07/02/2014
Juan 11: 20-21
“Entonces cuando oyó que Jesús venía, Marta salió a encontrarle, pero María se quedó sentada en casa. Marta dijo a Jesús: -Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría mu**to…. Jesús le dijo: -Tu hermano resucitará.”
Habían llamado a Jesús para que sanara a Lázaro que había caído enfermo.
El, Martha y María eran amigos de Jesús. Lucas 10:38-42 nos relata cuando Jesús entró en casa de ellos, y Martha afanada y turbada se desvivía por atender a Jesús mientras María, a los pies del Señor le escuchaba. Conocemos esta historia, de la mujer hacendosa renegando porque nadie la ayudaba en la cocina, especialmente cuando hay invitados a comer!!!!. Dice Juan 11:5 “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.”
Obviamente no estamos hablando de una familia común. Ellos eran especiales para Jesús. Me imagino algo así como “amigos personales”, esos que te hacen sentir como “en casa”.
Lázaro cayó enfermo, necesitaban de Jesús y lo mandan llamar. Pero Jesús se queda dos días mas antes de partir. Para cuando El llega, Martha, sale a su encuentro. Por sus palabras no nos parece amigable. Le recrimina a Jesús que no estuvo junto a su amigo cuando este había fallecido. Jesús le dice: “Tu hermano resucitará”, pero Martha, casi en forma impulsiva contesta: “Claro que resucitará… pero en el día postrero.” Ella está dolida. Se siente herida, porque Jesús no había llegado a tiempo.
Al rato, sale María al encuentro de Jesús, pero ella, mas sensible, se postra delante del Señor, pero igual recrimina a Jesús como lo había hecho su hermana: “Si hubieses estado aquí, no habría mu**to mi hermano.
¿Pero dónde está el problema? ¿Acaso Jesús no estaba ahí para resucitar a Lázaro? Se los acababa de decir: “Tu hermano resucitará” Pero ellas no lo están entendiendo. Ellas solo están pensando, que el Señor no respondió a su solicitud, como ellas quisieron. “Le pedimos que venga a sanar a Lázaro, y no vino”
¿No es lo mismo con nuestras oraciones?
Pongámoslo así. María y Martha pidieron que el Señor venga a sanar a su hermano de una enfermedad. Jesús responde a ese pedido, pero 4 días mas tarde, y no lo va a sanar sino a resucitar de la muerte.
La respuesta al pedido de María y Martha, vino, pero no de la forma que ellas esperaban, ni en el tiempo que ellas esperaban…. Pero llegó, y con mayor gloria.
A veces, nos amargamos con el Señor porque no responde a nuestras oraciones como esperamos. Nuestra mente ha formado una idea de cómo debería ser la respuesta de Dios, y nos olvidamos que El es soberano. El nos ama, ha prometido responder a nuestras oraciones, velar por nosotros, pero su soberanía le permite escoger la mejor manera y el momento preciso para respondernos. Y aún así, sigue siendo respuesta a nuestras oraciones, aunque varíe la forma y el tiempo.
Y quizás por eso lloró Jesús. No puede haber llorado por Lázaro, porque sabía que lo iba a resucitar en los próximos minutos. Lloró al ver a Martha y Maria, sus amigas a quienes amaba, que no habían creído en El. Por eso, momentos después, cuando todo estaba listo para la resurrección de Lázaro, el Señor le recuerda Martha: “No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios.”
Ellas pidieron: “Ven a sanarlo”. Jesús responde: “Voy a resucitarlo, pero no ahora, sino en el momento correcto”
Hermano, al orar, confíe. Dios responderá, no siempre como Ud. espera, o cuando Ud. quiera. El tiene su manera soberana y en el momento mas exacto para responder. Pero confíe… para que Jesús no vuelva a llorar por nuestra falta de fe.
Dios les bendiga