Gruta "San Martín de Porres de la Urb. Previ Naranjal" - Los Olivos.

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Gruta "San Martín de Porres de la Urb. Previ Naranjal" - Los Olivos. Somos una organización "Devotos de San Martín de Porres"

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23/12/2024

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NOVENA DE NAVIDAD!
Día 4

1.- Oración para comenzar

Benignísimo Dios de infinita caridad que nos has amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio. En retorno, te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo y nuestro, un mundo más justo, más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos. Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nuestra comunidad un estímulo, a fin de que, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

Padre Nuestro

2.- Oración para la familia

Señor, haz de nuestro hogar un sitio de tu amor. Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque Tú nos bendices. Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas. Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque Tú estás con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en tu diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, una página llena de ti. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que nos esforcemos en el apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.

3.- Oración a la Virgen

Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, de ternura, de verdadera vida familiar. Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.

Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. Amén.

4.- Oración a San José

Santísimo San José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda
a los padres de familia; que ellos sean siempre en su hogar imagen del padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres. San José modelo de esposos y padres intercede por nosotros. Amén.

Padre Nuestro

5.- Meditación del día

Cuarto día dedicado a la SINCERIDAD.

Una cualidad sin la cual el amor no puede subsistir, ya que no hay amor donde hay mentira. Amar es andar en la verdad, sin máscaras, sin el peso de la hipocresía y con la fuerza de la integridad.

Sólo en la verdad somos libres como lo anunció Jesucristo: Juan 8, 32. Sólo sobre la roca firme de la verdad puede sostenerse una relación en las crisis y los problemas.

Con la sinceridad nos ganamos la confianza y con la confianza llegamos al entendimiento y la unidad.

El amor nos enseña a no actuar como los egoístas y los soberbios que creen que su verdad es la Verdad.

Si la Navidad nos acerca a la verdad es una buena Navidad: es una fiesta en la que acogemos a Jesús como luz verdadera que viene a este mundo: Juan 1, 9. Luz verdadera que nos aleja de las tinieblas nos mueve a aceptar a Dios como Camino, Verdad y Vida. Ojalá nuestro amor esté siempre iluminado por la verdad, de modo que esté también favorecido por la confianza.

6.- Oración al niño Dios

Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, que tú, Divino Niño, eres nuestro Hermano.

Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz. Oh Divino Niño, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estas tú y allí también es Navidad. Amén.

Gloria al Padre

7.- Gozos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Oh sapiencia suma del Dios soberano, que a nivel de un niño te hayas rebajado. Oh Divino infante, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven, no tardes tanto!

- Niño del pesebre, nuestro Dios y Hermano, Tú sabes y entiendes del dolor humano; que cuando suframos dolores y angustias, siempre recordemos que nos has salvado.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven, no tardes tanto!

- Oh lumbre de oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos, Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño. Niño que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca ya el cordero manso.

Dulce Jesús, mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Ábrase los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío, como riego santo. Ven hermoso niño, ven Dios humanado; luce hermosa estrella, brota flor del campo.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Tú te hiciste Niño en una familia llena de ternura y calor humano. Vivan los hogares aquí congregados, el gran compromiso del amor cristiano.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Del débil auxilio, del doliente amparo; consuelo del triste, luz de desterrado. Vida de mi vida, mi sueño adorado; mi constante amigo, mi divino hermano.

Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Ven ante mis ojos de ti enamorados, bese ya tus plantas, bese ya tus manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos y aún más que mis frases te dice mi llanto.

Dulce Jesús mío mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- haz de nuestra patria una gran familia; siembra en nuestro suelo tu amor y tu paz. Danos fe en la vida, danos esperanza y un sincero amor que nos una más.

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

- Ven Salvador nuestro por quien suspiramos. ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

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10/12/2024

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MEMORIAS DE LIMA.

Especial Feliz Cumple Martín de Porres!!
Tradición Peruana.

El por qué fray Martín de Porres ya no hace milagros.
Ricardo Palma.

Para santo milagroso ó facedor de milagros, mi paisano fray Martín de Porres. Se lo echo de tapada á cualquier santo de Europa.
Como ya en otra tradición he escrito una sucinta biografía de fray Martín, que fué un bendito de Dios, con poca sal en la mollera pero con mucha santidad infusa, no he de repetirla ahora. De mis cocos, pocos. Bástele al lector saber que como el viejo Porres no le dejó á su retoño otra herencia que los siete días de la semana y una uña en cada dedo para rascarse las pulgas, tuvo éste que optar por meterse lego dominico y hacer milagros. Dios sobre todo, como el aceite sobre el agua.

