca, Pedro se deja encontrar y por tes veces Jesús le pregunta: “Me amas” y Pedro responde: “Señor Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo”
Jesús conoce nuestros corazones, sabe que Pedro se arrepintió de corazón y por esa razón con esas tres preguntas le renueva a Pedro: “Su amor, su compromiso, su confianza, su seguimiento, su amistad y su misión (el cuidado de su rebaño)
Jesús es el amigo que siempre está dispuesto a darnos una nueva oportunidad, si nos arrepentimos de corazón y decidimos hacer un cambio en nuestras vidas. ¡Si los demás nos niegan una oportunidad, el Señor es el único que siempre nos la dará! A pesar que a veces caemos ¡Él no deja de confiar en nosotros!
También nosotros mismos somos los que nos negamos a darnos una oportunidad (por alguna situación que podamos haber pasado), soltemos todo aquello negativo y démonos personalmente esa nueva oportunidad que tanto necesitamos y que nos hará mucho bien.
Hoy puede ser esta oportunidad: “Ve y reconcíliate contigo mismo, con Dios y con los demás”
Hoy Jesús igual que a Pedro te dice: "Yo ya te perdoné, ahora te toca a ti soltar la culpa y aceptar mi abrazo". ¡Ve a renovar tu amor con Jesús y déjate encontrar por Él!
Más tarde Pedro va a correr la misma suerte que su maestro: “Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»
Nuevamente Jesús le dice a Pedro sígueme como aquella primera vez en la orilla del mar (cuando llamó a sus primeros discípulos), nuevamente lo llama para ser “pescador de hombres”, y de esta manera Jesús le reafirma su llamado, su seguimiento.
En esta invitación: «Sígueme» también va implícito un final similar como el de Jesús. Como siempre, no es sencillo, pero es posible. Para eso están el amor y el Espíritu Santo.
A ese llamado también estamos invitados nosotros, en este mar inmenso que es el mundo también debemos ser “pescadores de hombres”. No olvidemos que para lograrlo debemos tener presente la oración, para que nuestra pesca en el mundo no sea en vano.
Hay unas frases que dicen: “La confianza tarda años en construirse, pero basta solo segundos para llegar a destruirse”, “A quien traiciona mi confianza, ya no se la vuelvo a dar”, “Una vez perdida la confianza, ya no se vuelve a recuperar”
Si alguien traiciona nuestra confianza, ya no se la volvemos a dar, le negamos una segunda oportunidad a quien nos la pide ¡Porque ha traicionado nuestra confianza y ya no merece tenerla!
¿Qué sería de nosotros si Jesús pensara de la misma manera?
A veces traicionamos también la confianza y la amistad de Jesús (cuando pecamos, cuando nos avergonzamos de nuestra fe, etc.)
Por muchas veces que hayamos caído, traicionado al Señor, Él sale a nuestro encuentro, sale a buscarnos ¡Porque nos ama! Y llevado por eso amor quiere devolvernos su confianza, su favor, nos quiere de vuelta con Él, ¡porque a Él le ha costado salvarnos y no quiere condenarnos!
¡Dios piensa distinto que nosotros!
Hoy también sale hacia nosotros. ¡Dejémonos encontrar por Él! dejemos que renueve todo en nosotros: “Su amor, su confianza, su amistad”
Hoy también Jesús personalmente te pregunta ¿Me amas? Cada uno tiene su respuesta.
No olvidemos tener en cuenta: ¡JESÚS NOS LLAMA POR NUESTRO NOMBRE Y NO POR NUESTROS ERRORES! Al igual que a Pedro no nos llama para humillarnos, sino para sanarnos.
Recuerda: “Jesús no se queda en la traición de Pedro, sino en su capacidad de amar”
¿Qué parte de este pasaje sientes que te cuesta más poner en práctica en tu vida cotidiana: el perdonar a otros, el perdonarte a ti mismo, o el volver a confiar?
Que tengan un bendecido día.
Parroquia San Francisco de Asís – Satipo.
PAZ Y BIEN