24/08/2026
Hay momentos en la vida en los que sentimos que las dificultades vienen de todos lados. Pablo mismo reconoce que fue presionado, perseguido y derribado. Pero hay algo que cambia completamente la perspectiva, las dificultades pueden golpearnos, pero no tienen que destruirnos.
Pablo dice: “Somos derribados, pero no destruidos”. Ser derribados no significa que nuestra historia terminó. Podemos caer, llorar, sentirnos cansados e incluso podemos llegar a preguntarnos qué hacer, pero todavía podemos levantarnos.
La resiliencia cristiana no consiste en fingir que todo está bien ni en decir que somos suficientemente fuertes para enfrentar todo solos. Consiste en reconocer nuestra fragilidad y, al mismo tiempo, confiar en la fuerza de Dios. A veces no tendremos respuestas, pero podemos seguir confiando. A veces no veremos una salida, pero podemos seguir caminando. Podemos estar en el suelo, pero Dios puede levantarnos.
Quizá hoy estás atravesando una situación que te ha dejado sin fuerzas. Recuerda: “Derribados, pero no destruidos”.
No confundas una caída con el final. No confundas una temporada difícil con una vida sin esperanza. Puedes estar pasando por un momento difícil y, aun así, Dios sigue sosteniéndote.
Hoy no necesitas tener todas las respuestas. Solo necesitas dar un paso más, confiar un día más y recordar que la gracia de Dios sigue siendo suficiente.
¡Dios les bendiga!