Cuando no había en mi tierra la plaga de radicales, masones y librepensadores, cuando todos creíamos con la fe del carbonato, ni pizca de falta hacían los milagros, y los teníamos á granel ó á boca qué quieres. ¿Por qué será que hoy en que acaso convendrían para reavivar la fe, no tenemos siquiera un milagrito de pipiripao por semana? Será por algo, que yo no he de perder mi ecuanimidad averiguando lo que no me importa saber. ¿Quién me mete en esas honduras?

El famoso escritor y orador sagrado padre Ventura de la Ráulica, en su panegírico de fray Martín de Porres, impreso en 1863, refiere que, sin moverse de Lima, estuvo nuestro santo compatriota en las Molucas, y en la China, y en el Japón, libertando del martirio á jesuitas misioneros, pues Dios le concedió el privilegio de la bilocación ó doble presencia, gracia que le negara á san Felipe Neri cuando éste la pretendió. El padre Ventura añade que lo que él nos cuenta, en su citado panegírico, consta en el proceso de canonización. Me doy tres puntadas con hilo grueso en la boca, y no me opongo al milagro. Yo, en cosas de frailería, á todo digo amén, pues no quiero parecerme al amanuense del tirano Rozas, que puso en peligro la pellejina por andarse con recancanillas y dingolodangos. No desperdiciaré esta oportunidad para contarlo.

Puede el lector fumar un ci******lo mientras dure el cuento.
Diz que el amanuense le leía una tarde al supremo dictador las pruebas de una oda que debía aparecer en la Gaceta oficial del 25 de Mayo, y al llegar á unos versos que decían:

el pueblo te venera,
y el argentino sabe que en tus manos
flameará victoriosa su bandera,

lo interrumpió don Juan Manuel diciendo:—No me gusta ese verso. Donde dice bandera ponga usted estandarte.

—Excelentísimo señor (se atrevió á argüir el mocito palangana), como estandarte no es consonante de bandera, va á resultar..... que no resulta verso.

—Don Juan Manuel de Rozas no aguantaba picada de cáncano y, dando feroz puñada sobre la mesa, gritó

—¡Car...amba! Cállese la boca y ponga estandarte, antes que lo haga degollar por salvaje unitario.

Fuera el ci******lo. Vuelvo á mis carneros, esto es, á los milagros. Allá, en el primer tercio del siglo xvii, cuando los amigos se encontraban en la calle no se decían como ogaño ¿qué hay de nuevo? ¿renuncia ó no renuncia el ministerio? sino ¿qué me cuenta usted de milagros? ¿ha hecho alguno nuevo, de ayer á hoy, el bienaventurado fray Martín?

Todas las mañanas acudía á la portería del convento de santo Domingo un cardumen de viejas y muchachas devotas en demanda del lego, y en solicitud de un prodigio más ó menos morrocotudo.

Hasta la Carita de cielo, hembra que como fea no tenía nada que pedir á Dios, pues su fealdad era de veintitrés quilates como la de P***o, pretendió del santo limeño que la embelleciese, milagro que diz que no pudo, no quiso ó no supo hacer fray Martín. Si lo hace se divierte, porque las feas de un ¡Jesús María y José! no le habrían dejado á sol ni á sombra.

Fastidiado el prior de que á la portería de su convento acudieran más faldas que al jubileo, resolvió cortar por lo sano, y llamando una mañana al taumaturgo le dijo:

—Hermano Martín, bajo de santa obediencia le prohíbo que llaga milagros sin pedirme antes permiso

—Acato la prohibición, reverendo padre.

Pero fray Martín era de suyo milagrero, y sin darse cuenta, sin propósito é intención de desobedecer al mandato, seguía menudeando milagritos de poca entidad.

Sucedió que un día resbalóse de altísimo andamio un albañil que se ocupaba en la reparación de un claustro, y en su cuita gritó:

—¡Sálveme, fray Martín!

El legó alzó las manos, y le contestó

—Espere, hermanito, que voy por la superior licencia.—Y el albañil se mantuvo en el aire, patidifuso y pluscuamperfecto como el alma de Garibay, esperando el regreso del lego dominico.

—¡A buenas horas, mangas verdes! dijo el prelado. ¿Qué permiso te voy á dar si ya has hecho el milagro? En fin, anda y remátalo. Pase por esta vez, pero que no se repita.

Este milagro hizo en Lima más ruido que una banda de tambores, y fue más sonado que las narices.

