13/05/2026
El 13 de mayo de 1917, en la tranquila aldea de Fátima, Portugal, tres niños pastores —Lucía, Francisco y Jacinta— cuidaban su rebaño en la Cova da Iria, un valle rodeado de colinas suaves, flores silvestres y un silencio que parecía preparado para lo divino.
De pronto, un resplandor más brillante que el sol iluminó el campo. Los niños pensaron que era un relámpago, pero al mirar hacia arriba vieron algo que cambiaría sus vidas y la historia de la fe:
una Señora vestida de blanco, radiante como la luz del cielo, con un rosario entre sus manos y una mirada llena de ternura.
La Virgen les habló con voz suave:
“No tengáis miedo. No os haré daño.”
Les pidió que rezaran el rosario todos los días para obtener la paz y el fin de la guerra, y les anunció que volvería el día 13 de cada mes durante seis meses.
A partir de ese día, la Cova da Iria se convirtió en un lugar sagrado. Cada aparición trajo mensajes de oración, penitencia y conversión, culminando el 13 de octubre con el milagro del sol, presenciado por miles de personas.
El mensaje de la Virgen de Fátima sigue vivo hoy:
“Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz.”