27/12/2014
Ama a tu prójimo, como a ti mismo.
Dios ponga en nuestros corazones ayudar a nuestro prójimo, pensemos siempre que por más grandes que sean las dificultades que estemos pasando, siempre habrá alguien que las tenga aún mayores.
(Mateo 25: 37-40) Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.