22/03/2026
Pedro recordó la promesa de Deuteronomio: Dios levantaría un profeta como Moisés. Jesús es ese profeta, pero mucho más. Moisés liberó de Egipto; Jesús libera del pecado. Moisés entregó la Ley en piedra; Jesús escribe su Espíritu en el corazón.
Rechazar a Jesús es perder la fuente misma de la vida. Pero escucharlo es entrar en la comunidad del pacto, en el pueblo que vive bajo su bendición. La sanidad del cojo es una señal de que el Reino ya está irrumpiendo, y que la restauración comienza ahora.
La bendición que Jesús trae no es prosperidad barata, sino poder para dejar la maldad y caminar en una vida nueva. La resurrección es la garantía de que no estamos solos: el Rey vive y nos capacita para vivir en libertad.
👉 ¿Estás escuchando al Nuevo Moisés? Su voz sigue llamando hoy: “Conviértanse de su maldad y reciban mi bendición”.