16/01/2024
“¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? “Salmo 13:1
A muchos nos gustaría que las pruebas tengan tiempo de caducidad, de esta manera por duras y oscuras que están sean sabríamos que nos acercamos al final.
Pero ¿qué ocurre cuando esto no sucede así ?, ¿qué ocurre cuando nuestras oraciones no son contestadas y tenemos la percepción de que Dios se ha olvidado de nosotros?
David esta desanimado, acongojado, presto a hundirse en la melancolía y la desesperación; su capacidad de resistencia esta a punto de ceder, esta cansado de luchar, esta cansado de las malas noticias, esta cansado de sus enemigos.
¿Cuántos de nosotros nos hemos sentido así en algún momento de nuestras vidas? Cansados de seguir luchando, cansados que las cosas no cambien, cansados de no tener respuestas de parte de Dios, aun cansados de nosotros mismos y decimos ¿hasta cuándo?
Era tal la presión sobre la vida del Salmista que llego a pensar que Dios se había olvidado de él.
Muchas veces el silencio de Dios produce impaciencia, quizá por que Èl sabe que el oro (es decir nuestra fe), debe estar aun sometida a fuego para quitar todas las impurezas y ser perfeccionada.
Nunca perdamos la perspectiva de quien es Dios y de tener un corazón agradecido, solo así podremos aun en medio de las pruebas terminar nuestro clamor como lo hizo David: “Cantare a Jehová por que me ha hecho bien.” 13:6
Bendiciones.