15/12/2021
Ser misturero es un gran honor; una labor ardua, incontables horas y días de desvelo con la finalidad de que cada octubre en que el Señor de los Milagros y su Santísima Madre salen en procesión tanto los hermanos como la feligresía en general puedan venerarles y admirar sus majestuosos lienzos.
Los mistureros son caballeros encargados del armado de las Sagradas Andas, el arreglo de la joyería y por si fuera poco en cada altar y al caer las Sagradas Andas se encargan de recibir los arreglos florales, presentar ante el Nazareno y su Santísima Madre a niños, enfermos y recién nacidos elevándoles y haciendo una cruz con sus pequeños cuerpos con la finalidad de que sean bendecidos y cobijados baje su protección. Al volver a ser elevadas las Andas se encargan de mantener el orden de forma que brindan su apoyo incondicional al Patrón de Andas para que haya un buen levantamiento de ellas. Cabe resaltar que estos caballeros no se despegan ni un segundo de las Sagradas Andas, su mayor misión es el resguardo y protección del Cristo de Pachacamilla desde que sale de su Local Institucional hasta su regreso a la Iglesia.
Las Sagradas Andas son llevadas cada 15 de octubre desde el Local Institucional hasta el Santuario Virgen del Carmen y Señor de los Milagros en una pequeña procesión interna a la que solo asisten los Mistureros y el Directorio de la Hermandad. Una vez colocada el Anda junto al Altar Mayor queda a cargo de las Madres Carmelitas, quienes le ofrecen Solemnes Cultos en su honor hasta el día de su primer recorrido procesional.
Cabe recalcar que cada Misturero se consagra a Nuestro a Cristo Moreno con el corazón, jurando ante Él y su Santísima Madre un fervor desmedido y una dedicación sin recibir ningún bien material a cambio más que bendiciones.
El aroma del incienso invade el aire, valses criollos, canticos religiosos y como olvidar las singulares alfombras de diferentes colores y figuras, esculpidas cada una de ellas con pequeñas frases, símbolos y dedicatorias. Las cuales son hechas desde muy tempranas horas por los Mistureros con el fin de darle color a las calles por donde recorrerá el nazareno.
Imposible dejar de lado el peculiar desayuno Misturero – Nazareno. El cual es ofrecido por la madrina de los Mistureros, más conocida como “LA ABUELA”. Quien año tras año se empeña en que su hogar sea acogedor y el desayuno muy agradable para estos caballeros.
Al terminar su jornada y de rodillas postrados ante el Cristo Crucificado elevan juntos una oración. Algunos con lágrimas en los ojos dando gracias con voz entrecortada por permitirle un año más cumplir con la jornada; otros quien recién son integrados expresan entusiasmo, pero todos con la misma emoción, nerviosismo y alegría que el primer día.