Desenmascarando Las Herejías Del Protestantismo

  • Casa
  • Peru
  • Lima
  • Desenmascarando Las Herejías Del Protestantismo

Desenmascarando Las Herejías Del Protestantismo Apologética Católica En Defensa De La Fe Cristiana

1 Pedro 3,15-16Estén siempre dispuestos a defenderse delantede cualquiera que les pida razón de la esperanzaque ustedes ...
21/06/2024

1 Pedro 3,15-16
Estén siempre dispuestos a defenderse delante
de cualquiera que les pida razón de la esperanza
que ustedes tienen.
Pero háganlo con delicadeza y respeto, y con
tranquilidad de conciencia. Así se avergonzarán
de sus calumnias los que difaman el buen
comportamiento de ustedes como creyentes en
Cristo.

¡A DEFENDER LA VERDAD!

Que así sea siempre,  oremos por todas aquellas familias que han tenido problemas que Dios siempre viva en sus corazones...
24/10/2021

Que así sea siempre, oremos por todas aquellas familias que han tenido problemas que Dios siempre viva en sus corazones.

18/07/2021

Buenas noches hermanos, este grupo poco a poco va creciendo pero necesita gente preparada que sepa de apologética católica para ser administrador de la página, estamos en busca de 2 hermanos o hermanas que sepan defender la de católica para ser parte de nuestro grupo, manden mensaje para seleccionar sea hombre o mujer

Bendiciones

26/04/2021

Tema

POR QUE DEBO CREER EN LA TRADICIÓN DE LA SANTA IGLESIA CATÓLICA?

*¿QUÉ ES LA SANA DOCTRINA?* El objetivo de este artículo es entender qué cosa es la sana doctrina. Y te propongo partir ...
06/03/2021

*¿QUÉ ES LA SANA DOCTRINA?*

El objetivo de este artículo es entender qué cosa es la sana doctrina. Y te propongo partir de esta conceptualización que he desglosado con algunas notas aclaratorias. Te recomiendo revisar los textos bíblicos para poder entender mejor. Así pues:

1. Sana doctrina es el Depósito de la fe confiado a los Apóstoles y que ha sido transmitido a sus sucesores a lo largo del tiempo (1 Tm 6, 20; 2 Tm 2, 1; 1 Tm 1, 10; 2 Tm 4, 3; Tt 2, 1); esto corresponde al mandato expreso y directo de Jesús de "enseñar a creer a los demás todo lo que Él mismo enseñó" (Mt 28, 19- 20). Tito 1, 9 dice que la sana doctrina parte de mantenerse fieles conforme a las enseñanzas recibidas. Así, la sana doctrina es el conjunto de las enseñanzas recibidas de Jesús, dadas a la Iglesia y contenidas en las 3 fuentes de la revelación: Escritura (2 Timoteo 3, 16), la Tradición (2 Tesalonicenses 2, 15) y el Magisterio (1 Timoteo 3, 15).

2. El Depósito, como lo llama san Pablo, es además, toda la enseñanza de Jesús y de la Iglesia que él mismo fundó, pues le dio poder de "atar y desatar" (Mt 16, 19; Mt 18, 18); porque la Iglesia es "fundamento y columna de la verdad" (1 Tm 2, 15), y porque a ella se le dio el encargo de "manifestar la multiforme sabiduría de Dios" (Ef 3, 10). La Iglesia llama a todo este contenido de la doctrina, Depósito de la Fe. El Depósito de la Fe contiene 4 diversas dimensiones: Dogmas, Doctrina (teología), Leyes y Normas.

3. Cristo es Cabeza de la Iglesia (1 Co 11, 3; Ef 5, 23), y la Iglesia es su cuerpo (1 Co 12, 27); la cabeza y el cuerpo no pueden estar en desacuerdo, por lo que de ahí se entiende plenamente el poder de "atar y desatar". Cristo fundó la Iglesia (Mt 16, 18- 19) y los Apóstoles, fundamento de la Iglesia (Ef 2, 20- 22), custodian y administran el depósito de la fe hasta que el Señor vuelva (1 Tm 6, 14). El asunto de “atar y desatar” es simple: la Iglesia recibió este poder de parte de Cristo (cfr. Isaías 22, 20- 23). Él es el Rey que da poder a su mayordomo (el Papa), quien, con la autoridad dada enseña, santifica y gobierna. Para ejercer estas funciones debe “atar y desatar”; es decir, establecer medios de santificación en consonancia con la Revelación y, cuando es necesario, quitar, deshacer, aquello que impide la comunicación de la gracia divina (cfr. Lucas 22, 32; Juan 21, 15- 17; Gálatas 2, 10; Marcos 16, 15; 1 Pedro 5, 3; Lucas 22, 26- 27; Lucas 10, 16; Mateo 10, 40; Juan 13, 20).

Puedes confrontar también el Catecismo de la Iglesia Católica, en los numerales del 74 al 95.

Como una conclusión que "salta a la vista", diré que lo que las sectas protestantes transmiten como supuesta "sana doctrina" pues, simplemente, no lo es. Si no se trata de la doctrina de la Iglesia católica, ni es "sana", ni es "doctrina". Así de simple.

