20/04/2025
Hoy recordamos uno de los momentos más sagrados de la historia: *el sacrificio infinito del Salvador del mundo.* El Hijo de Dios, se entregó por amor puro y eterno. No fue un día de derrota, sino de una victoria profunda, silenciosa y llena de propósito. Con cada herida, con cada paso hacia el Gólgota, Cristo llevó nuestras cargas, nuestros dolores, y nuestras culpas. Él no fue obligado. Él eligió amar. Eligió perdonar a quienes lo traicionaron. Eligió sufrir por ti, por mí, por todos. Y con Su último aliento, selló el acto de misericordia más grande que la humanidad haya conocido. En esta pascua les invito a mirar hacia adentro. A dejar por un momento el ruido del mundo y preguntarnos con sinceridad: - ¿Qué haré yo con este amor tan inmenso- ¿Cómo responderé a Su sacrificio? Como discípulos de Jesucristo, tenemos la esperanza gloriosa de saber que Su muerte en la cruz no fue el final, sino el comienzo. Porque después del dolor, viene la paz.Después de la cruz, viene la resurrección. Hoy más que tristeza , sentimos reverencia. Hoy, más que silencio, sentimos gratitud. Y hoy, más que nunca, recordamos que, gracias a Él, todo es posible.