18/04/2026
Juan 4:23-24
Pero se acerca el tiempo—de hecho, ya ha llegado—cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca personas que lo adoren de esa manera. Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.
La adoración no es solo cantar una canción o levantar las manos; es una forma de vivir reconociendo quién es Dios y entregándole nuestro corazón. Adorar es confiar en Él en los días buenos y también en los difíciles, cuando entendemos que sigue siendo fiel.
Muchas veces pensamos que adoramos solo en la iglesia, pero la verdadera adoración empieza en lo secreto: en nuestra obediencia, en nuestra gratitud y en cómo tratamos a los demás. Cuando ponemos a Dios en el centro de nuestra vida, cada acción puede convertirse en adoración. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo con un corazón sincero.
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El primero de una serie de acústicos que estaremos subiendo.