El Orden de las Vírgenes, formulando el propósito santo de seguir más de cerca a Cristo, son consagradas a Dios por el obispo diocesano según el rito litúrgico aprobado, celebran desposorios místicos con Jesucristo y se entregan al servicio de la Iglesia Vita consecrata, 7) llamadas por el Señor para consagrarse a Él enteramente con una libertad mayor de corazón, de cuerpo y de espíritu, han tomad
o la decisión, aprobada por la Iglesia, de vivir en estado de virginidad o de castidad perpetua “a causa del Reino de los cielos” (Mt 19, 12). Entró en vigor en noviembre del mismo año)
Canon 604: A estas formas de vida consagrada se asemeja el Orden de las vírgenes que formulando el propósito santo de seguir más de cerca a Cristo, son consagradas a Dios por el Obispo Diocesano, según el rito litúrgico aprobado, celebran desposorios místicos con Jesucristo, Hijo de Dios, y se entregan al servicio de la Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica (11-10-1992) (Ed. Española 1997)
Nos dedica tres apartados:
Nº 922. Desde los tiempos apostólicos, vírgenes cristianas llamadas por el Señor para consagrarse a Él enteramente con una libertad mayor de corazón, de cuerpo y de espíritu, han tomado la decisión de vivir en estado de virginidad a causa del Reino de los cielos. Nos indica el momento en que la virgen es constituida en persona consagrada. Semejante a otras formas de vida consagrada, el Orden de las vírgenes sitúa a la mujer que vive en el mundo en el ejercicio de la oración, de la penitencia, del servicio a los hermanos y del trabajo apostólico según el estado y los carismas respectivos ofrecidos a cada una.