24/01/2026
PARA MUCHOS CRISTIANOS EL DÍA DOMINGO es especial en el sentido que se congregan para adorar al Señor, así como para recibir el alimento espiritual (la Palabra de Dios). Es por eso que se preparan con anticipación siguiendo la enseñanza del apóstol Pablo. Y es que están convencidos que el culto -todos los elementos que la componen- les edifica espiritualmente, culto que se realiza con decencia y orden (1 Corintios 14:26, 40).
“El domingo no sólo es día del Señor, es también día de la Iglesia, es decir, de la asamblea litúrgica o reunión de los discípulos de Jesús en su nombre. La asamblea cultual cristiana disfruta de la presencia del Señor, que prometió estar allí donde dos o más se reuniesen en su nombre (Mt 18,20; 28,20).” (López, 1985, p. 7). “El primer día de la semana era ante todo una celebración de la resurrección del Señor, y luego una celebración de la belleza y prodigalidad de la creación y de la promesa de un ‘octavo día’ de gozo sin fin.” (González, 2016, p. 54).
Pero lo cierto es que no todos tienen en alta estima al Señor y el culto que se le ofrece. Algunos prefieren seguir la mala costumbre de no congregarse (Hebreos 10:25). Bien observó tiempo atrás Voltaire: “Si queréis destruir el cristianismo, comenzad por destruir el domingo.” (citado en Deiros, 1978, p. 63). ¿Y cómo se puede afectar negativamente el cristianismo? Banalizando, despreciando al Señor y a su pueblo, particularmente en el día que le corresponde al Señor. ¡Que le demos siempre al Dios todopoderoso y a nuestro Señor Jesucristo el primer lugar!
NOTAS:
Deiros, Pablo. Figuras de plata. El Paso, TEX.: Mundo Hispano, 1978.
González, Justo. Breve historia del domingo. El Paso, TEX.: Mundo Hispano, 2016.
López, Julián. El domingo, día del Señor. Madrid: BAC, 1985.
Pastor Martín Ocaña.