13/12/2025
Trabajo como conductor de taxi por aplicativo. Aproximadamente 8 de cada 10 pasajeros que suben solos a mi vehículo, lo hacen usando audífonos.
Esta escalofriante estadística de nada menos que EL OCHENTA PORCIENTO de personas, demuestra “a gritos” una comunicación no verbal, que indica: “No quiero escuchar”. O, dicho de otra manera, no están dispuestos a entablar una conversación con nadie, prefieren estar aislados y no ser interrumpidos con vanas interacciones. Lo cual está bien, están en todo su derecho. Sin embargo no es el hecho de usar audífonos o el “scrolear” el celular de principio a fin del viaje, escuchando o viendo únicamente los tres primeros segundos de cada video. lo que quiero resaltar, es la triste realidad, que casi nadie quiere escuchar… nada.
Yo meditaba en esto y me preguntaba ¡¿Por qué nadie, o casi nadie, hoy en día, está dispuesto a escuchar?! Y, pues, llegué a la conclusión que, ¡estamos cansados! Si, eso, estamos literalmente cansados, hasta el hartazgo, de escuchar tanta sandeces, mentiras, engaños, fraudes, malas vibras y demás. Hemos creado burbujas a nuestro alrededor.
Pero lo más triste de todo, no es que hayamos cerrado nuestros oídos al prójimo. Lo más triste de todo es que hemos cerrado, literalmente, nuestros oídos al creador de la vida, quien nos puso en esta realidad con el fin de conocerle y volvernos a él (esto tiene su explicación).
Si has llegado hasta aquí en esta lectura, quiere decir que formas parte del “raro” 20% de personas que aún están dispuestos a escuchar (de otra manera, hubieras seguido “scroleando’ al llegar a la tercera línea).
Si llegaste aquí, la pregunta sería entonces ¿Cómo identificar la voz verdadera del verdadero Dios y cómo distinguirla de tanto engaño, ya que no existe nada más falsificable que las cosas del Espíritu, las cosas de Dios. Imagina que estás en una calle extremadamente concurrida de personas y comerciantes, estos últimos en carretillas abarrotadas de productos, ofreciéndolos a través de sus bocinas amplificadas y estridentes, todos gritan, todos se empujan, todo es un caos total (los limeños sabemos perfectamente a qué me refiero). Pero a tu lado está tu esposo(a) hablándote, su voz es tan pequeña al lado del tremendo bullicio que, no eres capaz de escuchar y, mucho menos, entender sus palabras. Pues lo que haríamos en ese caso sería estas tres cosas:
1. Agudizar nuestro oído para enfocarnos únicamente en su voz
2. Tratar de dejar de escuchar las voces del rededor
3. Acercar nuestro oído lo más que podamos a sus labios
Pues ¡Eso es exactamente lo mismo que tenemos que hacer para “escuchar” a Dios!
1. Agudizar nuestro oído para enfocarnos únicamente en su voz.
A Dios no lo podemos “escuchar” con nuestros oídos físicos, ya que ÉL ES ESPÍRITU. Él no escribirá palabras en el cielo, ni te hablará a “la mente”, ni en sueños. Él nos ha dejado explícitamente en Su Palabra la manera en que nos habla. Leamos juntos Hebreos 1:1-2
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días NOS HA HABLADO POR EL HIJO, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”
Si, es a través del Hijo, la única manera como él nos habla. Y ¿Quién es su hijo? Precisamente Su Palabra, el Verbo de Dios, la Biblia ¡LA SOLA ESCRITURA!
2. Tratar de dejar de escuchar las voces del rededor
Como dije más arriba, no hay nada más “falsificable” que las cosas espirituales. Vivimos en un mundo que, a propósito, está repleto de voces extrañas y UNA SOLA voz verdadera. Existen infinidad de religiones, denominaciones, interpretaciones privadas, etc. A todo ello debemos renunciar.
Por ejemplo, hoy en día hay infinidad de hombres que se hacen llamar pastores (el término pastor es bíblico y es correcto) pero que lamentablemente son falsos, son carismáticos (en el sentido que tienen carisma) “profesionales” del engaño y viven estafando a los que NO conocen la Palabra de Dios para quitarles continua y metódicamente su dinero, a esto hay que renunciar.
Otros pretenden tener “poderes especiales” para tumbarte al piso con sólo tocarte o incluso soplarte. Hacen todo un show de “la fe”. Pero este espectáculo únicamente da resultado en los que NO conocen la Palabra de Dios, a esto hay que renunciar.
Podría poner muchos más ejemplos pero, creo que el punto ha sido establecido, dejar de escuchar las voces del rededor. Y, por último:
3. Acercar nuestro oído lo más que podamos a sus labios.
En este caso “nuestro oído” sería la lectura y “sus labios” sería Su Palabra.
¡Estamos en este mundo para ser probados! Nuestra única tarea aquí es PASAR LA PRUEBA y ayudar a otros a pasarla también (es lo que estoy haciendo al escribir este artículo). No existe otra manera de pasar la prueba que conociéndole. No existe otra manera de conocerle sino es a través de oír su voz. No existe otra manera de oír su voz sino a través de la lectura concienzuda y continua de Su Palabra y, en consecuencia disponer el corazón para que el pueda hacer su obra. Bien dice Hebreos 3:15
“Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones”
Para terminar esta escueta publicación, permíteme citarte las Palabras del Señor Jesucristo en Apocalipsis 3:20
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno OYE MI VOZ y abre la puerta, entraré a él, y tendré comunión con él, y él conmigo.”
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No somos una iglesia perfecta, al contrario tenemos muchas necesidades y falencias, pero una cosa SÍ tenemos, y es que con toda la humildad de nuestro corazón, nos reunimos continuamente para escuchar su voz meditando en su Bendita Palabra.
Reuniones todos los domingos a las 11:00 am. en “El rancho de Pol 2” ubicado en Av. Los ciruelos 354 SJL. Como referencia, una cuadra después del paradero del tren, Sn. Carlos, a la izquierda. El ingreso es por la puerta lateral.
La invitación está hecha. Todos son bienvenidos.