20/04/2022
𝐋𝐀 𝐈𝐌𝐏𝐎𝐑𝐓𝐀𝐍𝐂𝐈𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐅𝐀𝐌𝐈𝐋𝐈𝐀.
"𝑷𝒐𝒓 𝒎𝒊 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒆, 𝒎𝒊 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝒚 𝒚𝒐 𝒔𝒆𝒓𝒗𝒊𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒂𝒍 𝑺𝒆𝒏̃𝒐𝒓".
Josué. 24: 15
La familia es el diseño original que Dios dispuso para que el ser humano fuese formado, fortalecido y establecido sanamente sobre la fe, el amor, el carácter y la verdad de Dios. Pero esto no es lo que está pasando, la familia está siendo destruida flagrantemente, el divorcio, el pecado, el adulterio, la pornografía, el placer, el egoísmo y tantas cosas que están forjando una generación de hijos sin padres, padres irresponsables y egoístas que solo piensan en ellos, hijos que no reciben consejo, ni ejemplo, hijos que hacen lo que quieren porque los padres tienen miedo de disciplinar, y esto está generando un caos terrible.
Josué lucho por su familia, porque él sabía que al luchar por ella, luchaba por su nación, solo cuando entendemos esto, comprendemos el lugar que la familia tiene para la sociedad. Una familia que permanece unida en amor y verdad es una familia capaz de sostener a una sociedad en decadencia, servirá de luz para los que están perdidos y guiara a muchos más a la verdad. Josué sabía que si su casa prevalecía en el servicio a Dios, eso serviría de testimonio a una sociedad perdida. Yo también quiero que mi casa y yo sirvamos a Dios, solo eso podrá servir de testimonio ante la falsedad y el engaño.
Por eso la iglesia luchara contra viento y marea para que el diseño divino de la familia permanezca, se establezca y nunca sea tergiversado, porque esto implicaría permitir que la sociedad, que de por sí ya está corrupta, se pierda aún más, permitir que los hijos se autodestruyan al seguir el ejemplo malo de sus padres, lo cual redundaría en más sufrimiento, esto es lo que tiene enferma a la sociedad actual; los padres ya no siguen el diseño de Dios para la paternidad y la maternidad, ahora cada cual hace su mejor esfuerzo, pero eso no es suficiente, sin conocimiento y sin entendimiento todo esfuerzo es perdido.
Necesitamos de una familia que vuelva a la verdad que sirva de cimiento a una sociedad enferma y perdida por la falta del cumplimiento de su rol. Necesitamos padres y madres comprometidas por amor a Dios que pongan en práctica la verdad y que sirvan de ejemplo a los jóvenes de esta generación.
Solo unos padres que den ejemplo de amor, de perseverancia, de paciencia, de bondad, de seguir a Dios, forjaran hijos fortalecidos en la fe que soportaran el peso de las pruebas y llevaran a cabo la obra maravillosa de Dios con fe y testimonio.
La familia necesita volver a ser el fundamento de la sociedad que fue hace muchos años, pero esto es imposible si el hombre no se vuelve a Dios, no conforma su corazón a su voluntad, si los padres no son de ejemplo para los hijos, si no nos tomamos en serio el cuidado de la familia en nuestras congregaciones.
Tenemos a la puerta muchos matrimonios que están sostenidos por hilos, y no por la fe, hijos maltratados y heridos por el falso testimonio de padres que solo viven de apariencias cristianas. Tenemos la sociedad que hemos creado conforme a nuestras decisiones, ¿nos gusta? No, entonces que podemos hacer. No podemos cambiar a nadie, solo el Señor puede hacerlo, pero podemos interceder por las familias, por los hogares, por los padres y los hijos. Podemos dar herramientas con la escritura para fortalecer los hogares y podemos forjar creyentes de testimonio para que conformen su familia a la voluntad de Dios.