Lima al Encuentro con Dios es el esfuerzo fraternal de más de 60 iglesias de la ciudad de Lima y sus alrededores que trabajan con un propósito unido: Hacer discípulos de Jesucristo en Lima, Perú y el mundo. El movimiento LED pertenece a la Alianza Cristiana y Misionera del Perú e inició con una primera congregación en el distrito de Lince. Han pasado más de 40 años y de esa sola iglesia, hoy somos
más de 60 congregaciones con hombres y mujeres que sirven a Dios, apasionados por ver a su país y el mundo, transformados por el Evangelio. Nuestro movimiento se basa en 10 principios que impulsan y encaminan los esfuerzos:
1. Oración Ferviente: Fundamentados en la oración y dependiendo exclusivamente de Dios.
2. Evangelismo Constante y Dinámico: Buscando maneras creativas de compartir la Palabra, la única que transforma y edifica vidas.
3. Discipulado Sistemático: Comprometidos en guiar a otros para que cada día se parezcan más a Cristo.
4. Ministerio en Equipo: Reconociendo la diversidad de dones y talentos y fortaleciéndonos para alcanzar las metas.
5. Unidad Espiritual y Fraternal de las Iglesias: Unidos por el vínculo perfecto del amor.
6. Concentración de Recursos Humanos y Económicos: Una sola entidad, administrando y maximizando los recursos de manera sabia y ordenada.
7. Ubicación Estratégica de Locales: Estableciendo templos en zonas claves para alcanzar a la gente.
8. Formación de Líderes: Impulsando y Promoviendo el crecimiento de nuevos líderes, teniendo en cuenta la necesidad de las nuevas generaciones.
9. Desarrollo de Iglesias Hijas: Plantando y estableciendo iglesias para llenar Lima con el Evangelio.
10. Impulsar las Misiones: Guiando nuestro trabajo y esfuerzos a que se extienda el Evangelio en todo pueblo y nación. A lo largo de los años y con la experiencia adquirida, LED ha servido de inspiración para la evangelización de otros centros urbanos del Perú. Ciudades como Arequipa, Trujillo, Iquitos, Chiclayo, Piura, Huancayo, Cuzco, Tacna y Tingo María han asimilado los principios esenciales de LED y agradecemos a Dios por ello.