LOS CRISTIANOS Y LAS PRÁCTICAS PENITENCIALES ¿Qué prácticas penitenciales están vigentes hoy para los cristianos? La pre...
26/02/2021

LOS CRISTIANOS Y LAS PRÁCTICAS PENITENCIALES

¿Qué prácticas penitenciales están vigentes hoy para los cristianos? La pregunta no
es retórica, ya que no podemos permitir que el ayuno sea solo prerrogativa de los
«huelguistas» de turno ni dejar a los vegetarianos la práctica exclusiva de la abstinencia
de carne. En nuestro tiempo, ¿qué significado posee aún el ayuno en el ámbito
estrictamente religioso, dejando aparte las prácticas medicinales o las curas de
adelgazamiento?
Los periódicos y las televisiones nos hablan cada vez más del Ramadán, el período
de ayuno de los musulmanes, y nos recuerdan el comienzo, el final y las modalidades
(solo se come y se bebe antes del amanecer y después de la puesta de sol). No se estila
un tratamiento similar con respecto a nuestra Cuaresma. Es una de las muchas señales de
la insignificancia del cristianismo y de la presencia de los cristianos en la sociedad
contemporánea, que, también por culpa nuestra, está volviéndose en verdad una época
post-cristiana.
Quien asiste a Misa oye decir que el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días
de ayuno y de abstinencia de carnes: ¿qué quiere decir? ¿Somos conscientes de que el
precepto de la Iglesia nos pide no comer carne los viernes, sobre todo de Cuaresma? ¿Lo
saben los niños en nuestras familias? ¿Qué prácticas penitenciales se viven en nuestra
época, en nuestras casas, en nuestras comunidades? Conviene aclarar, además, qué es en
concreto y en la práctica el ayuno para nosotros y para nuestras familias hoy. Del ayuno
y de la abstinencia ni siquiera se habla mucho en los libros, revistas y voces de los
diccionarios de teología, liturgia, pastoral y espiritualidad; no es un tema que atraiga.
Leía hace tiempo la confidencia de un periodista «católico» que, durante una estancia
en cierto país de Medio Oriente, un día, acalorado y sediento, le apeteció tomarse un
refresco. Su acompañante musulmán no quiso beber nada: simplemente, porque era
Ramadán. Reflexionaba el periodista: nosotros los cristianos, ¿actuamos así? ¿Damos
este testimonio? Pues no –proseguía él–, sino que obedecemos al Evangelio del
Miércoles de Ceniza a nuestro antojo: ¡lo hacemos a escondidas, sin que nadie nos vea!
¡Pues ojalá fuera al menos así!, añado yo.
Nuestro riesgo estriba en que hemos perdido las señales de la fe, hasta el punto deque con frecuencia no nos queda más que un resto intelectual o sentimental, que no
incide en la vida. Pensemos en signos exteriores, como el ayuno y la abstinencia en
Cuaresma; pensemos también sin más en la señal de la cruz antes de comer. No lo son
todo, es cierto, pero, si los descuidamos y olvidamos, ¿qué signos nos ofrecemos a
nosotros mismos, y a nuestros hijos, a nuestras familias, a las nuevas generaciones, al
mundo? Se abandonan con rapidez, se eliminan, pero en su lugar tampoco se hace nada.
O, peor, otros signos, otras iniciativas o costumbres los suplantan, los reemplazan.
A este respecto, Daniele Piazzi, apelando implícitamente a las indicaciones de la
Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Liturgia del Concilio Vaticano II, que
examinaremos más adelante, subraya con acierto: «El ayuno, si bien se manda al
individuo, se prescribe en épocas determinadas, para que sea la comunidad entera la que
ponga en práctica esta “liturgia” comunitaria, aunque no se celebre en el aula
eclesial»[9]. En este sentido y bajo este aspecto comunitario, puede recuperarse el valor
de las prácticas penitenciales, abandonadas en estas últimas décadas debido, en parte, a
acusaciones de «fariseísmo». Para llamarse cristianos –afirman algunos– basta ir a Misa
el domingo y no comer carne los viernes. Indudablemente, el cristianismo no solo es
esto, pero también es esto y ha de vivirse con la veracidad y sinceridad de la adhesión
personal a Cristo, modelo de todo cristiano, con la práctica penitencial, con la fidelidad a
la ley y con la disponibilidad a dejarse guiar por el Espíritu Santo, que nos conduce a
través de la gran Tradición de la Iglesia.
En una entrevista al diario italiano Avvenire, el profesor Massimo Salani aludía a la
situación actual, tan poco atenta a la práctica del ayuno, con ocasión de la Cuaresma
2010: «Nuestros antepasados ayunaban o se abstenían de carne hasta ciento cincuenta
días al año: en Adviento y en Cuaresma, antes de Pentecostés y de toda fiesta mariana.
Hoy resulta incluso raro toparse con alguien que observa el ayuno al menos el Miércoles
de Ceniza y el Viernes Santo... Entre los cristianos, los más cuidadosos de la praxis del
