12/10/2025
COMPARTIENDO LA PALABRA DE DIOS
XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
¡Seamos agradecidos y adorantes!
Hermanos y hermanas:
Jesús, este domingo, a través del relato evangélico (Lc 17,11-19) nos exhorta a ser cristianos agradecidos y adorantes: “Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias”.
El mensaje evangélico nos interpela a practicar la virtud, cada vez más escasa, de la gratitud. Hoy, hasta a los cristianos, nos cuesta decir “gracias”. Nos cuesta agradecer. Somos desagradecidos. Esta es nuestra triste realidad. Muchos piensan que no deben nada a nadie, que se hicieron a sí mismos: “lo que tengo, lo que soy, no se lo debo a nadie más que a mí mismo.” Muchos afirman que no necesitan de los demás, ni de Dios, que son independientes y autónomos. Más bien, con humildad y gratitud debemos reconocer que lo que somos y tenemos se lo debemos a los demás. La vida, la educación, la salud, los éxitos profesionales se lo debemos, también, a otros, entre ellos a nuestros padres, profesores y amigos. No seamos ingratos, seamos más agradecidos con los demás.
El evangelio, también nos invita a la adoración, a la glorificación de Dios: “Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?” Sólo el samaritano regresó para agradecer y adorar al Señor, postrándose rostro en tierra. El acto de agradecimiento es profunda expresión de fe: “Levántate y vete; tu fe te ha salvado”. La fe es verdadera si termina en la acción de gracias. Muchos estamos viviendo un cristianismo con poca alabanza y adoración de Dios, con poco agradecimiento y glorificación de Dios, agradeciendo poco por la salud y las comidas. Tenemos que recuperar nuestra capacidad de agradecimiento y de adoración, aprender nuevamente a arrodillarnos para agradecer a Dios por todo lo que hace en nuestras vidas. Tenemos que participar con alegría de la Eucaristía redescubriendo que es acción de gracias. No seamos de los cristianos ingratos, seamos de los que saben dar gracias a Dios hasta llegar al acto de adoración. Ahora, los que estamos con salud, debemos ser agradecidos con Dios y ser mejores, más humanos y solidarios. Debemos vivir, siempre, dando gracias a Dios por la vida y la salud. Tenemos que echarnos a los pies del Señor de los Milagros para darle gracias por nuestra vida. Vivamos un cristianismo de agradecimiento y alabanza.
En este mes morado, el mensaje evangélico nos haga más agradecidos y adorantes de Dios. Como católicos peruanos, poniéndonos de rodillas ante el Señor de los Milagros, démosle gracias por el milagro de nuestra vida, comprometiéndonos a cuidarla y a trabajar para que todos tengan vida en abundancia.
P. Amadeo.
San Pedro de Lurín, 12-10-2025.