27/08/2026
EL SERVICIO SACERDOTAL DE LOS LEVITAS – SEGUNDA PARTE
Vimos ayer que Dios le otorgó a Aarón y sus hijos el sacerdocio, mientras los demás levitas serían quienes realizarían todas las demás labores del tabernáculo. En los siguientes versículos le Dios le confirma esto a Aarón:
“Y tendréis el cuidado del santuario, y el cuidado del altar, para que no venga más la ira sobre los hijos de Israel. Porque he aquí, yo he tomado a vuestros hermanos los levitas de entre los hijos de Israel, dados a vosotros en don de Jehová, para que sirvan en el ministerio del tabernáculo de reunión. Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, y del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá”. (Números 18:5-7)
¿De qué se encargarían los demás levitas, incluidos los coatitas primos de Aarón y sus hijos? Dios mismo lo ordenó como sigue:
“A cargo de los hijos de Gersón, en el tabernáculo de reunión, estarán el tabernáculo, la tienda y su cubierta, la cortina de la puerta del tabernáculo de reunión, las cortinas del atrio, y la cortina de la puerta del atrio, que está junto al tabernáculo y junto al altar alrededor; asimismo sus cuerdas para todo su servicio. De Coat eran la familia de los amramitas, la familia de los izharitas, la familia de los hebronitas y la familia de los uzielitas; estas son las familias coatitas. … A cargo de ellos estarán el arca, la mesa, el candelero, los altares, los utensilios del santuario con que ministran, y el velo con todo su servicio. A cargo de los hijos de Merari estará la custodia de las tablas del tabernáculo, sus barras, sus columnas, sus basas y todos sus enseres, con todo su servicio”. (Números 3:25-36)
Esta división de responsabilidades no conformó a algunos, que desconocieron la autoridad de Moisés y se rebelaron contra él y Aarón:
“Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?”. (Números 16:1-3)
Coré era levita, descendiente de Coat tal como Moisés y Aarón, por lo tanto sintió celos de que sólo Aarón y sus hijos fueran designados para realizar las tareas más importantes del tabernáculo. En tanto los otros eran descendientes de Rubén, hijo primogénito de Jacob. Rubén había perdido todo derecho de su primogenitura cuando cometió incesto con Bilha, concubina de Jacob (Gn. 35:22) pero pese a esto, es seguro que sus descendientes se sentían desplazados y apoyaron a Coré.
Todos sabemos que Moisés nunca actuó por voluntad propia ni pretendió ser el líder de Israel. Él fue llamado e instruido por Dios y los israelitas fueron testigos de cómo Dios se glorificó en todo lo que Moisés hizo o anunció, desde las plagas, el cruce del mar Rojo, el maná y el agua en la roca. Todo lo que él hizo, siempre fue voluntad de Dios. Coré en su rebelión, desconoció la autoridad de Dios y pretendió quitar el liderazgo a Moisés y seguramente ser también el sacerdote de Dios. Es por ello que Moisés lo confrontó:
“¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles, y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio?” (Números 16:9-10)
Coré, Datán y Abiram fueron duramente castigados por Dios, la tierra los tragó a ellos y sus familias (Nm. 25-34), pero los hijos de Coré no murieron (Nm. 26:11) Se considera que ellos no participaron de la rebelión de su padre.
Este es otro ejemplo de que Dios no tolera la desobediencia cuando se trata del servicio a Él. Como reflexión y tomando en cuenta lo dicho por Moisés a Coré, debemos aceptar con alegría y reconocimiento la labor que se nos designe en la iglesia.
Continuamos mañana, oremos hermanos:
“Señor, que haya siempre gozo en mi servicio pues sé que me llevarás a hacer las buenas obras que has preparado para mí, confío en tu bondad y prometo serte fiel. En el nombre de Jesús, amén”.