ayuno son los ortodoxos. Los católicos han perdido el sentido del ayuno: en la Edad
Media lo observaban como preparación de todas las grandes festividades, hoy les cuesta
respetarlo dos días al año»[10].
San Ignacio de Loyola, en sus Ejercicios espirituales, precisa: «Las penitencias
externas principalmente se hacen por tres efectos: el primero, por satisfacción de los
pecados pasados; segundo, por vencerse a sí mismo, a saber, para que la se*******ad
obedezca a la razón y todas las partes inferiores estén más sujetas a las superiores;
tercero, para buscar y hallar alguna gracia o don que la persona quiere y desea,... o por
solución de alguna dubitación en que la persona se halla»[11].
Hay otro aspecto que no cabe descuidar y que justamente la liturgia nos invita a tener
siempre presente: la dimensión corporal de nuestro «culto espiritual» (cfr. Rm 12, 1). El
ayuno y las demás prácticas penitenciales se sitúan en esta implicación de todo nuestroser –alma y cuerpo– en la adoración a Dios y en el amor a los hermanos, mediante la
concreción de gestos y signos de la vida cotidiana. Lo recordaban los obispos italianos
en su Nota pastoral El sentido cristiano del ayuno y de la abstinencia, de 4 de octubre de
1994:
«En la penitencia está involucrado el hombre en su totalidad de cuerpo y de espíritu:
el hombre que tiene un cuerpo necesitado de alimento y de descanso, y el hombre que
piensa, proyecta y reza; el hombre que se apropia y nutre de las cosas, y el hombre que
se entrega a sí mismo; el hombre que tiende a la posesión y al goce de los bienes, y el
hombre que advierte la exigencia de solidaridad que lo liga a todos los demás hombres.
Ayuno y abstinencia no son formas de desprecio del cuerpo, sino instrumentos para
revigorizar el espíritu, haciéndolo capaz de exaltar, con el don sincero de uno mismo, la
misma corporeidad de la persona. Pero para que el ayuno y la abstinencia adquieran el
verdadero significado de la praxis penitencial de la Iglesia deben albergar un alma
auténticamente religiosa, mejor aún, cristiana.
Nos apremia, por tanto, volver a recordar el significado del ayuno y de la abstinencia
según el ejemplo y la enseñanza de Jesús y según la experiencia espiritual de la
comunidad cristiana. Conviene, por esto, redescubrir su identidad original y su espíritu
auténtico, a la luz de la Palabra de Dios y de la tradición viva de la Iglesia. Conviene
también precisar sus formas expresivas en relación con las condiciones de vida de
nuestro tiempo. El ayuno y la abstinencia, en efecto, pertenecen a esas formas de
comportamiento religioso que están constantemente sujetas al cambio de usos y
costumbres... Es los que intentamos hacer con la presente Nota pastoral..., para solicitar
un convencido y vigoroso recomienzo de la praxis penitencial dentro del pueblo
cristiano. Esto es necesario, ante todo, para ser fieles a las exigencias evangélicas de la
penitencia, pero también para dar una respuesta coherente al desafío del consumismo y
del hedonismo, tan difundidos en nuestra sociedad»[12].
A los pocos días de la clausura del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI convocaba
a la práctica penitencial mediante la Constitución Apostólica Paenitemini, que comienza
así:
«Convertíos y creed en el Evangelio. Nos parece que debemos repetir hoy estas
palabras del Señor, en los momentos en que –clausurado el Concilio Ecuménico
Vaticano II– la Iglesia continúa su camino con paso más decidido. De entre los graves y
urgentes problemas que se plantean a nuestra solicitud pastoral, se encuentra, y no en
último lugar, el de recordar a nuestros hijos –y a todos los hombres de espíritu religioso
de nuestro tiempo– el significado y la importancia de la penitencia. Nos sentimos
impulsados a ello por la visión más rica y profunda de la naturaleza de la Iglesia y de sus
relaciones con el mundo, que el Concilio nos ha ofrecido... La Iglesia ha considerado
más atentamente su papel en la ciudad terrena, es decir, su misión de indicar a loshombres la forma recta de usar los bienes terrenos y de colaborar en la consagración del
mundo, y al mismo tiempo estimularlos a esa saludable abstinencia que los defiende del
peligro de dejarse embaucar, en su peregrinación hacia la patria celestial, por las cosas
de este mundo»[13].
Ahondemos ahora en las fuentes bíblicas, históricas y doctrinales de las prácticas
penitenciales de los cristianos, así como en sus traducciones prácticas y concretas en la
vida diaria, esa misma vida que ha de estar hecha de oración y de buenas acciones, a fin
de que, como nos dice Jesús en el Evangelio, «vean vuestras buenas obras y glorifiquen
a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5, 16).

