24/08/2026
FE QUE NO ENVEJECE
para leer domingo 23/082026
Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.
Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.
JOSUÉ 14:11, 12
INTRODUCCIÓN.
Mario Benedetti, destacado escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo, nos dejó como parte de su legado un hermoso poema, cuyo estracto compartimos:
Aquí no hay viejos
Solo, nos llegó la tarde:
Una tarde cargada de experiencia
Experiencia para dar consejos.
Aquí no hay viejos
Solo nos llegó la tarde.
Viejo es el mar y se agiganta.
Viejo es el sol y nos calienta.
Vieja es la luna y nos alumbra.
Vieja es la tierra y nos da vida.
Viejo es el amor y nos alienta.
Aquí no hay viejos
Solo nos llegó la tarde.
[...]
Esta semana se celebra el Día del Adulto Mayor. Desde ya deseamos ¡Feliz Día a todos los muchachos de la tercera edad! ¡Bienvenidos al atardecer de la vida!
Vivimos en una sociedad que idolatra la belleza juvenil, la fuerza física y la velocidad; que entierra la meritocracia, el conocimiento, la experiencia y la sabiduría de los viejos; y que premia la ignorancia, la improvisación, la ineptitud y la insensatez. Manuel Gonzáles Prada, culpando a la vieja clase política de la ruina y derrota del país en la Guerra del Pacífico, decía: “Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra”, llamando a las nuevas generaciones a tomar el liderazgo con inteligencia y patriotismo en la reconstrucción del Perú.
En 1994 el médico y escritor español Alfonso J. Cruz escribió un libro titulado: “La vida empieza a los cincuenta” ¡Buenas noticias para los cincuentones! En el 2023 la abogada Silvia Miranda (España) escribió otro libro titulado: “Después de los cincuenta, ¿Qué?” lanzando un desafío a reinventarse después de los 50.
En este relato bíblico encontramos a un hombre que con su vida y su ejemplo se reinventó a los 85”. A sus 85 años, Caleb reclamaba montañas para la gloria de Dios, dando testimonio que el vigor espiritual supera al desgaste físico.
Caleb nos da tres lecciones de vida: (1) Una fe arraigada en el pasado; (2) Una fe que se renueva en el presente; y (3) Una visión que se enfoca en la meta.
I. Caleb, hace una memoria fiel al pasado. V. 8
14:8 Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.
Caleb recordaba lo que Dios hizo cuando con él a sus 40 años, cuando junto a otros diez agentes fue enviado por Moisés en una misión de espionaje a explorar la tierra prometida. En Canaán, vieron que la tierra era inmensamente productiva, pero también hallaron hombres gigantes.
A su retorno, diez espías dieron un reporte lleno desalentador aterrador que desanimaron a la gente. Sólo Caleb y Josué dijeron la verdad con fe y pidieron subir de inmediato a tomar el territorio.
Pero el pueblo tembló ante el reporte pesimista de la mayoría y reaccionó con lágrimas y dudas del poder de Dios, al extremo que quisieron apedrear a Caleb y a Josué.
Dios castigó la falta de fe haciendo que Israel deambulara cuarenta años en el desierto.
A sus 85 años, Caleb tenía razones más que suficientes para quejarse de las injusticias e ingratitudes de su pueblo, pudiendo ser un viejito melancólico, amargado y renegón, después de haberlo dado todo y en vez de ser valorado y agradecido, recibió menosprecio y hasta intento de muerte. Pero él no guardó basura emocional en su corazón, no vivió de nostalgias y amarguras, sino de gratitud por las promesas cumplidas.
Querido(a) hermano(a). Que tus años dorados sirvan para recordar la fidelidad de Dios y contar sus maravillas a las nuevas generaciones.
II. Caleb testifica de una fe renovada en el presente. V. 11
A sus 85 años, Caleb afirma: "Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora para la guerra” (v. 11).
Su fuerza no venía de su estructura ósea ni de su musculatura, sino del Dios que renovaba su espíritu cada mañana.
