La Comunidad de Cristianos en Perú, Movimiento para la Renovación Religiosa

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27/07/2026

Evangelio y sermón de la semana (26.7.2026)

Marcos 8:27-9:1
Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesárea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que soy yo? Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. Entonces él les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Pedro le contestó: Tú eres el Cristo. Y él les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. Y comenzó a enseñarles que el hijo del Hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas; ser matado y resucitado a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Pedro, tomándolo aparte, se puso a reprenderlo. Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: ¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino son los de los hombres. Llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Porque quien quiera salvar su alma, la perderá; quien entregue su alma por mí y por el evangelio, la salvará. Pues ¿qué le sirve al ser humano, ganar el mundo entero si arruina su alma? ¿Pues qué puede dar el ser humano a cambio de su alma? Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación que se une sobremanera a la materia y a las fuerzas del abismo, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre en medio de los santos ángeles. También les dijo: Yo os aseguro que, entre los presentes, hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el reino de Dios.

Sermón
La nueva confesión
El cuerpo es un gran NO. Le informa al espíritu todos los lugares y tiempos en los que ya no se encuentra y por eso lo orienta: como los límites para un niño, así el cuerpo para el espíritu. La negación más aguda de tiempo y espacio se llama dolor. Nada más terrible para el espíritu que un dolor punzante que le hace saber sin descanso el único nervio en el que le toca estar. La misión del cuerpo es despertar al espíritu disperso y lo hace a bofetadas, algunas más suaves, otras más duras. Así el espíritu, que no puede por sí mismo verse a sí mismo, aprende a presentirse en el espejo negativo de su cuerpo. Así comienza lentamente a ser por sí mismo y la primera señal de esto es que comienza a decir que no por sí mismo: El famoso “no quiero” del niño de 3 años. La escuela divina de la encarnación es excelente: La reducción, regulación y concentración a la que obliga el cuerpo da lugar lentamente a la auto-reducción, auto-regulación y auto-concentración. El último grado de esta escuela es la cruz, en ella la carencia se torna renuncia. Ahora bien, como toda metodología pedagógica, el camino del no del cuerpo tiene sus peligros: El espíritu puede hastiado de encontrar fronteras y límites comenzar a identificarse con tales fronteras y límites; el espíritu puede acomodarse a los límites del dolor y en vez de aprender el arte de la renuncia, cae por carencia en resignación. La cruz es, como símbolo del no, imagen de renuncia y jamás de resignación. La renuncia es fértil, la resignación estéril. La vertical de la cruz puede decirnos algo así como: Tu espíritu es eterno pero ahora te toca volcarlo completamente a este momento; y la horizontal: Tu espíritu llega hasta los confines, mas he aquí solo en este sitio te coca estar. ¡El amor cristiano es fruto de la escuela de la encarnación y por lo tanto es siempre particular, y nunca universal! Siempre que olvidamos cargar nuestra cruz y nos afanamos por la universalidad de nuestros preceptos entonces se corrompe nuestro cristianismo: (Esta es la historia de los concilios de la Iglesia desde su unión con el Imperio) “¿Qué aprovechará el hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?“ La única aspiración universal que debería vivir en el corazón cristiano es la del grano de mostaza. Grano de mostaza que podemos imaginar como el minúsculo punto en el que se unen la vertical con la horizontal, como la potencia del espíritu concentrado en lo que le toca. De este misterio de la devoción-al-momento habla también nuestro sacramento de la eucaristía: ¡La nueva confesión es la que porta el cuerpo en la cruz! Esta confesión religiosa es radicalmente diferente a otras, no es de letras muertas en un credo, o un canon, es de letras vivas en la siempre renovada revelación. Antes de beber el vino consagrado el sacerdote repite tres veces que se confiesa a “lo revelado por Cristo”, y que esa confesión aparta de sí al adversario. ¿Qué está diciendo? ¿Qué leyó mucho? ¿Qué conoce todos los mandamientos, los textos sagrados y los preceptos de los profetas, los apóstoles y los santos? ¿O más bien que está dispuesto a renunciar tanto a su pasado como a su futuro, como tiene que hacer el joven rico que busca heredar la vida eterna; y a cargar así con devoción la cruz de su momento? Negarnos a nosotros mismos y cargar con nuestra cruz es renunciar a todo lo que no es hoy y aquí y enfocar todo nuestro espíritu sin cuota de resignación en la tarea que nos toca. Esto también es amar.
Sí, así sea.