¿Qué significan los símbolos grabados en el Cirio Pascual?La palabra “cirio” viene del latín “cereus”, de cera, el produ...
25/02/2021

¿Qué significan los símbolos grabados en el Cirio Pascual?

La palabra “cirio” viene del latín “cereus”, de cera, el producto de la abejas. Al hablar de las “candelas”, aludíamos al uso humano y al sentido simbólico de la luz que produce los cirios, también en la liturgia cristiana.

El cirio más importante es el que se enciende en la Vigilia Pascual como símbolo de Cristo – Luz, y que sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.

El Cristo Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la gracia de Cristo, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza siempre nueva en el año concreto en que vivimos.

Menor importancia tiene los granos de incienso que también se puede incrustar en la cera, simbolizando las cinco llagas de Cristo en la Cruz. Este Cirio “para la veracidad del signo, ha de ser de cera, nuevo cada año, único, relativamente grande, nunca ficticio, para que pueda evocar realmente que Cristo es la luz del mundo”.

En la procesión de entrada de Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cirio: “Luz de Cristo. Demos gracias a Dios”, mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el Cirio en la columna o candelero que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de insertarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del simbolismo de la luz, tiene también el de la ofrenda, como cera que se gasta en honor a Dios, espaciando su luz: “acepta, Padre santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda del cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios...Te rogamos que este cirio, consagrado a tu nombre, arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche”.

Lo mismo que van anunciando las lecturas, oraciones, cantos, el Cirio lo dice con el lenguaje diáfano de su llama viva. La iglesia, la esposa, sale al encuentro de Cristo, el Esposo, con la lámpara encendida en la mano, gozándose con Él en la noche victoriosa en la que se anuncia – en el momento culminante del evangelio – la gran noticia de su Resurrección.

El Cirio estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el Tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el baptisterio, y no en el presbiterio.

Durante la celebración del Bautismo debe estar encendido, para encender de él el cirio de los nuevos bautizados. También se enciende el Cirio Pascual, junto al féretro, en las exequias cristianas, para indicar que la muerte del cristiano es su propia Pascua. Así se utiliza el simbolismo de este Cirio en el bautizo y en las exequias, el principio y la conclusión de la vida: un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a la luz de la vida eterna.

Desde los primeros siglos del cristianismo, el Cirio Pascual es considerado uno de los elementos más expresivos de la Vigilia del Sábado Santo. Sin embargo, ¿conocemos el significado de cada uno de los símbolos grabados en él?

1. *Luz*

El Cirio Pascual representa a Cristo resucitado. “La luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo” y que disipa la oscuridad (muerte).

2. *Llama*

Al iniciar la procesión de entrada de la Vigilia, la única luz es la del Cirio Pascual. Luego, con esa llama se enciende la pequeña vela que portan los feligreses, que simboliza la fe que todos recibimos y compartimos.

Mediante este acto, a los bautizados se les recuerda que deben ser portadores de la luz de Cristo, testigos de su amor, que como una llama enciende y calienta los corazones.

3. *La Cruz*

La cruz es siempre el símbolo central, es el camino que se debe tomar, al igual que Cristo, para llegar al Padre.

4. *Clavos*

Son cinco granos de incienso, usualmente de color rojo, que están incrustados en el cirio y representan las cinco llagas de Jesús: los tres clavos que le atravesaron las manos y los pies, la lanza clavada al costado derecho del torso y las espinas sobre su cabeza.

5. *Fuego*

El fuego de la llama también representa una imagen viva de la Resurrección, del hombre que abandona el pecado y nace a una vida nueva. Mientras el cirio está encendido, el sacerdote puede decir palabras similares a: “La luz de Cristo, elevándose en Gloria, disipa las tinieblas de nuestros corazones y mentes”.

6. *Alfa y Omega*

Las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, indican que la Pascua de Cristo, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza siempre nueva en el año concreto en que vivimos.

7. *Año*

El año actual simboliza a Dios en el presente, y como Amo y Señor de toda la eternidad.

8. *Cordero*

Cristo es representado mediante la figura de un cordero.

DIOS ES UNO Y TRINO (SANTÍSIMA TRINIDAD)                                 Esto es lo que nos enseña la Biblia: que Dios e...
22/02/2021

DIOS ES UNO Y TRINO (SANTÍSIMA TRINIDAD)

Esto es lo que nos enseña la Biblia: que Dios es Único, pero existen al mismo tiempo en El, Tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los testigos de Jehová, equivocadamente, afirman que Jesús es un “dios” de segunda categoría y al “espíritu santo” (como lo escriben ellos) sólo lo consideran como una manifestación del poder de Dios. Si vemos lo que nos dice la Palabra de Dios, nos daremos cuenta de que se encuentran en un error:

Gn 1.26
Dijo Dios: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza’.

En la cita anterior, podemos ver que Dios al dirigirse a sí mismo – durante la creación – , lo hace en plural, denotando ya desde el primer libro de la Biblia, que en su naturaleza hay más de una persona divina, revelación que se aclarará definitivamente con la venida de Cristo al mundo.

Gn 18.1-3,5
Yavé se presentó a Abraham …Al levantar los ojos, Abraham vio a tres hombres …corrió hacia ellos y se postró en tierra, diciendo:
‘Señor mío… te ruego que no pases al lado de tu servidor sin detenerte’. Ellos respondieron: ‘Haz como has dicho’.

En el libro de Génesis, leemos que cuando Abraham ve venir a Yavé Dios, sale a su encuentro, pero al hacerlo divisa tres personas – no sólo una, sino tres personas –. La Escritura dice claramente que se dirigió hacia ELLOS postrándose y diciéndoles (a los tres al mismo tiempo): “SEÑOR”, a lo cual ELLOS (las tres personas) respondieron. No solamente uno de ellos, sino los tres, dando a entender que las tres personas juntas son Dios.

