14/03/2026
𝗘𝗹 𝗦𝗲𝗻̃𝗼𝗿 𝘆 𝘀𝘂𝘀 ‘𝗰𝘂𝘆𝗱𝗮𝗱𝗼𝘀’ | 𝗣𝗮𝗿𝘁𝗲 𝟯 🐹💙
𝗨𝗻𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗴𝗿𝗮𝘁𝗶𝘁𝘂𝗱
Con los beneficios que Veni comenzó a obtener, pudo mantener la granja y comprar más comida para los cuyes cuando era necesario. Como fuente secundaria de ingresos, vendía el estiércol de sus cuyes como fertilizante y también lo utilizaba para sus propias plantas. También compró pollos, conejos y patos.
Stefano y Stefany se involucraron rápidamente con entusiasmo en la granja, y cuidar de los animales se convirtió en parte de sus tareas diarias.
«Tengo mis propios cuyes. Los alimento todos los días. Hay muchos bebés, y todos son muy guapos y bonitos. Antes morían varios, pero ahora se han multiplicado gracias al proyecto y a la bendición de Dios», dice Stefano.
«Cuando nos olvidamos de darles de comer, se comen la comida de los patos; es muy divertido. Nos encanta nuestra granja de cuyes», dice Stefany.
Hoy en día, Stefano y Stefany disfrutan jugar fútbol y voleibol cuando no están estudiando o haciendo sus tareas en la granja. Él quiere ser ingeniero civil y ella quiere ser doctora. Se esfuerzan mucho en sus estudios y pasan más tiempo con su querida Veni, lo que los une más como familia y aumenta el amor que se tienen. También les encanta formar parte del programa de Compassion.
«Lo que más me gusta del proyecto es que nuestros tutores nos tratan con amor y amabilidad. También tenemos padrinos. Me gusta cuando el mío me envía regalos, pero me gusta más cuando sé más sobre él y cómo le va. Yo voy los sábados por la mañana y mi hermana va por la tarde. ¡Nos encanta ir al programa!», dice Stefano.
Stefany está totalmente de acuerdo. «Nuestros tutores son muy amables y comprensivos. Nos dan buenos consejos. Nos enseñan la Biblia y a orar, a seguir el camino correcto y a tomar buenas decisiones. Mi patrocinador me envía regalos por Navidad y por mi cumpleaños. Mi versículo favorito es Juan 3:16, porque Dios ama a todo el mundo y los creó a su imagen y semejanza. Me encanta ir al programa», dice Stefany.
Veni dice que la granja de cuyes ha supuesto un gran cambio en la vida de su familia, ya que les permite pasar más tiempo juntos y mejora su seguridad alimentaria.
«¡Es una bendición enorme! Podemos comprar más comida, materiales para el colegio o cualquier cosa que los niños necesiten. También cuido a una anciana que vive al lado, ya que ahora paso más tiempo en casa, y ella me paga por ello. Si lo necesitamos, a veces cogemos un animal y lo comemos para almorzar. Ahora tenemos 170 cuyes. Están por todas partes», dice Veni, sonriendo.
El impacto del proyecto en esta familia va más allá de aliviarles los gastos diarios. La gratitud de Veni es sincera.
«Estoy agradecida a Dios, al programa y a los padrinos de mis hijos, por cómo piensan en ellos y por toda su ayuda y apoyo. El proyecto les proporciona un entorno muy bueno. Aprenden de la Palabra de Dios, y sus tutores siempre oran por ellos y los animan a ser mejores personas y a tener un corazón bondadoso. Están creciendo espiritualmente y aprendiendo a comportarse bien y a tener buenos valores. Todo lo que hay en el programa es una bendición de Dios», dice Veni.