01/05/2026
Señor, venimos a Ti, para estar contigo. Y lo hacemos de mañana, con la frescura del amanecer, con la alegría del despertar vivos, con el olor de la tierra fresca, con la caricia del viento, con el encanto de lo nuevo, de lo no usado, de lo no manchado, de lo no estropeado. Y Te pedimos tener la mente atenta y los oídos bien abiertos para escuchar de Ti unas palabras enternecedoras: “No tengan miedo, no se turben, confíen”. Haz que estas dulces palabras ingresen en nuestra dura cabeza y sepamos guardarlas en nuestro corazón. Ven Espíritu santo, ven pronto y hazte compañero de nuestro camino. Danos a conocer la cercanía y la compañía del Padre que no nos deja jamás. Amén.
Evangelio del Día Viernes
01.05.26 (Jn 14, 1 - 6)
San José Obrero.
- «No se turbe el corazón de ustedes. Creen en Dios: crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, se los habría dicho; porque voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los tomaré conmigo, para que donde esté yo estén también ustedes. Y adonde yo voy saben el camino». Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, cómo podemos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.
- Palabra del Señor!
Gloria a Ti, Señor Jesús.
“No se turbe el corazón de ustedes”. Palabras consoladoras de JESÚS, sobre todo si tenemos en cuenta el momento en que las pronunció: antes de su partida. La ausencia de Jesús iba a abrir una honda herida en el corazón de sus discípulos. Durante varios años Él ha sido para ellos su amigo, su defensor, su apoyo, su fortaleza. Ahora se marcha y les acecha la tristeza, la angustia, la soledad. Jesús les anima a perder el miedo, a superar la tristeza. Llega el momento de la fe, es decir, de la confianza en Él, del fiarse plenamente de su persona. Y les consuela diciendo que se va porque les interesa a ellos, porque así les puede preparar una casa bonita en el cielo. Es una casa grande, con muchas mansiones. Que nadie dude si habrá sitio para él. Después volverá, pero no para seguir viviendo aquí en este “valle de lágrimas” sino en un lugar maravilloso donde ya no habrá “ni luto, ni llanto, ni dolor”. Una casa donde el gozo será vivir en el amor: en el amor del Padre, en el amor de Jesús y en el amor de los hermanos. Es el fruto de la redención llevada a cabo por Jesús y hecha realidad en nosotros por la fuerza del Espíritu, no por nuestros propios méritos. En palabras del Papa Francisco: “Hoy me quiero centrar en la acción que el Espíritu Santo realiza en la guía de la Iglesia y de cada uno de nosotros a la Verdad. Jesús mismo dice a sus discípulos: el Espíritu Santo «les guiará en toda la verdad», siendo él mismo «el Espíritu de la Verdad». Vivimos en una época en la que se es más bien escéptico con respecto a la verdad. Benedicto XVI ha hablado muchas veces de relativismo, es decir, la tendencia a creer que no hay nada definitivo, y a pensar que la verdad está dada por el consenso general o por lo que nosotros queremos. Surge la pregunta: existe realmente «la» verdad? Qué es «la» verdad? Podemos conocerla? Podemos encontrarla? Aquí me viene a la memoria la pregunta del procurador romano Poncio Pilato cuando Jesús le revela el sentido profundo de su misión: «Qué es la verdad?». Pilato no llega a entender que «la» Verdad está frente a él, no es capaz de ver en Jesús el rostro de la verdad, que es el rostro de Dios. Y sin embargo, Jesús es esto: la Verdad, la cual, en la plenitud de los tiempos, «se hizo carne», habitó entre nosotros para que la conociéramos. La verdad no se aferra como una cosa, la verdad se encuentra. No es una posesión, es un encuentro con una Persona. Oremos: Señor, al acabar este momento de oración, de nuevo queremos agradecerte este momento por las luces que nos has concedido. Te decimos que al escuchar Tus palabras hemos sentido que nos ha desaparecido el miedo a la muerte. Nuestra situación allá arriba, en Tu propia casa, será inmensamente mejor que todo lo vivido aquí en este mundo. Tu casa será nuestra casa; Tu mesa será nuestra mesa; Tu jardín será nuestro jardín; Tu felicidad será también la nuestra. Gracias, Señor! Jesús, hermano nuestro, compañero incansable de nuestro camino, conocedor de nuestra verdad y dador de sentido a nuestra vida. Recuérdanos siempre que el Padre nos espera. Amén. Feliz Viernes. Feliz Día de San José, patrón de los trabajadores. Feliz Día del Trabajo y del Trabajador. Saludos, abrazos, cariños y bendiciones.