Por último, ya cuando vino Jesús a traernos la plenitud de la revelación, nos dice claramente a lo largo del Nuevo Testamento que en Dios hay tres Personas Divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No dioses diferentes, sino un solo Dios: YAVÉ.

Mt 3.16-17 Bautizado, Jesús salió del agua … y vio al Espíritu de Dios que bajaba … y se posaba sobre él. Al mismo tiempo, se oyó una voz delcielo que
decía: ‘Tú eres mi Hijo, el Amado; éste es mi elegido’.

Mt 12.31-32
Se perdonará a los hombres cualquier pecado y cualquier insulto contra Dios. Pero calumniar al Espíritu Santo es cosa que no tendrá perdón. Al que
calumnie al Hijo del Hombre se le perdonará …

Mt 28.19
‘Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo’.

Mc 1.10-11
Jesús vio los Cielos abiertos: el Espíritu bajaba sobre él … , mientras se escuchaba estas palabras del Cielo: ‘Tú eres mi Hijo, el Amado…’

Lc 3.22
El Espíritu Santo bajó sobre él y se manifestó exteriormente en forma de paloma y del cielo vino una voz: ‘Tú eres mi Hijo, …’

1 Cor 6.11
Han sido santificados y rehabilitados por el Nombre de Cristo Jesús, el señor, y por el Espíritu de nuestro Dios.

1 Cor 12.4-6
Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios que obra todo en todos.

2 Cor 13.14
La gracia de Cristo Jesús, el Señor, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.

Tit 3.5-6
En el bautismo volvimos a nacer y fuimos renovados por el Espíritu Santo que Dios derramó sobre nosotros por Cristo Jesús.

Hb 9.14
La sangre de Cristo, que se ofreció a Dios por el Espíritu eterno, como víctima sin mancha.

1 P 1.2
A quienes Dios Padre conoció de antemano y santificó por el Espíritu para acoger la fe y ser purificados por la sangre de Cristo Jesús.

Ap 1.4-5
Reciban gracia y paz de Aquel que Es, que era y que viene, …de los siete espíritus que están ante su trono y de parte de Cristo Jesús.

JESÚS ES DIOS

Algunas sectas fundamentalistas quieren señalar que Jesús es un “dios” pero no Dios, como decimos nosotros los católicos y la mayoría de los cristianos. Quieren rebajar a Jesús a un “dios” de segunda categoría, interpretando erróneamente algunas citas bíblicas. Veamos por el contrario que la Palabra de Dios nos dice perfectamente que Jesús es Dios, al igual que el Padre y el Espíritu Santo. Incluso algunos, más equivocados todavía, insinúan que Jesús es el arcángel Miguel, pero leamos que nos dice la Biblia sobre los ángeles:

Hb 1.14
Pues todos ellos (los ángeles) no son más que funcionarios espirituales.

A continuación, revisemos los textos bíblicos que nos dicen sin dejar ninguna duda que Jesús es Dios, es el mismo Yavé:

Mt 3.3
Es a Juan a quien se refería el profeta Isaías cuando decía: Una voz grita en el desierto: Preparen un camino al Señor.

Is 40.3
Una voz clama: ‘Abran el camino a Yavé en el desierto’.

Isaías dice en su libro “Abran el camino a Yavé” y cuando viene Juan el Bautista dice “Preparen un camino al Señor” refiriéndose a Jesucristo. Pues, aquí nos dice la Escritura que Jesús es Yavé Dios.

Hch 2.16,21,36
…lo que anunció el profeta Joel: … Y todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará… Dios ha hecho Señor y Cristo a este Jesús.

Jl 3.5
Entonces serán salvados todos aquellos que invoquen el Nombre de Yavé.

El profeta Joel nos anuncia que los que invoquen el Nombre de Yavé serán salvados. Tras el acontecimiento de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, el apóstol Pedro – citando al profeta Joel – dice que el que invoque el Nombre del Señor se salvará y, más adelante aclara que este Señor, cuyo Nombre al ser invocado nos dará la salvación, es Jesucristo. En otras palabras para Pedro, el Señor (Jesucristo) es nuestro Dios Yavé.

Jn 8.24-25
Si no creen que Yo Soy morirán ... Le preguntaron: ‘Pero, ¿quién eres tú?’ …Les contestó: ‘Exactamente lo que acabo de decirles’.

Jn 8.27
‘Cuando levanten en alto al Hijo del Hombre, entonces conocerán que Yo Soy’.

Ex 3.14-15
Dios dijo a Moisés: ‘Yo Soy: YO-SOY’. Así hablarás al pueblo de Israel: YO-SOY me ha enviado a ustedes. Y también dirás:
YAVE, el Dios de sus padres, …, me ha enviado. Este será mi nombre para siempre’.