Nahuel Di Stefano Villaba, Buenos Aires

27/07/2026

Evangelio y sermón (19.7.2026)

Juan 1:29-39
Al día siguiente Juan vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: “He ahí el Cordero de Dios, que toma el pecado del mundo sobre sí mismo. Éste es aquel de quien yo dije: Después de mí viene uno, que es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no lo conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, vine yo bautizando con agua.” Entonces dio Juan testimonio, diciendo: “Vi al Espíritu que descendía del cielo como una paloma, y permaneció sobre él. Y yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, él me dijo: ‘Sobre quien ves descender el Espíritu y permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.’ Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.” Al día siguiente, otra vez estaba allí Juan, y dos de sus discípulos. Y fijándose en Jesús que pasaba por allí, dijo: “He ahí el Cordero de Dios.” Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: “¿Qué buscáis?” Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?” Les dijo: “Venid y ved.” Fueron, y vieron donde se mora, y se quedaron con él aquel día. Era como la hora décima.

Sermón
Querida Comunidad de Cristianos, Todos hemos conocido a un niño pequeño de unos 3 años, que habiendo comenzado a hablar y decir “yo” a sí mismo, descubre el juego de interacción social que las palabras “¿por qué?” genera y con todas sus fuerzas, pregunta sin cesar: “¿por qué, por qué, por qué?”. Parece que el niño no quiere dar tregua y su interminable cuestionamiento de todo puede enloquecer a los adultos. Sin embargo, tanto para el niño como para la humanidad, el descubrimiento del poder de una pregunta, cuando se transforma en una herramienta para la vida—después del encuentro con la entidad humana “yo”—es probablemente el logro lingüístico, cognitivo, perceptivo y afectivo más importante de la vida humana. Las preguntas abren el alma. Las respuestas la vuelven a cerrar. Respuestas, por supuesto, son importantes, pero sin preguntas, todo seguiría igual; viviríamos un estatus quo eterno; no habría avances en nuestro conocimiento o la civilización; tampoco evolución ni progreso en nuestra individualidad. El poeta estadounidense Archibald MacLeish lamentó entre las dos guerras mundiales: “Sabemos las respuestas, todas las respuestas: es la pregunta que no sabemos”. Cristo tenía una relación íntima con las preguntas. Sus primeras palabras que escuchamos después de Su bautismo y la tentación forman una pregunta dirigida a dos de los discípulos de Juan, quienes están siguiendo a Jesús. En el Evangelio hoy, esa es la pregunta: “¿Qué buscan?”. Las primeras palabras pronunciadas por el Cristo resucitado forman una pregunta, dirigida a María Magdalena: “Mujer, ¿por qué lloras, a quién buscas”? Hacer una pregunta es tantear y buscar. A los niños, en el Acto Dominical, se les anima a buscar al Espíritu del Mundo y a hacer preguntas acerca de Él. Cada niño afirma: “Quiero buscarlo”. Nosotros adultos no contamos con ese tipo de estímulo de fuera que nos anima a cuestionar. A nuestra cultura no le gustan las preguntas; prefiere las respuestas, y cuánto más rápidas y simples, mejor. Hemos de encontrar dentro de nosotros el impulso de buscar y las ganas de preguntar. Las preguntas son elevadas seres espirituales. Han de ser respetadas y honradas; transparentes y verdaderas, no retóricas o agresivas. Preguntar: “¿Por qué siempre llegas tarde?” no es una pregunta; es una respuesta acusadora no solicitada, disfrazada de pregunta. Las respuestas dan seguridad, algo a que aferrarse. Afirman lo que ya es, con lo cual ya podemos contar. Las preguntas dan miedo. Revelan vacíos en nuestro conocimiento, inseguridades acerca de lo que es y con lo que aún no podemos contar. Quizá no haya virtud cristiana más grande que mantener la fascinación y el uso de la capacidad del niño a cuestionar, pero no con su impaciente “por qué, por qué, por qué”, sino el preguntar cristiano requiere paciencia, la consciencia de que no siempre habrá respuesta inmediata, y una actividad espiritual constante de poder vivir con una pregunta aún sin respuesta, guardándola en el corazón. En aquello, reside la fuerza de Cristo en nosotros.
Sí, así sea.

Pablo Corman

Queridos todos, el próximo domingo tendremos una linda obra acerca de 3 campesinos que llevan su ofrenda a San Juan.  Es...
06/07/2026

Queridos todos, el próximo domingo tendremos una linda obra acerca de 3 campesinos que llevan su ofrenda a San Juan. Es para grandes y chicos.

