29/02/2016
Hoy te propongo orarlo con mucha fe, buen dia que El Señor te bendiga.
El Credo es la Profesión de Fe que recitan todos los cristianos de forma litúrgica desde el siglo V, aunque existen rastros de que fuese utilizado ya desde el 381 d.C.
Las verdades que este contiene han sido creídas, la gran mayoría, desde mucho antes de que Jesús resucitara. El resto surgieron una vez Cristo se apareció y ascendió al cielo, con el inicio del caminar de La Iglesia.
Es conocido como el “Símbolo de los Apóstoles” porque se considera resume fielmente la creencia de estos.
Todos y cada uno de los artículos que lo componen argumentan y sostienen la Fe Cristiana.
Quien se dice seguidor de Cristo vive convencido de todo lo que en el Credo se anuncia y esta es pues la razón de su esperanza. Todo lo que en el se afirma hace posible la visión distinta de la existencia que posee el Cristianismo.
No creer alguna de las verdades que contiene, implica seguir una ideología, un estilo de vida que será cualquier cosa menos Cristiano.
Por este credo, desde los primeros siglos los apóstoles sufrieron el martirio.
Por este credo miles de creyentes perdieron la vida en el coliseo junto a las fieras, en los jardines de roma como antorchas o colgados en las plazas de las ciudades.
Por este credo una incontable cantidad a través de la historia han sido excluida, ignorada, desterrada por aquellas sociedades que aborrecieron el mensaje cristiano.
Por este credo hoy día en pleno siglo XXI millones son perseguidos, en sus trabajos, en los colegios y universidades, en sus comunidades, en sus familias, inclusos por sus parejas, padres, hermanos y hasta hijos…
Esta es la “persecución” prometida por Cristo junto a toda una serie de bienes materiales y espirituales para quienes decidieran seguirle sin condición (Mc 10,29-30).
Como puedes ver el Credo no es simplemente una oración más, sino una DECLARACIÓN SOLEMNE de las verdades que sustentan la Fe, verdades que poseen una trascendencia actual y futura en nuestra existencia.
Hoy día, en un mundo donde la fe ha perdido su valor, donde las doctrinas son vendidas como creencias obsoletas, donde la religión es utilizada para engañar y acumular riquezas arrancándole su credibilidad, donde tantas corrientes nacionales y extranjeras se entremezclan desarticulando lo que alguna vez tuvo consistencia, donde en nombre de cualquier ideología se promocionan pensamientos y actitudes contrarios a lo que ella misma predicó siempre… hoy, en este mundo hundido en la confusión y el sinsentido, EL CREDO… el mismo que es desde el principio, sólido y consistente es un grito de esperanza en una sociedad relativizada, donde nada es durable, que experimenta sentirse defraudada y al mismo tiempo incapaz de creer y confiar nuevamente en Dios.
En este día pues, la invitación es entonces a reflexionar, sobre cada uno de los artículos que componen esta maravillosa declaración de Fe.
Si te dices Cristiano, Cristiana, tómate un momento del día para pensar y re-pensar cada una de las palabras que domingo a domingo repites después de la homilía.
Sopesa lo que dices, la trascendencia de cada frase, de cada palabra… ¿hay en ti un verdadero convencimiento de lo que estás diciendo en el Credo?
Es , tiempo de conversión… conversión que pasa necesariamente por la maduración de la Fe y por un encuentro real con Jesús que te hace creer y experimentar su proyecto. Proyecto que pasa por la Iglesia y sostenido en el obrar del Espíritu Santo.
Ya lo sabes…¡Vive el Credo!
El mismo del que dijo San Ambrosio, obispo de Milán en el siglo IV d.C.:
"Es el símbolo que guarda la Iglesia romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los Apóstoles, y a la cual él llevó la doctrina común."