Isaías 40:29-31:
v. 29: Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
v.30: Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
v.31: pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
¿Cuál es la lección? Aunque tu cuerpo cambie: la visión se te apañe y necesites audífonos; aunque tiendes a olvidar las cosas y ya no puedas correr como antes, etc. aunque tu cuerpo envejece, y sufra todos los achaques habidos y por haber, tienes un Padre eternamente joven, y a través del Espíritu Santo renueva tu vitalidad de alma. “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día (2 Corintios 4:16). A pesar del desgaste de tu cuerpo físico, tu vida interior recibe el suministro de nuevas fuerzas de parte de Dios. Cf. Fil. 4:13.
III. Caleb, se mantuvo enfocado en la meta. V.12
Caleb no reclamó un cargo ni una vida cómoda o una tierra plana y fácil; pidió lo que nadie se había atrevido a conquistar: "Dame, pues, ahora este monte..." (v. 12) (donde habitaban los gigantes anakitas).
Caleb, llegó a la vejez con un proyecto de vida, con un plan que había seguido, y con una meta donde llegar!
Caleb, fue un visionario perseverante. Cuarenta años había vivido enfocando sus pensamientos, recursos y acciones diarias en un resultado específico: una conquista que otros no hicieron y dejar a su pueblo un legado que otros no dejaron.
Caleb fue de esos hombres que dicen: “No me quiero morir haciendo las mismas cosas”. Decidió reinventarse a sus 85 años. Mucha gente lo hizo. Algunos ejemplos:
Nelson Mandela, recibió el Premio Nobel de la Paz a los 75 años (en 1993) y, pocos meses después, fue elegido presidente de Sudáfrica.
Yuichiro Miura: Famoso esquiador y alpinista japonés, escaló el Monte Everest a los 80 años de edad.
Diana Nyad: A sus 64 años nadó 177 kilómetros desde Cuba hasta Florida sin jaula protectora en medio de los tiburones.
Catherine Kuehn: Conocida como "la abuela fuerte", estableció récords mundiales en halterofilia (deadlift) levantando más de 60 kilos a sus 95 años.
El salmista en el Salmo 8 (Salmo del astrónomo), dice: “...¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria?...le hiciste un poco menor que los ángeles”. Se dijo por mucho tiempo que el ser humano sólo usaba el 10% de sus capacidades mentales. La neurociencia dice que el desarrollo de nuestras habilidades físicas, intelectuales y emocionales depende de la práctica, de los estímulos del entorno y las oportunidades de aprendizaje.
La lección que aquí Caleb nos deja es que un corazón consagrado a Dios nunca se jubila de la obra del Señor ni deja de soñar con victorias espirituales. Siempre hay un "monte" que conquistar, una intercesión que hacer y un legado que dejar.
CONCLUSIÓN.
Una fe que hace memoria de un pasado marcado por la mano de Dios, que se renueva en el presente, y se enfoca en la meta cada vez más cercana.
La “edad de oro” no es la suma de tus años vividos en un proceso biológico. Es la etapa de madurez espiritual como resultado de tu caminar con Dios en las batallas de la vida. El ciclo vital es inexorable. Vive tu vejez con plenitud. No midas tu valía por la fuerza física, valórala por tu madurez espiritual. No te dejes abatir por el temor y la ansiedad; en medio de los achaques confía en las promesas de tu Dios; usa tus momentos de quietud y soledad para la oración, la reflexión y el servicio a otros. No esperes un cargo, conviértete en mentor de alguien, adopta un hijo espiritual, mentoréalo y discipúlalo.
No tienes lucha con gigantes cananeos, pero luchas con el gigante de las arrugas y las canas; con la pérdida de agilidad, te vuelves más lento (la tortuga te gana en correr); con el gigante de la demencia senil, la paulatina pérdida de memoria; el gigante de la disminución de la capacidad inmunitaria, “todo le hace daño al viejito”; el gigante de la progresiva pérdida de los sentidos del oído, del gusto y de la vista. ¡Cada síntoma te avisa que te vas acercando al día de tu coronación!
El gran apóstol Pablo, prisionero en un inmundo calabozo en Roma, encadenado, y siguiendo la cuenta regresiva del día de su ejecución, escribió una nota de despedida a su hijo espiritual, Timoteo: “yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. 4:7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 4:8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida (2 Timoteo 4:6-8). ¡Batalla, carrera, fe y corona!
Mantente firme en tu línea de batalla, y un día el Señor te dirá: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21).