31/12/2025
Con profundo dolor y espíritu de fe, expresamos nuestras más sinceras condolencias a la familia de la señorita Zaina Munayco Espino, ante su sensible fallecimiento. Nos unimos en oración y cercanía fraterna, especialmente con los agentes pastorales de nuestras capillas que forman parte de su familia, compartiendo su sufrimiento y sosteniendo la esperanza cristiana en el Dios de la vida.
Las circunstancias que rodean este lamentable hecho nos interpelan hondamente como sociedad y como comunidad creyente. Con respeto y prudencia, confiamos en que las instancias correspondientes puedan esclarecer con transparencia lo sucedido, de modo que se actúe conforme a la verdad, la justicia y la reparación que corresponda, resguardando siempre la dignidad inviolable de toda persona humana.
Este doloroso acontecimiento se convierte también en un llamado serio a revisar nuestra vocación, particularmente la vocación de servicio, que corre el riesgo de perder su alma cuando se ve marcada por la frialdad, la rutina o la indiferencia del momento. Cuando el servicio deja de estar animado por la responsabilidad, la cercanía y la humanidad, se desfigura su sentido más profundo y se hiere el valor sagrado de la vida.
La Palabra de Dios nos recuerda con fuerza:
“Aprendan a hacer el bien, busquen la justicia, socorran al oprimido” (Is 1,17).
No se trata solo de un deber legal, sino de una exigencia moral y espiritual que brota del corazón del Evangelio.
En esta misma línea, el Papa Benedicto XVI nos enseñó: “La justicia es la primera vía de la caridad” (Caritas in veritate, 6).
Cuando falta la justicia, el amor se vacía de contenido; y cuando el servicio pierde su dimensión ética y humana, deja de ser verdadero servicio.
Como Iglesia y como comunidad, reafirmamos que servir no es un simple procedimiento ni un acto administrativo, sino una misión que exige conciencia, sensibilidad y fidelidad al bien común. Pedimos al Señor que este hecho no pase inadvertido, sino que despierte conciencias, renueve compromisos y nos ayude a construir estructuras más humanas, más justas y verdaderamente al servicio de la vida.
Encomendamos a Zaina a la misericordia infinita de Dios, y pedimos consuelo, fortaleza y paz para su familia. Que el Señor, justo y misericordioso, acoja su vida y nos conceda a todos la gracia de servir con un corazón más humano, más responsable y más fiel al Evangelio.
🕯️ Descansa en paz, Zaina.
P. Jorge CM