12/10/2021
Reflexiones para meditar y compartir del
Pastor Victor Castilla Villavicencio
SIN MERECERLO, DIOS NOS HA DADO TODO
Tito 3:3-5 “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros, pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.”
Pablo escribe para animarnos a no olvidar el amor de Dios, nos recuerda, que en el pasado, éramos imprudentes, inmaduros, rebeldes, extraviados, esclavos de nuestros deseos pecaminosos vivíamos con egoísmo, envidia, pero que, sin merecerlo, nos dio vida, cada uno de nosotros, vivíamos según nuestra propia identidad, cada quien tenía su propia reputación por la que era conocido.
Todos reconocemos lo que éramos y las cosas que hacíamos, reconocímos la maldad de nuestro corazón y nuestra inclinación a los deleites y al pecado, muchos podemos decir “sí, antes yo era asi.”
Pero, la expresión “Dios es amor” se ha convertido en algo común y sin sentido, si preguntamos a alguien si sabe que Dios lo ama, con seguridad responderá “sí, yo sé que Dios me ama”; pero su corazón continua endurecido, la Palabra de Dios, no tiene impacto en sus corazones, y a pesar de ello y sin merecerlo, hemos recibido demasiado.
1era Corintios 15:9-10 “Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios, pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.”
Pablo reconoce que no era digno de ser siervo del Señor, el había hecho muchas cosas terribles, a pesar de ser sumamente religioso, entre esas cosas sabemos que el perseguía cristianos y al capturarlos los entregaba a las autoridades, para que estos maten a los cristianos de ese tiempo.
Pablo trae a su memoria estos recuerdos, para agradecer a Dios, porque, sin merecerlo, recibió amor y un futuro diferente.
Gracias a la bondad de Cristo, nuestro Salvador, fuimos rescatados de nuestro pasado, Él nos alcanzó antes de que nosotros le encontráramos, nos rescató del pecado; no merecíamos su salvación, Él sabía lo que éramos y cuántas veces lo íbamos a traicionar, pero el Señor aun así lo quiso.
Todos tenemos un pasado que nos avergüenza, que nos hace sentir indignos de recibir algo de Dios, y la realidad es que no merecemos nada y nunca podremos merecer tanto amor; por eso, debemos ser agradecidos con el Señor y anunciar a todos, lo mucho que Él hizo por nosotros.