En las citas anteriores, vemos que Jesús toma para sí, el Nombre mismo de Dios: YO SOY, como lo encontramos claramente en el evangelio de San Juan. La cita tomada del Éxodo, nos recuerda que el Nombre con el cual se identificó Dios en el monte Sinaí, cuando habló a Moisés, fue precisamente YO SOY. Más clara no puede ser la Biblia: Jesús es Dios.

Para terminar, encontramos a continuación citas tomadas de la Sagrada Escritura que refuerzan más lo afirmado: Jesús es Dios. El tomar para sí el título de Dios, fue precisamente uno de los motivos por los cuales los judíos condenaron a Jesucristo, pues consideraban esta afirmación como una blasfemia.

Jn 1.1
En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.

Jn 5.18
Se hacía a sí mismo igual a Dios, al llamarlo su propio Padre.

Jn 10.30
‘Yo y el Padre somos una solacosa’.

Jn 10.33
‘No te apedreamos por algo hermoso que hayas hecho, sino por insultar a Dios; porque tú, siendo hombre, te haces Dios’.

Jn 14.9-10
El que me ve a mí, ve al Padre… ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí?

Jn 17.10
‘Pues todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío’.

Jn 20.28
Tomás exclamó: ‘Tú eres mi Señor y mi Dios’.

Hb 1.6
Al introducir al Primogénito en el mundo, dice: Que lo adoren todos los ángeles de Dios.

Rom 9.5
Cristo es uno de ellos según la carne, el que como Dios está también por encima de todo.

Fil 2.6
El, siendo de condición divina, no se apegó a su igualdad con Dios, sino que se redujo a nada.

Tit 2.13
Ahora nos queda aguardar la feliz esperanza, la manifestación gloriosa denuestro magnífico Dios y Salvador, Cristo Jesús.

Hb 1.5
En efecto, ¿a qué ángel le dijo Dios jamás: Tú eres mi Hijo, yo te he dado la vida hoy? ¿Y de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un
Padre y él será para mí un Hijo?

Sal 2.7
Voy a comunicar el decreto del Señor: El me ha dicho: ‘Tú eres hijo mío, yo te he engendrado hoy’.

Hb 1.8-9
Al Hijo, en cambio, se le dice: Tu trono, oh Dios, permanece por siglos… Por eso, oh Dios, tu Dios te concedió…

Sal 145.7-8
Tu trono, oh Dios, es firme para siempre... Por eso Dios, tu Dios, te dio a ti solo una unción…

2 P 1.1
… de recibir una fe tan preciosa y ser renovados por nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

Ap 5.12
Gritaban a toda voz: Digno es el Cordero degollado de recibir poder y riqueza, sabiduría y fuerza, honor, gloria y alabanza.

Ap 5.13-14
Oí que decían: Al que está sentado en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Y los cuatro Seres Vivientes decían el ‘Amén’, mientras los Ancianos se postraban y adoraban.

EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS

Al igual que el Padre y el Hijo, el Espíritu Santo es Dios. No es un Dios diferente, sino que junto al Padre y el Hijo, las tres Personas al mismo tiempo, son el Dios Único, Yavé. A continuación, citamos los textos bíblicos que así nos lo confirman:

Mt 12.31,32
Calumniar al Espíritu Santo es cosa que no tendrá perdón … Al que calumnie al Espíritu Santo no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro.

Mt 28.19
‘Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo’.

Jn 14.26
‘En adelante el Espíritu Santo, el Intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará…’

Hch 10.19-20
El Espíritu le dijo: ‘Abajo están unos hombres que te buscan. Baja y vete con ellos sin vacilar, pues los he enviado yo’.

Hch 28.25
‘Es muy acertado lo que dijo el Espíritu Santo cuando hablaba a sus padres por boca del profeta Isaías’.

Rom 8.26
No sabemos cómo pedir ni qué pedir, pero el Espíritu lo pide por nosotros, sin palabras, como con gemidos.

Rom 8.27
Aquel que penetra los secretos más íntimos entiende esas aspiraciones del Espíritu.

1 Cor 2.10-11
El Espíritu escudriña todo, hasta las profundidades de Dios. De igual modo, sólo el Espíritu de Dios conoce las cosas de Dios.

2 Cor 13.14
La gracia de Cristo Jesús, el Señor, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santosean con todos ustedes.

Heb 3.7,9 Escuchemos lo que dice el Espíritu Santo: … cuando me tentaron sus padres, me pusieron a prueba y vieron mis prodigios.

Heb 10.15-16
Lo declara el Espíritu Santo. Después de decir: Esta es la alianza que pactaré con ellos…, el Señor añade: pondré mis leyes en su corazón.

¿QUIÉN ES MARIA PARA LA IGLESIA?María es la Madre de Jesús y por tanto es la Madre de Dios, porque Jesús es Dios, como y...
21/02/2021

¿QUIÉN ES MARIA PARA LA IGLESIA?

