20/05/2026
Evangelio y sermón (17.5.2026)
Hechos 1:1-11
En el primer libro, oh Teófilo, escribí todo lo que Jesús hizo y enseñó desde un principio, hasta el día en que, después de haber encargado por medio del Espíritu Santo, sus metas a los apóstoles, a quienes Él había elegido, fue recibido arriba. A estos mismos, después de su pasión, se les presentó vivo con muchas pruebas,
apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó
que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la promesa del Padre, que oísteis de mí: que Juan bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de
pocos días. Los que se habían reunido le preguntaron: Señor,
¿restaurarás el reino de Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros conocer los tiempos o las sazones, que el Padre ha fijado en su sola potestad; pero recibiréis la fuerza del Espíritu
Santo, que descenderá sobre vosotros y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines de la Tierra. Habiendo dicho estas cosas, fue elevado ante sus
ojos, Lo recibió una nube que Lo ocultó y no Lo vieron más. Estando ellos con los ojos puestos fijamente en el cielo, mientras Él se iba, he aquí se les aparecieron dos varones con vestiduras blancas, que les dijeron: Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido elevado al cielo ante vosotros, volverá como Lo habéis visto ir al cielo.
Sermón
“nuestros ojos del alma lo ven
en el ser de las nubes...
lo alaban nuestros corazones
para que seamos los que a Él se confiesan...”
Querida Comunidad de Cristianos,
Las nubes acompañan toda nuestra vida. Las formas y colores que ellas tienen nos permiten predecir las condiciones climáticas. Al ascender una montaña, atravesamos las nubes que la rodean. Al viajar en avión, nos asombramos de estar por encima de ellas.
“Mirando pasar las nubes, encima del cerro me quedo y de golpe me parece que soy yo el se está yendo. La florcita amarilla de tu sombrero, pastora dámela en Pascua, que es tiempo de andar queriendo”..
Los ojos del poeta Manuel J Castilla, en la zamba “Pastor de Nubes” nos acercan al sentido profundo de esta fiesta de Ascensión.
Necesitamos darle ojos espirituales a nuestra alma, para que podamos juntos hacer un canto de alabanza, y así ser en nuestros corazones los que a Él se confiesan.
En la octava proposición de nuestro Credo renovado dice:
“...desde entonces es el Señor de las fuerzas celestiales en la Tierra y vive como cumplidor de los hechos paternos del Fundamento del mundo”.
Cristo se une al Padre, y obra junto con él: “more Él con nosotros al morar Él contigo”
Esta es la fiesta más corta del año cristiano. Solo la festejamos durante diez días. La podemos imaginar como el tiempo que le llevó a Cristo volver al Padre, recorriendo cada una de las jerarquías espirituales. Esta fiesta nos da la posibilidad de acercarnos al misterio de la Trinidad, Cristo se une al Padre y envía al Espíritu Santo. El próximo domingo festejamos la fiesta de Pentecostés en la que celebramos la creación de la primera comunidad hace 2000 años.
La fiesta de Ascensión nos permite profundizar nuestra unión con Él, confesarlo, comulgarlo, para que Él obre en nosotros. Así el cielo bendice a la Tierra, y la Tierra se une al cielo.
“Parada en el aire, paloma,
allí donde está tu nido, miras el cielo
y miras la tierra y buscas tu casa
otros antes que vos hicieron el mismo vuelo.
Yendo y viniendo
de idas y vueltas
mirando al cielo, buscando la casa,
el nido en las nubes...viento que pasa.”
León Gieco “Nido en las nubes”
Podemos tomar prestadas las palabras del cantor para que nuestro corazón sea así una paloma que busca su nido.
Sí así sea.
Fernando Chevallier Boutell.
Sacerdote