Querida Comunidad,El proseminario de la Comunidad de Cristianos en Latinoamérica invita a un nuevo ciclo de estudios. La...
06/07/2026

Querida Comunidad,
El proseminario de la Comunidad de Cristianos en Latinoamérica invita a un nuevo ciclo de estudios.
Las inscripciones quedan abiertas hasta el 20 de Julio y la cursada comenzará el 6 de Agosto.
Durante el primer cuatrimestre solo se cursará los jueves, luego martes y jueves. Los horarios son:
20.00 a 21.30 Brasil-Arg/ 18.00-19.30
Perú-Colombia

Para inscribirse solicitar ficha al siguiente mail: [email protected]

Evangelio y sermón de la semana (5.7.2026)📖Mateo 3, 1-17En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto...
06/07/2026

Evangelio y sermón de la semana (5.7.2026)

📖Mateo 3, 1-17
En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y
diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:
Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
Enderezad sus sendas.
Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus
lomos; y su comida era langostas y miel
silvestre.
Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran
bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.
Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía:
¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a
huir de la ira venidera?
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos:
A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí,
cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es
más poderoso que yo; él os bautizará en
Espíritu Santo y fuego.
Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y
quemará la paja en fuego que nunca se
apagará.
Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al
Jordán, para ser bautizado por él.
Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.
Entonces le dejó.
Y Jesús, después que fue bautizado, subió
luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que
descendía como paloma, y venía sobre él.
Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia.

🙍‍♀️Reflexión

“Yo a la verdad os bautizo en agua para transformación; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”
Querida Comunidad de Cristianos,
Juan nos convoca para que, reconociéndonos necesitados de transformación, iniciemos un proceso, un camino desde el bautismo con agua, al bautismo con fuego. Esa transformación significa un cambio espiritual profundo, una metamorfosis, muchas veces representado por la oruga que se convierte en mariposa.
Ese proceso profundo de cambio interno, implica trascender el ego, renovar nuestra
mirada sobre el mundo y las cosas, buscar en toda acción el sentido superior, en fin, nuestra percepción, nuestros valores y propósitos entran en cuestión y debemos prepararnos para caminar la arena de la incomodidad, el desapego, la soledad, el vacío.
Juan nos llama a asumir nuestra autoeducación y nuestro autoconocimiento, pero no puede asegurarnos que estaremos preparados para recibir el bautismo de fuego con el que Cristo quiere ayudarnos a nacer de nuevo. Porque en cada uno el proceso será diferente, y será muy importante tener en cuenta que podemos decidir el momento y algunas maneras
de comenzarlo, pero el Espíritu, como el viento, sopla donde quiere y no serán nuestros tiempos los que cuenten.
Iniciar el proceso de transformación espiritual que Juan nos propone, implica
renuncia, sacrificio. Significa entregarnos a un proceso que no podemos comprender del todo ni predecir su resultado. Significa confiar en el obrar de Cristo en nosotros, sin intentar predecir cómo se manifestará Él en cada uno ni adónde nos llevará.
Entregar lo viejo en nosotros y abrirnos con humildad a lo que Cristo nos propone como nuevo para nuestro devenir es una experiencia de muerte y vida que el mundo necesita de quienes nos reconocemos cristianos. Soltar ataduras y aprender a vibrar con el pan nuestro de cada día nos hará más livianos, más perceptivos, más simples, más amables y más aptos
para la misión que Cristo nos encomiende.

Sí, así sea.
Marta Schumann-Vilo
Sacerdote emérita en Plottie

Imagen: El bautismo de Cristo del pintor italiano Piero della Francesca.

Evangelio y sermón de la semana (14.5.2026)Juan 1, 43-51:El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y ...
16/06/2026

Evangelio y sermón de la semana (14.5.2026)

Juan 1, 43-51:

El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.
Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

Sermón
Querida Comunidad de Cristianos:

Crecer hacia el espíritu implica aprender a ver en verdad y desde la verdad. A reconocer un gesto interior oculto tras los velos de las apariencias.
El mundo contemporáneo nos confronta de manera perversa con el hecho de vernos. Las cámaras que captan las imágenes de casi todo lo que pasa, pervierten el ejercicio de vernos los unos a los otros desde el contraste extremo entre exposición y vigilancia. Video arbitraje. Video vigilancia. Exposición total de la vida en redes. Abuso en el manejo de datos personales. Gemelos digitales. Toda una perversión del aprehender del espíritu de nuestra humanidad.
Libertad no es control.
Ver para vigilar es opresión.
Ante estas sombras, el contraste con lo verdaderamente humano se vuelve tan urgente como posible.
Comprender y reconocer es redimir.
¿Podemos ver la esencia oculta del otro, la esencia oculta en nosotros mismos?
¡Hemos encontrado al Cristo!... ¿De galilea puede salir algo bueno?, Ven y ve!,
¿De donde me conoces?... ¡Cuando estabas bajo la copa de la higuera en comunión con el espíritu que te guía , te vi!...¡Tú eres el rey de Israel , el hijo de Dios!
¿Crees porque te vi?... de aquí en adelante veréis el cielo abierto y a los ángeles entretejiendo su obrar con el destino del Hijo del Hombre.
En este encuentro, miradas profundas encuentran verdades espirituales.
Un verdadero Israelita en quien no hay engaño, y el Hijo del Hombre en la figura de un desconocido que, a priori, no encaja en la expectativa que del Mesías que de éste aquél tenía, se ven: Se reconocen.
¿Podemos reconocernos a nosotros mismos sin auto-engaño y sin mentiras?
¿podemos dejarnos ver en esencia, por otro ser?
¿Podemos intentar comprender al otro en su verdadera esencia interior? Así podemos soltar los hilos del control y entretejer, junto con los ángeles, una red de vínculos en verdadera libertad.

Sí, así sea.

Sebastián Bardach

20/05/2026

Evangelio y sermón (17.5.2026)

Hechos 1:1-11
En el primer libro, oh Teófilo, escribí todo lo que Jesús hizo y enseñó desde un principio, hasta el día en que, después de haber encargado por medio del Espíritu Santo, sus metas a los apóstoles, a quienes Él había elegido, fue recibido arriba. A estos mismos, después de su pasión, se les presentó vivo con muchas pruebas,
apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó
que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la promesa del Padre, que oísteis de mí: que Juan bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de
pocos días. Los que se habían reunido le preguntaron: Señor,
¿restaurarás el reino de Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros conocer los tiempos o las sazones, que el Padre ha fijado en su sola potestad; pero recibiréis la fuerza del Espíritu
Santo, que descenderá sobre vosotros y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines de la Tierra. Habiendo dicho estas cosas, fue elevado ante sus
ojos, Lo recibió una nube que Lo ocultó y no Lo vieron más. Estando ellos con los ojos puestos fijamente en el cielo, mientras Él se iba, he aquí se les aparecieron dos varones con vestiduras blancas, que les dijeron: Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido elevado al cielo ante vosotros, volverá como Lo habéis visto ir al cielo.

Sermón
“nuestros ojos del alma lo ven
en el ser de las nubes...
lo alaban nuestros corazones
para que seamos los que a Él se confiesan...”

Querida Comunidad de Cristianos,

Las nubes acompañan toda nuestra vida. Las formas y colores que ellas tienen nos permiten predecir las condiciones climáticas. Al ascender una montaña, atravesamos las nubes que la rodean. Al viajar en avión, nos asombramos de estar por encima de ellas.
“Mirando pasar las nubes, encima del cerro me quedo y de golpe me parece que soy yo el se está yendo. La florcita amarilla de tu sombrero, pastora dámela en Pascua, que es tiempo de andar queriendo”..

Los ojos del poeta Manuel J Castilla, en la zamba “Pastor de Nubes” nos acercan al sentido profundo de esta fiesta de Ascensión.
Necesitamos darle ojos espirituales a nuestra alma, para que podamos juntos hacer un canto de alabanza, y así ser en nuestros corazones los que a Él se confiesan.
En la octava proposición de nuestro Credo renovado dice:
“...desde entonces es el Señor de las fuerzas celestiales en la Tierra y vive como cumplidor de los hechos paternos del Fundamento del mundo”.
Cristo se une al Padre, y obra junto con él: “more Él con nosotros al morar Él contigo”
Esta es la fiesta más corta del año cristiano. Solo la festejamos durante diez días. La podemos imaginar como el tiempo que le llevó a Cristo volver al Padre, recorriendo cada una de las jerarquías espirituales. Esta fiesta nos da la posibilidad de acercarnos al misterio de la Trinidad, Cristo se une al Padre y envía al Espíritu Santo. El próximo domingo festejamos la fiesta de Pentecostés en la que celebramos la creación de la primera comunidad hace 2000 años.
La fiesta de Ascensión nos permite profundizar nuestra unión con Él, confesarlo, comulgarlo, para que Él obre en nosotros. Así el cielo bendice a la Tierra, y la Tierra se une al cielo.

“Parada en el aire, paloma,
allí donde está tu nido, miras el cielo
y miras la tierra y buscas tu casa
otros antes que vos hicieron el mismo vuelo.
Yendo y viniendo
de idas y vueltas
mirando al cielo, buscando la casa,
el nido en las nubes...viento que pasa.”