María es la Madre de Jesús y por tanto es la Madre de Dios, porque Jesús es Dios, como ya veremos más adelante. María es la Reina del Universo, porque Jesús es el Rey del Universo, y la madre de todo rey es también reina. María es Nuestra Señora, pues es la Madre de Nuestro Señor. María intercede ante su hijo por nosotros, como lo hizo en las Bodas de Caná
(Jn 2.1-11), y como también demostraremos, lo pueden hacer las personas santas que ya viven en presencia de Dios. María es modelo de los cristianos por sus virtudes. María es nuestra madre, pues como dice el libro del Apocalipsis, son hijos de la Mujer (Ap 12), los que siguen los mandamientos de Dios. Si nosotros nos consideramos realmente cristianos y cumplidores de los mandatos del Señor, tenemos que aceptar que María es nuestra Madre, es la Madre de la Iglesia. Por otro lado, ya Jesús nos la dejó como Madre en la persona de su apóstol Juan, mientras agonizaba en la cruz, y así como aquél la recibió en su casa desde aquel día (Jn 19.27), nosotros también debemos recibirla en nuestras vidas si es que realmente nos llamamos cristianos. Todo verdadero cristiano tiene que amar y venerar a María, pues es la Madre de nuestro Salvador, la llena de gracia, la bienaventurada, llena del Espíritu Santo.

Jn 19.26-27
Jesús, al ver a la Madre, …dijo a la Madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Después dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’.

Ya desde el principio, Dios anuncia enemistad entre Satanás y entre la Mujer. María es la nueva Eva, así como Jesucristo es el nuevo Adán. Es una nueva creación:

Gn 3.15
‘Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya.Ella te pisará la cabeza …’

María es la Madre de Dios, no porque se le haya ocurrido a la Iglesia Católica, como dicen muchos hermanos protestantes, sino porque la misma Palabra de Dios, el Espíritu Santo a través de los labios de Isabel, así lo proclama. Cuando la llama Madre de mi Señor, le está diciendo la Madre de mi Dios. Recordemos que Isabel era esposa de Zacarías, sacerdote de Dios y por lo tanto, no era ignorante sobre el sentido de sus palabras; además, lo dijo estando llena del Espíritu:

Lc 1.43,45
‘¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? ¡Dichosa tú por haber creídoque se cumplirían las promesas del Señor!’.

Decir que María es solamente madre de la naturaleza humana de Jesús, como dicen los hermanos separados, es una completa herejía, puesto que Jesús es Dios-Hombre, es una persona con dos naturalezas indivisibles. Justamente en eso consiste el misterio de la Encarnación: en que Dios tomó la naturaleza humana, se hizo hombre. Una madre lo es de la persona y no de la naturaleza. Para aclarar el tema, veamos como ejemplo nuestra propia vida: nuestro espíritu no procede de nuestra madre, sino de Dios. No por eso se nos ocurriría la barbaridad de decir que nuestra mamá es sólo madre de nuestro cuerpo pero no de nuestro espíritu. Nuestra madre lo es de nuestra persona. Así igual, la naturaleza divina de Cristo no procede de María, pues Jesús es Dios increado, eterno; pero su humanidad si procede de ella, por eso es su hijo. Como el Hijo es Dios, su madre: María, es madre de Dios.

María es modelo de humildad, pues se reconoce a sí misma, como la servidora, como la esclava del Señor. De estos textos, equivocadamente, se quieren valer nuestros hermanos separados para criticar la veneración que nosotros brindamos a la Madre de Dios, porque dicen ellos que María no puede ser alguien especial, pues ella misma dice que es sierva. Pero, nuevamente se equivocan: si esto fuera así, a Jesús tampoco deberíamos reconocerlo como Dios, pues sabemos por la profecía de Isaías que Jesucristo es el Siervo de Yavé (Is 42.1), y además en la Carta a los Filipenses, se dice que Jesús se hizo servidor (FIl 2.7). Usando el mismo criterio equivocado de los protestantes, consideraríamos de menor categoría al mismo Jesús. Pero como ya sabemos: Jesús es Dios, pese a lo cual, es al mismo tiempo el Siervo de Yavé. De igual forma, María es la Madre de Dios y también la sierva de Dios. Esto no la disminuye, al contrario, la engrandece. No olvidemos las palabras del mismo Cristo: “El que se humilla, será engrandecido”.

Lc 1.38
Dijo María: ‘Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho’.

Lc 1.47-48
‘Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava’.

María es modelo de fe, pues el mismo Espíritu Santo – a través de Isabel – la reconoce como dichosa, como feliz, por creer en el mensaje que le ha sido dado de parte de Dios. Esto a diferencia de Zacarías, padre de Juan el Bautista, quien también recibió la visita del arcángel Gabriel, y pese a lo que se le anunció tuvo dudas, por lo cual fue enmudecido durante un tiempo (Lc 1.20). A María no le ocurrió algo similar, puesto que ella si tuvo fe:

Lc 1.38
Dijo María: “… Hágase en mí tal como has dicho”. Después la dejó el ángel.

Lc 1.45
¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!’.

La fe y la confianza absoluta de María van incluso más allá de la respuesta inicial negativa de Jesús en Caná, pues pese a que El le dice que su hora aún no había llegado, ella insiste y se entrega confiadamente a la misericordia de su Hijo, por lo que indica a los empleados de las bodas que siguiesen las indicaciones de Jesús, tras lo cual El hace el milagro. Si Jesús no hubiese tomado en serio la petición de su Madre, pues simplemente no habría transformado el agua en vino, pero vemos que la Biblia nos dice que Jesús sí hizo el milagro. En otras palabras, Jesús oyó y accedió a la petición (intercesión) de su Madre. María, es por esto también, modelo de intercesión:

Jn 2.5
Jesús le respondió: ‘Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? …’ Pero su madre dijo a los sirvientes: ‘Hagan lo que él les diga’.