Fallecido fray Martín en Noviembre de 1639, á los sesenta años de edad, nadie se quedó en mi tierra sin reliquia de un retacito del hábito ó de la camisa, ó por lo menos sin una pulgarada de tierra extraída de la sepultura, tierra que guardaban en un saquito de terciopelo, y que, á guisa de relicario, llevaban los crédulos devotos pendiente del cuello. Esta tierra diz que era eficaz específico contra la diarrea.

Con el correr de los tiempos las reliquias fueron al basurero, y las que se conservaban en el convento las mandó encerrar en una caja el primer arzobispo republicano don Jorge Benavente, y en 28 de Septiembre de 1837 las remitió á Roma consignadas al general de la orden de predicadores. Vaya si hemos sido ingratos los limeños con nuestro santo paisano, pues de él no tenemos ya ni reliquias!

Lo siento, pero no puedo llorar por tamaña ingratitud. Yo no he de ser como el verdugo de Málaga, que se murió de pena, porque á un conocido suyo le echó el sastre á perder unos pantalones sacándoselos estrechos de pretina.

Durante muchos meses dió el pueblo en acudir á la tumba de fray Martín en solicitud de milagros, y el difunto no siempre anduvo remolón para hacer favores. Pero una mañana se levantó con la vena gruesa el padre prior, y precedido por la comunidad se encaminó á la sepultura, donde con acento solemne y campanudo dijo:

—Hermano Martín, cuando vivías en el mundo obedeciste humildemente mis mandatos, y no he de creer que en el cielo te hayas vuelto orgulloso y rebelde á tu superior jerárquico, negándole la santa obediencia que juraste un día. Basta de milagros. Te íntimo y mando que no vuelvas á hacerlos.

Y que nuestro santo paisano acató y sigue acatando la imposición de su prelado, lo comprueba el que, ni por buronada, se ha hablado de milagros prodigiosos por él realizados después del año 1640.

Lo que es ahora, en el siglo xx, más hacedero me parece criar moscas con biberón que hacer milagros.

Fuente: Wikisource

Foto: Google Imágenes.

01/12/2024
03/11/2024
03/11/2024

San Martín de Porres fue un hombre sencillo, pero inmensamente santo. Estos son algunos de los fenómenos místicos de su vida terrenal

25/09/2024

Memorias de Lima salió a la luz un 25 de septiembre del 2018
bajo la advocación de San Martín de Porres, y como no podía ser menos, iniciamos lo que hasta el día de hoy perdura, la sección llamada: "FLORECILLAS DEL BIEN AMADO HERMANO SAN MARTÍN DE PORRES" y a continuación colocamos la primera de esas Florecillas.

MEMORIAS DE LIMA.
Florecillas del Bienamado Siervo de Dios, Martín de Porres.
MARTÍN DE PORRES Y EL MENDIGO ESPAÑOL.

Fray Barragán había sido un marinero que al naufragar su nave, decidió entregar su vida al Señor Dios Todo Poderoso. Y es él quien nos cuenta la siguiente Florecilla del Hermano Martín.

Estando en la portería y ya siendo hora del almuerzo, habíanse puesto los mendigos en la puerta del refectorio para que se les entregue la menestra diaria.

Pasóse por mi sitio el hermano Fray Martín con dirección a la campana para llamar al Ángelus, cuando por mí fue interrumpido.
Fray Barragán: ¿Fray Martín, podéis ayudarme con la entrega de la menestra?

Fray Martín: Con gusto lo haré Fray Barragán. Tened cuidado, hermano, que casi pisáis a un hermano ratoncillo.

Fray Barragán: ¡Voto al Diablo! Perdonad Fray Martín, es que estos inmundos animales han invadido el convento, están por todos lados, dicen que hasta los han encontrado en la sacristía comiéndose las velas del Santísimo.

Fray Martín: Veo hermano, que aún no se le quita los modales de gran marinerote. Pero el buen Dios, no ve lo que sale de vuestra boca, sino la virtud que tiene para con el prójimo. No os preocupen estos pequeños que también son hijos de Dios, que si se comen las velas es porque no hay comida suficiente para ellos, pero pronto me ocuparé de ellos.

De pronto y mirando a un rincón, el pequeño ratoncillo miraba la escena tranquilamente, fue reprendido por Fray Martín.

