24/05/2026
Domingo 24 de mayo. PENTECOSTÉS
Hch 2,1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo
Salmo 103: Envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra
1Cor 12,3b-7.12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu
Jn 20,19-23: Reciban el Espíritu Santo
Nos dice el Ev. de Juan: Los discípulos estaban encerrados, con miedo. El miedo paraliza, corta toda proyección y nos cierra, nos encierra, y priva de ver la vida desde el horizonte de la esperanza. ¿Cuáles son mis miedos?, que me paraliza hoy?, ¿qué me encierra y no me deja avanzar? Jesús viene y se pone en medio, porque no quiere estar en el borde, afuera, adelante, al costado o arriba de nuestra vida, quiere estar en el medio. Solo en el medio, para darnos su paz, renovar la esperanza y llenarnos de su amor, de su vida, de su Santo Espíritu. Para así vivir en y con alegría, la vida, personal, familiar, comunitaria y social. Después de ver el cambio en los suyos, descubrir que lo reconocieron, que se dejaron llenar de su paz, superar el miedo y manifestaron la alegría de su presencia, los envía, los pone en camino, a compartir lo que viven. El encierro, en el que estaban los suyos, por miedo, tenía olor a tumba, a sepulcro, oscuridad, fracaso, desesperanza. La sola presencia del Resucitado, en medio de ellos, cambio para siempre la historia de aquellos hombres, sencillos, normales, al ser abrazados por el amor del Espíritu Santo. Este día y siempre dejémonos tomar por el Señor, que se ponga en el medio de nuestra vida, que nos de su paz y nos renueve la alegría. Y aceptemos el envío, impulsados por del fuego abrazador del Espíritu Santo, que se derrama en nosotros. Cuando el Espíritu de Dios está en nosotros, somos portadores de paz, esperanza, compartimos la alegría, somos creativos, y siempre descubrimos una nueva razón para seguir viviendo y caminando en el amor.
La presencia del Espíritu en la Iglesia, en todos nosotros, nos debe llevar a defender la dignidad de los hijos de Dios, que ven pisoteados su derecho a la vida, y a la verdad, y sufren grandes injusticias sociales.
Bajo la inspiración del Espíritu Santo los discípulos encuentran el lenguaje apropiado para ese anuncio. En Hechos vemos que no se trata de emplear un solo idioma, sino de ser capaz de entenderse. Por consiguiente, la evangelización no consiste en una uniformidad impuesta, sino en la fidelidad al mensaje y al entendimiento en la diversidad. Podríamos decir que la fiesta de Pentecostés nos llama a tener coraje para anunciar el Evangelio con verdadero sentido de comunión Eclesial.
Señor de la Vida, dador de amor incondicional, fuente eterna de verdad y justicia, que te pueda escuchar, que te deje estar en el medio de mi vida, familia, comunidad, sociedad, trabajo, amigos, para ser portados de paz, esperanza y alegría. Renueva, revitaliza y rejuvenece mi vida, Dios Padre y Madre, para ser fiel a tu proyecto, en la construcción del Reino, aquí y ahora, en esta historia concreta, en la que me/nos toca vivir.
Fr Che José Miguel.
El sentido del acontecimiento de Pentecostés, es el Espíritu que da vida y guía a los cristianos. El cristianismo no es una religión de la ley, norma, rituales y ceremonias. Es religión del Espíritu. Que solamente puede ser entendida y vivida por mujeres y hombres de Espíritu. Cuando los cristianos no tenemos ni idea de semejante cosa, y cuando lo reducimos todo a verdades, normas, observancias y rituales, el cristianismo queda deformado, irreconocible, desnaturalizado. (José María Castillo)
Oración comunitaria
Dios nuestro, Santo Espíritu, Luz de toda luz, Amor que está en todo amor, Fuerza y Vida que alienta en toda la Creación: derrámate hoy de nuevo sobre toda la creación y sobre todos los pueblos, para que buscándote más allá de los diferentes nombres con que te invocamos, podamos encontrarte, y podamos encontrarnos, en Ti, unidos en amor a todo lo que existe. Tú que vives y haces vivir, por los siglos de los siglos.