25/05/2026
Amados de cierto les digo que lo que debe transformarse no es la obra perfecta de nuestro amado Padre creador, sino la mirada del ser humano que, al alejarse de la verdad, deja que la ceguera, el orgullo y la corrupción de la conciencia nublen su entendimiento; por eso, no venimos a destruir la existencia ni a levantar comienzos desde el caos, sino a despertar una humanidad mansa, consciente y valiente, capaz de confrontar sus sombras, reconocer sus errores y volver a honrar la verdad con amor, paz y unión, sabiendo que cada paso de rectificación es una oportunidad para regresar al origen y vivir conforme al bien que habita en nuestro interior. ¡Bien para que bien sea!