León Gieco “Nido en las nubes”

Podemos tomar prestadas las palabras del cantor para que nuestro corazón sea así una paloma que busca su nido.

Sí así sea.

Fernando Chevallier Boutell.
Sacerdote

Invitación al Taller: “¿Puede el dinero ser Agua de Vida?”Cecilia Velásquez como parte de sus prácticas en Lima ofrecerá...
13/05/2026

Invitación al Taller: “¿Puede el dinero ser Agua de Vida?”

Cecilia Velásquez como parte de sus prácticas en Lima ofrecerá este taller los sábados 16 y 23 de mayo, de 4 a 6 pm.

Este espacio forma parte de su camino de formación. Tu compañía y participación serán un apoyo muy valioso en este proceso.

💫 _Acompáñanos y comparte esta experiencia.

13/05/2026

Evangelio y sermón de la semana (10.5.2026)

📖Juan 14:1-31
“No se turbe vuestro corazón; confiad en Dios y confiad en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, no os lo habría dicho que voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde yo esté, también podáis estar vosotros. Y adónde yo voy sabéis el camino.”
Tomás le dice: “Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?
Jesús le dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie llega al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, también conoceréis a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.”
Felipe le dice: “Señor, muéstranos al Padre, es todo lo que necesitamos.”
Jesús le responde: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices entonces: “Muéstrame al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí, realiza sus obras a través de mí. Creedme: Yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no podéis confiar en mí, al menos confiad en las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, hará también las obras que yo hago, y mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea revelado en el Hijo. Si pidiereis algo en mi nombre, yo lo haré. Si en verdad me amáis, guardaréis designios, y yo pediré al Padre, y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la Verdad, a quien no todos los seres humanos pueden recibir; ellos no lo busquen y por ello no lo conocen. Pero vosotros lo conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; volveré a vosotros.
Dentro de poco y el mundo ya no me verá, pero vosotros, sí, me veréis; porque yo vivo, y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que guarda en sí mis designios espirituales y esos también los revela, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre y yo lo amaré y me revelaré a él.
Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
Respondió Jesús y le dijo: el que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guardará mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Habéis oído que yo os he dicho: Voy y vengo a vosotros. Si me amarais os habríais regocijado porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que yo. Y ahora os lo he dicho antes que suceda para que cuando suceda, creáis.
No hablaré ya mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene de mí. Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.

🤵‍♀️Reflexión

Al amanecer, cuando la niebla todavía abraza los campos y el sol apenas comienza a filtrarse entre las ramas de los árboles, todo parece suspendido en una calma profunda. El mundo no está detenido, pero tampoco se precipita: hay una espera serena, una promesa silenciosa de claridad. En ese instante, aunque no se vea del todo el camino, uno intuye que la luz vendrá, que el día se abrirá paso, y que la incertidumbre no tiene la última palabra.
En el Evangelio, Cristo habla a sus discípulos en un momento cargado de inquietud: “No se turbe su corazón… en la casa de mi Padre hay muchas moradas… yo soy el camino, la verdad y la vida”. Sus palabras no eliminan el hecho de la partida ni el dolor que eso implica, pero introducen algo más profundo: una confianza que no depende de comprender todo, sino de saberse sostenido. Cristo no ofrece un
mapa detallado, sino su propia presencia como camino. Y cuando promete el Espíritu, no está reemplazando su cercanía, sino transformándola en una compañía interior, constante.
Así como en la naturaleza el amanecer no disipa la niebla de golpe, sino que la atraviesa lentamente con luz, también la fe no suprime de inmediato la incertidumbre, pero la ilumina desde dentro. La paz
verdadera no consiste en tener todas las respuestas, sino en aprender a habitar el camino con confianza. Hay una presencia que ya está obrando, aun cuando no se perciba con claridad. Como el sol que
avanza sin prisa, la verdad se despliega en el tiempo, y quien aprende a confiar en esa luz descubre que nunca estuvo realmente perdido.

Nicolás Martín
Sacerdote en Plottier, Argentina

Queremos compartir con todos ustedes la celebración ofrecida en la Comunidad de Lima, el domingo 19 de abril, a nuestro ...
07/05/2026

Queremos compartir con todos ustedes la celebración ofrecida en la Comunidad de Lima, el domingo 19 de abril, a nuestro querido Pablo Corman por sus 80 años la mitad de los cuales prácticamente lo tenemos con nosotros en el Perú, aunque en los últimos años, como sacerdote emérito, cumple labores en otras comunidades alrededor del mundo.
¡Gracias Pablo!

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Calle Constancio Bollar
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LIMA27

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