26/08/2026
Pablo recuerda que cuando llegó a ellos, no lo hizo con elocuencia y sabiduría humana, sino proclamando a Cristo crucificado con sencillez y dependencia del Poder de Dios. Con el fin de que la fe de los corintios descansara en Dios, no en los hombres. Pablo también da a conocer que la persona sin el Espíritu Santo no puede comprender las cosas de Dios porque se deben discernir espiritualmente. Los creyentes, teniendo el Espíritu Santo, pueden comprender la mente de Cristo y vivir conforme a ella.
Depender completamente del Espíritu Santo en nuestra vida y ministerio. Lo que permite no confiar en los métodos y estrategias humanas, sino en la revelación de Dios y en el poder del Espíritu Santo. Hoy la Palabra nos recuerda que el crecimiento espiritual implica conocer y discernir la verdad desde la perspectiva de Cristo, dejando que el Santo Espíritu moldee nuestra manera de pensar, decidir y vivir.