26/02/2019
"Hola! Soy Mirka, tengo 21 y pertenezco al Mvc de Ecuador, la experiencia más grande e impresionante que me llevo de la JMJ Panamá fue el don de la paciencia en la que Dios me llamó a tener en cada momento, desde el grupo con el que estaba hasta ver ese don reflejado en mi familia de acogida. Fue una familia muy especial en la que estaba cada miembro, desde los abuelos, hasta los hijos y un sin número de animales. Amar a estas personas sin límites fue uno de mis desafíos más grandes. Juan David es un chico de 16 años con un problema no detectado aún, pero su mamá y papá se encargan de cargarlo, ponerlo en su silla de ruedas, atenderlo, darle de comer, etc. Ramón Alexander de 18, cantó en la orquesta de la JMJ y su abuela paterna padecía Alzheimer, en la cual papá tenía que cubrir ciertos roles de doctor al tener que inyectarla y Ana también, la chica que la cuidaba, era muy atenta a ella. Sin contar toda la algarabía que se vivía en cada momento, con todos los peregrinos hasta con los voluntarios y demás personas de panamá. La fiesta empezaba desde las 6am y no acababa hasta las 12-2am, no existía el cansancio, solo ganas de seguir amando más. No sé qué pasó en mi corazón el día jueves en el que pude ver al papa. Mi corazón simplemente estalló de alegría y sentimientos encontrados en que mis lágrimas rodaron por mi rostro al verlo pasar y anunciar a mi familia y seres queridos de ecuador que Francisco les mandaba saludos y que Dios estaba ahí. Sin más que decir, cada paso dado el día sábado y de regreso del domingo valió cada segundo. La JMJ es un encuentro mundial en el que Dios es el fin pero te llevas muchas cosas más, muchos recuerdos más, y sobretodo muchas ganas de seguir amando, de seguir arriesgándote a amar incondicionalmente. Y eso pretendo hacer ahora, amar sin condición alguna.
Saludos,
Mirka"
Testimonio de Mirka Constantine tras haber participado de la JMJ Panamá 2019.