13/05/2021
EL GRITO DE ATRÁS
Una postura política expresa el sentir real y profundo de un ciudadano. Si hay sentimientos de injusticia, decepción, temor, egoísmo, inestabilidad, desigualdad o rechazo, ese será el combustible que lo lleve a luchar por sus ideales. Si el sentir es muy fuerte, su expresión política también lo será.
Jesús no vio la expresión de la gente, Jesús vio el sentir de ellos. Un día, él vio las multitudes y, mientras los ojos de todos veían gente aglomerándose y fastidiando, Jesús vio el sentir de ese pueblo y los comparó con ovejas que no tenían pastor; muy en el fondo, ellas estaban sin rumbo, abandonadas, confundidas y descuidadas… y Jesús tuvo compasión de ellos.
Jesús tuvo compasión no solo porque era Jesús, el hijo de Dios, pues la compasión es un sentimiento muy humano que todos podemos tener. El tema está en que la compasión no se genera por lo que vemos. La compasión se genera por las cosas que nadie ve.
Nadie puede tener compasion por un vándalo que destruye una ciudad en una protesta o, en el otro extremo, por un policía que, debido al aturdimiento, lanzó un disparo. Nadie puede tener compasión por un corrupto o por un terrorista… Pero podríamos tenerla, sí, podríamos. Podríamos tenerla si vemos qué hay detrás.
Quizá detrás de un individuo hay un grito que clama por una nueva oportunidad. Quizá él nunca pudo mantener bien a su familia. Quizá sintió el rechazo de una sociedad por ser diferente, siente miedo de perder todo lo que le costó años de trabajo, hay odio en su corazón por circustancias que le tocó vivir o hay rencor por una infancia dura. Si miramos más allá, aprenderíamos a ser un país más empático.
Hoy nuestra nación se divide no por lo que expresamos, sino porque nunca supimos trabajar en todo lo que hay “detrás”. Estamos divididos porque peleamos según nuestras expresiones, pero muy pocos nos sentamos a entender el porqué.
Quiero decirte que ningún candidato podrá parar esta desunión que, con el tiempo, nos llevará a una de las crisis sociales más grande de la humanidad. Sí, cada vez será más grave y la única forma de parar esto está en ti y en que puedas ampliar tu visión y ver más allá de lo normal.
Yo, como pastor evangélico, estoy aprendiendo a ver más allá de una protesta, estoy aprendiendo a ver detrás de una postura política, detrás de la derecha y de la izquierda, detrás la comunidad lgtbi y detrás de los conservadores, detrás de los ricos y detrás de los pobres, detrás del terrorismo y detrás de la corrupción. Mientras más atrás miro, más me doy cuenta que el sentir en todos los casos es el mismo: todos, muy en el fondo, solo gritamos por esperanza.
“Pero yo he puesto mi esperanza en el Señor; yo espero en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará!” Miqueas 7:7