Fray Martín: ¡Ea hermano ratoncillo! Venid aquí. – el pequeño animal se colocó a los pies del hermano Martín y púsose en dos patas mirándolo atentamente – Está muy mal que vuestros hermanos se estén comiendo las velas que son para alumbrar a Nuestro Señor, y también está muy mal que anden escondiéndose en la portería haciéndole la vida imposible al buen hermano Fray Barragán, él es un marinerote muy bueno, así pues, quiero que no os escondáis más por estos lares, en todo caso y si tenéis hambre, andad a me celda que siempre tengo algo para los amigos.

Y quién diría nada, cuando el ratón salió disparado con rumbo desconocido.

Fray Barragán: ¡Si lo veo y no lo creo! ¿Ahora habláis con los ratones y os hacen caso?

Fray Martín: Amigo, hay tantos misterios y miserias en los amigos más pequeños del Señor. Todo se soluciona con hablarles bonito. Y ya veis cómo entienden.

La menestra me fue traída, y cómo no llegaba el hermano Martín mandé a los mendigos a que se coloquen en una fila ordenada para la entrega de la misma. A un costado había una fogata donde ponía el perol para que el alimento mantuviera calor.

Los mendigos estaban con hambre y querían que se les sirviera con prontitud, un par de manos no pueden hacer mucho en medio de tanta gente.

Estaría por la mitad, cuando Fray Martín llegó a ayudar.

Fray Barragán: Haced hermano Martín, que formen otra fila, así la entrega del almuerzo será más rápido y ordenado.

De repente alguien gritó: “¡Es él! ¡Es él! ¡Es él! Él es el Fraile que os conté”. Y el mendigo se puso de rodillas y besó el hábito de Fray Martín quien lo tomó acariciando su cabello, y soltando una lágrima.

Fray Barragán: ¿Pero que estáis hablando? Este es Fray Martín de Porres.

Mendigo: ¡Lo conozco bien! Él fue nuestro bienhechor y el que nos libró de nuestro cautiverio en África.

Fray Barragán: Pero que tonterías estáis hablando. Fray Martín nunca ha salido de Lima.

Mendigo: Os digo que es él. Yo lo vi, y me curó unas heridas que tenía.

Fray Barragán: Fray Martín, decid ¿vos conocéis a este hombre?

Fray Martín: Si, le conozco.

Fray Barragán: ¿Y es cierto lo que dice?

Fray Martín: Cierto es. El Señor tiene mucho medios para socorrer a los que más lo necesitan. ¿Qué importa el medio del que se sirve?

Y dicho esto, Fray Martín apuró el paso entre sollozos y enrumbó hacia su celda.

Fray Barragán: Hermano, ya no nos sorprende nada del buen Martín, sentaos y contadnos vuestra historia.

Mendigo: Me llamo Francisco de Montoya y soy Español. Como mucho de mis compatriotas me alisté como soldado de su Majestad y en busca de nuevas tierras y tesoros marché un día de mi tierra. Luché contra varia fortuna, y al cabo de un tiempo decidí volver a ver a mis familiares. En eso estaba cuando mi mala fortuna hizo que cayéramos en manos de unos piratas y nos confinaran a las mazmorras. El cautiverio fue duro y cruel. Sin esperanzas de volver a salir de allí con vida, sino era por un milagro. Pero tanto yo como mis compañeros invocábamos diariamente el auxilio de Dios, porque todos éramos buenos cristianos. Cierto día, aparecióse un Fraile Mulato vestido con habito blanco y negro, que nos regaló, alimentos, medicinas y ropa y nos confortó con palabras muy santas y divinas. Nadie le conocía si sabía de dónde había venido.

Nos visitó varias veces, siempre con oportunos regalos, y un día nos prometió que muy pronto alcanzaríamos la ansiada libertad.

Como así fue al poco tiempo, sin saber que ya se había realizado el milagro.

Al volver a España, nuevamente me alisté como soldado y me vine a Las Indias. Con tan mala suerte que fui asaltado y herido tres veces. Vine al Perú en busca de fortuna. Y cuál no sería mi sorpresa, que al acercar mi escudilla de barro me diera con aquel Fraile mulato al que vosotros llamáis Fray Martín y reconocerle, él me atendió y curo mis heridas en África.

Fray Barragán: Vuestra historia es conmovedora y la verdad que ya nada nos sorprende del buen hermano Martín. Agradecemos vuestra historia, pero por ahora, será mejor comer la menestra que ya debe estar media fría.

Y así amigo lector, cumplo con llevarle a usted una florecilla más de nuestro querido Fray Martín de Porres.

(JAMEA)

17/04/2024

“ El que venga a mí no tendrá hambre ”

MIERCOLES III DE PASCUA

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.

Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.

Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

Palabra del Señor

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