20/02/2024
Hoy Martes, quiero compartir contigo Ezequiel 11:19 “Así ha dicho el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen”. En este versículo Dios respondió a la pregunta del profeta Ezequiel sobre el remanente de Israel, afirmando que todavía Él sentía afecto por los exiliados, que sería un santuario para ellos y los recogería para llevarlos a la tierra prometida. Qué bueno es saber que Dios es un Dios de amor y misericordia, especialmente con su pueblo, con todos los que le han conocido como Señor y Salvador. El profeta Ezequiel profetizó que el pueblo de Dios sería capacitado por su Santo Espíritu para vivir conforme a la voluntad y la ley de Dios. El profeta sabía que Dios siempre ha querido ser un santuario en el corazón de su pueblo para habitar en sus corazones a través de su Santo Espíritu. No importa a donde nos movamos siempre la presencia del Señor se convierte en un pequeño santuario para cada uno de nosotros. El día de Pentecostés en el aposento alto descendió la presencia del Señor para habitar en los corazones de su pueblo. Dios descendió en Espíritu sobre la iglesia para edificar un santuario espiritual en nuestras vidas. El ya no habita en templos hechos por manos humanas sino en el corazón de sus hijos. La promesa del Señor Jesús nos llena de consuelo, fortaleza y esperanza cuando dice: “He aquí Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin”. Esta es la razón principal del porque el Espíritu Santo ha sido derramado con todos sus dones y su obra sobre su iglesia. Esta bendición está hoy a disposición de todos los que ponen su fe en Él. Cuando la presencia de Dios llega a estar como santuario en el corazón del hombre, el creyente verdadero experimenta la gloria de Dios. Hoy más que nunca, necesitamos la Gloria de Dios en nuestras congregaciones, en nuestros hogares, en nuestras vidas. Es hora de volver a los brazos de la presencia del Señor, a los cultos fogosos, a la oración fervorosa, a las vigilias, y a la pasión sincera por el Espíritu de Dios como santuario en nuestros corazones. Hoy te pido mi Señor que hagas de mi vida un altar para adorarte con devoción, para sentir tu presencia como ríos de agua viva, y poder saciar la sed espiritual de mi corazón. Pon, aunque sea un pequeño santuario tuyo en mí. ✍️COMPARTE ESPERANZA