11/08/2026
Santa Clara de Asís: sierva de los pobres y patrona de la televisión🙏
Cada 11 de agosto, la Iglesia Católica celebra a Santa Clara de Asís, fundadora de las Hermanas Pobres, conocidas como clarisas, y una de las grandes figuras de la espiritualidad franciscana. Nació en Asís, Italia, en 1194, en una familia noble. Desde joven destacó por su vida de oración, penitencia y servicio a los demás.
A los 18 años escuchó predicar a San Francisco de Asís y quedó profundamente inspirada por su manera de vivir el Evangelio. Decidió abandonar las comodidades de su hogar y, en 1212, se dirigió a la Porciúncula, donde Francisco la recibió y cortó sus cabellos como signo de su consagración a Dios. Clara eligió una vida de pobreza, sencillez y entrega a Cristo, permaneciendo durante gran parte de su vida en el monasterio de San Damián.
Entre los hechos atribuidos a su vida destaca el llamado milagro del pan. Cuando solo había un pan para alimentar a unas cincuenta religiosas, Clara lo bendijo y, según la tradición, este se multiplicó hasta alcanzar para todas e incluso sobrar. También se cuenta que, estando gravemente enferma, fue trasladada milagrosamente a la iglesia para participar en la celebración de Navidad y recibir la Eucaristía.
Clara padeció numerosas enfermedades y sufrimientos durante años, pero los afrontó con profunda fe. Su vida estuvo marcada por el amor a Jesús, la oración y la confianza absoluta en Dios.
En 1958, el Papa Pío XII proclamó oficialmente a Santa Clara patrona de la televisión. La elección estuvo relacionada con el relato de un milagro en el que habría podido contemplar y participar espiritualmente en la celebración litúrgica desde su habitación. Por extensión, también es considerada patrona de las telecomunicaciones. La Iglesia destacó así la necesidad de utilizar los nuevos medios tecnológicos para transmitir valores humanos y anunciar el Evangelio.
Para el Papa Benedicto XVI, Santa Clara es además un ejemplo de la importancia de las mujeres en la Iglesia y de cómo una mujer de profunda fe puede impulsar la renovación de toda la comunidad cristiana.