22/08/2026
22.08.26
¡Buenos días!
Hoy es sábado, día 22 de agosto, y quiero leer Mateo capítulo 11, verso 19, donde Jesús está enseñando a sus discípulos.
Leo el verso 19:
“Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.”
La sabiduría es justificada, probada por sus acciones y por el fruto. La sabiduría de Dios será visible en aquellos que la abrazan.
Ahora, el contexto es que estaban criticando a Juan el Bautista. En el verso anterior, la gente decía: “Tiene demonio”. Y Jesús, que era uno que iba a fiestas donde había gente tomando y comiendo, pecadores.
Solo puedo imaginar los medios sociales en el tiempo de Jesús, la gente que criticaba.
Pero la verdad es que Jesús iba a un mundo herido, donde estaban los enfermos, quienes necesitaban un médico. Jesús estaba con ellos.
Y aunque muchos no estaban contentos con cómo Dios lo hizo, cómo Jesús se acercó a ellos, Él dice: “El fruto está en los resultados.”
De Juan el Bautista decían: “Tiene demonio”. De Jesús: “Amigo de pecadores”.
Pero los resultados mostraron que Jesús tenía razón.
Vidas transformadas, tocadas, cambiadas.
Por esto, la sabiduría se justifica por sus hijos o por los resultados. Los resultados mostraron que Jesús tenía razón al ir a esta gente.
Jesús tenía relaciones cercanas con toda clase de gente: sacerdotes, fariseos, pecadores, mendigos, enfermos y toda una diversidad de personas.
Y algunas de estas personas a las que Él se acercaba trajeron críticas de los que estaban observando su vida.
Para algunos, Jesús fue una piedra de tropiezo; para algunos, la cruz es necedad. Pero será probado por las acciones y los resultados.
Una vez más, la sabiduría se muestra por las obras que salen, por los resultados.
Que Dios los bendiga.