02/07/2022
HISTORIA DE LOS DIABLOS DE SAN ISIDRO LABRADOR DE COALAQUE
¿Alguna vez se han preguntado de dónde tenemos nuestra fiesta de San Isidro?, ¿de dónde salieron los diablos?, ¿de dónde tan bonita tradición? Alguna vez, una dama de Coalaque, de aproximadamente una edad considerable Doña Cristina Coaguila Murillo, me explicó de dónde sería el origen. En Salinas, o en un lugar aledaño a Coalaque, se realizaban faenas, entre ellas la llamada “toma” (renovar o hacer un nuevo cauce para el agua de regadío, o limpiar "el estanque"). En tal contexto, apareció un personaje con una máscara de cuero de chivo y una esquila (la cual se usaba para la vaca, chivo u oveja mayor como cabeza en la manada) y, un azote trenzado de cuero, que se dedicaba a repartir agua o licor y, además, para "incentivar" que participantes trabajen, azotaba a los “flojos”, hasta que terminen el determinado trabajo. Esta escena y disfraz serían los antcedentes de la fiesta de San Isidro labrador
En determinado momento, por la inmigración de estos pobladores en calidad de ayudantes en la agricultura coalaqueña, relaciones comerciales o, incluso, hasta de trueque (cambio de sal con maíz o manzanas), algunas costumbres aledañas se fueron acentuando en nuestro Coalaque. Y, ya teniendo mucho afincamiento la religión católica, aplicaron está tradición del "repartidor de agua y licor" y, a la vez, "arreador de flojos" a nuestra fiesta. Ya cuando se empezó a celebrar nuestra fiesta de San Isidro Labrador aproximadamente en el año 1940, para específicamente armar la huerta, siendo los primeros mayordomos Don Lucas Cochón y su esposa Doña Paula Ayala, se disfrazó nuestro primer histórico e inigualable diablo Don Santiago Perez, emulando el disfraz, ya este consistía en una colcha cruzada por el hombro y la axila contraria que cubría todo el cuerpo dejando libre las piernas para poder correr, un mantel blanco en la cabeza sujetada hacia la parte de la barbilla, debajo de la colcha sujetada hacia atrás una esquila de bronce con un sonido significativo, la famosa mascara de lata con barbas pegadas de cuero de chivo con unos cuernos romos pequeños, donde se podía colgar, desde chicharrones hasta picarones y finalmente el látigo trenzado de cuero, para "incentivar" a que se haga posible la fiesta.
Como se vio que uno solo no se daba abasto para armar toda la fiesta, esto es recolectar ramas de frutas a pie del sector de Huarangayo, Huasacata y anexos aledaños, se añadió tres terroríficos y respetados diablos: Ismael Bernedo, Victor Rodriguez y Heraclides Cochón, hasta que con el tiempo y dependiendo mucho de la chispa y la gracia que le ponían, se incrementaron a nueve. A la muerte de Don Santiago Perez, le sucedió como diablo mayor o capitán Don Percy Rosado y actualmente nuestro capitán o diablo mayor es Don Camilo Apaza. Cabe precisar que, para aplacar los látigos, se debían escoger a diablos más graciosos, y de esta manera, no se sientan los incentivantes látigos, sino lo que cause sea la risa. Ya con nueve diablos, se fue mejorando la tradición en la actualidad somos doce. Los diablos, ya desde las nueve de la mañana, empiezan a alimentarse con un suculento caldo sea de gallina de chacra, de cordero o de res, para posteriormente, proseguir con cumplir con tan ardua jornada de carreras, de hacer gracias, recolectar ramas de frutas, de muchos lugares incluso de Omate, y después de misa llevar en procesión a nuestro patrón a su Huerta y hacer toda la representación del proceso de cultivo.
Ojo, esta representación de huerta siempre se realizaba y se realiza a San Isidro Labrador, patrón de nuestros agricultores y ES ORIUNDA DE COALAQUE, y se ha mantenido diacrónicamente gracias a nuestros paisanos y a los mayordomos, pues sucediendo a los primigenios mayordomos, tomaron la mayordomía como segundos Don Moises Cochón y su esposa Cristina Coaguila, Terceros Don Oscar Bernedo y esposa, cuartos Doña Juana Bernedo y esposo Mario Flores y actualmente Don Juver Pastor y su esposa Carmen Ayala.
Queridos paisanos coalaqueños, esta es nuestra tradicional fiesta, donde se manifiesta la fe de una manera diferente y singular y por que no decirlo sin punto de comparación y que representa fe, tradición y cultura. Ver saltar, bailar, hacer el sonido de “joooooo”, hacer gracias, mojarse en el agua, asi como ver la energía, condice para hacer posible la recreación de un cultivo, desde preparar el terreno arando con las yuntas, surquear cercar, sembrar, regar, fumigar tiguayar, hasta que el párroco de la bendición. Este espectáculo lleno de fe hasta que los diablos en la proseción de retorno hacia la iglesia ingresamos a la iglesia ya desenmascarados para que el párroco nos dé la bendición, ha llamado la atención de mucha gente lugares aledaños, que concurren a nuestra tierra para ver tal manifestación de fe, por que tal vez verlo es mejor que escribirlo.
Coalaque, 2 de julio de 2022
Autor: Nohe Bernedo Vilca.