10/08/2026
Cuando el Señor hizo volver
a los cautivos de Sión,
nos parecía estar soñando;
nuestra boca se llenaba de risa
y nuestra lengua de gritos de alegría.
Entonces entre los paganos se decía:
«¡Qué grandes cosas no ha hecho el Señor por ellos!»
(Salmo 126,1-2)