19/08/2026
RESTAURAR CON MANSEDUMBRE
“…restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo…”
Gálatas 6:1-2
No todo lo que necesita ser confrontado necesita palabras duras.
A veces creemos que, porque tenemos razón en algo, tenemos derecho a decirlo de cualquier manera. Pero la Palabra nos enseña algo diferente: la verdad de Dios también debe comunicarse con el carácter de Dios.
Gálatas 6 nos habla de restaurar, no de destruir; de acercarnos, no de señalar desde lejos; de corregir con mansedumbre, recordando que nosotras también somos mujeres necesitadas de gracia.
Antes de señalar la debilidad de otra persona, sería bueno recordar cuántas veces Dios nos encontró en medio de las nuestras.
¿Cuántas veces tuvo paciencia con nosotras?
¿Cuántas veces nos corrigió sin abandonarnos?
¿Cuántas veces su misericordia nos dio otra oportunidad?
Cuando recordamos de dónde Dios nos ha levantado, cambia nuestra manera de mirar a quien está atravesando una caída.
La madurez espiritual no se demuestra solamente identificando lo que está mal; también se demuestra sabiendo cómo acercarnos a quien necesita ser restaurado.
Mujer, quizás hoy Dios ha puesto a alguien en tu corazón. Alguien que amas y que está tomando decisiones que te preocupan. Antes de hablar, ora. Antes de juzgar, escucha. Antes de señalar, examínate.
Y si llega el momento de decir una verdad difícil, hazlo de tal manera que la otra persona pueda reconocer el amor de Cristo aun en medio de la corrección.
Porque podemos decir algo correcto de una manera tan equivocada que terminemos cerrando el corazón que deseábamos alcanzar.
Pidámosle hoy al Señor:
“Hazme instrumento de restauración y no de condenación. Dame valentía para hablar cuando sea necesario, humildad para callar cuando corresponda y mansedumbre para que, aun cuando tenga que decir una verdad difícil, mis palabras lleven el aroma de Cristo.”
No olvidemos: quien restaura desde la gracia nunca olvida que también ha necesitado ser restaurada.