María es una mujer bendita, o como lo dice el diccionario santa y bienaventurada; María es llena de gracia, esta llena de la presencia continua de Dios; María es la favorecida del Señor, pues en ella se fijó para ser la madre de su Hijo:

Lc 1.28
Llegó el ángel hasta ella y le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’.

Lc 1.30
Pero el ángel le dijo: ‘No temas María, porque has encontrado el favor de Dios’.

Lc 1.42
(Isabel) exclamó en alta voz: ‘¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!’

María, era una mujer reflexiva que meditaba continuamente sobre los acontecimientos de la vida de Jesús, y seguramente ella fue la que brindó información al escritor bíblico, sobre la infancia del Salvador, pues quién mejor que ella, su Madre, para conocer sobre la niñez de su Hijo. Veamos, además, que Jesús fue obediente en todo a María como el buen hijo que era, pues María fue una buena madre:

Lc 2.19
María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior.

Lc 2.51 Posteriormente siguió obedeciéndoles (a María y José). Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón.

María sufrió incomprensiones y dolor por causa del sufrimiento de su Hijo, como se lo había profetizado Simeón, cuando ella y José presentaron al niño Jesús en el Templo. Por eso decimos que María es corredentora, pues fue partícipe del dolor de Cristo, al cual unió su propio sufrimiento:

Lc 2.34-35
‘Será una señal impugnada en cuanto se manifieste, mientras que a ti misma una espada te atravesará el alma’.

Encontramos a María, en el primer núcleo de la Iglesia, junto al grupo de los apóstoles y los otros seguidores de Jesús. María era del grupo de los creyentes: ella fue la primera creyente en Jesús, porque ya desde antes fue considerada como dichosa por creer en el Señor, e incluso en el primer milagro de Jesús en las bodas de Caná no se dice que ella creyó – puesto que ya creía – sino más bien los que creyeron fueron los apóstoles:

Hch 1.14
Todos ellos perseverabanjuntos en la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Lc 1.45
¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!’.

En el libro del Apocalipsis, podemos encontrar más referencias sobre María, Madre de la Iglesia. En primer lugar, se le llama el Arca de la Alianza, porque fue ella quien albergó en su seno durante nueve meses al Salvador. Cuando se habla más delante de la Mujer, vestida de sol; se dice de ella que está embarazada y da a luz un Hijo varón que ha de gobernar a todas las naciones con vara de hierro: ese Hijo es Jesús (Sal 2.8-9), por consiguiente la mujer a la que se hace referencia es María, pues ella es su madre. Pero profundicemos más: a continuación se menciona que los otros hijos de esta Mujer, son los que observan los mandamientos de Dios, en otras palabras: todos los que nos decimos llamar cristianos. Dicho de otro modo: un verdadero cristiano debe aceptar que su Madre es esta Mujer (María) a la que se hace referencia en el libro del Apocalipsis. Es por este motivo que la Iglesia considera a María como Madre de la Iglesia y sobre todo porque Jesús nos las dejó como Madre cuando se la encomendó al apóstol Juan, en cuya persona nos la entregaba como Madre de toda la cristiandad.

Ap 11.19
Entonces se abrió el Santuario de Dios en el Cielo y pudo verse el arca de la Alianza de Dios dentro del Santuario.

Ap 12.1-2
Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su
cabeza. Esta embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz.

Ap. 12.5
Y la mujer dio a luz un hijo varón, que ha de gobernar a todas las naciones con vara de hierro.

Ap 12.17
El dragón se enfureció contra la mujer y se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, es decir, a los que observan los mandamientos de Dios y guardan el mensaje de Jesús.

A continuación, encontramos otros textos más que nos hablan de María, para que comprendamos mejor, junto a todas las citas anteriormente mencionadas lo que ella es para la Iglesia:

Cant 6.10
¿Quién es esta que surge como la aurora, bella como la luna, brillante como el sol, temible como un ejército?

Mt 1.22
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: la virgen concebirá y dará a luz un hijo.

Is 7.14
El Señor, pues, les dará esta señal: La joven está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel.

Mt 2.11
Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.

Para terminar, veamos que solamente los católicos proclamamos como bienaventurada a María. De generación en generación, únicamente la Iglesia Católica le canta a María, la venera por ser Madre de nuestro Señor, la proclama feliz. Los que no lo hacen, simplemente desobedecen la Palabra de Dios:

Lc 1.48-49
‘Desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz. El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí’.

Dirección

Lima

Horario de Apertura

Lunes 06:00 - 20:00
Martes 06:00 - 20:00
Miércoles 06:00 - 20:00
Jueves 06:00 - 20:00
Viernes 06:00 - 20:00
Sábado 06:00 - 20:00

Teléfono

9842055330

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Desenmascarando Las Herejías Del Protestantismo publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir