José Morán

José Morán Misionero | Missionary

18/05/2026

Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.

(Mateo 3,11)

23/03/2026

«Sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré de mi espíritu sobre toda carne...»

(Hechos 2,17)

09/02/2026
09/02/2026

Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.

(Mateo 6,33)

16/01/2026

¡Lo mejor está por venir!

¿Cuántos dicen amén a esto?

22/12/2025

Viene un tiempo de gloria, poder y milagros...

🙏🔥🕊

14/12/2025

En verdad les digo: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.

(Juan 12, 24)

06/10/2025

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado
y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza
de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho
desde antiguo
por boca de sus santos Profetas.

Es la salvación que nos libra
de nuestros enemigos
y de la mano de todos
los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró
a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que,
libres de temor,
arrancados de la mano
de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

(Lucas 1,68-75)

01/10/2025

TESTIMONIO DE LIBERACIÓN, del libro «Jesús está vivo», del padre Emiliano Tardif:

Que los milagros son signos, lo muestra el siguiente testimonio:
Una tarde visité a un policía, el capitán Muñoz. Estaba agonizando en la cama. Llevaba 50 días sin comer. Sólo bebía alcohol cada tres horas. Oramos por él y el Señor lo liberó de su adicción al alcohol de la forma más extraordinaria.
Inmediatamente dejó de beber. Ni siquiera necesitó pasar por un hospital para desintoxicarse. Yo recordé aquella palabra del libro de la Sabiduría 16,12: “Ni lo sanó hierba ni emplasto alguno, sino tu palabra, Señor, que todo lo sana”.
Al día siguiente, reemplazó la botella de ron por la Biblia que leía constantemente. Llorando decía: ¡Qué bueno es el Señor!
Sin embargo, esto me trajo muchos problemas, pues a la mañana siguiente había gritos y palabronas afuera de la iglesia. Las señoras, cuyos esposos eran borrachos, estaban haciendo fila y tratando de controlar a sus maridos para que oráramos por ellos. Era curioso ver más borrachos en la iglesia que en las cantinas y barras.
El Señor quiso liberar al policía de esa manera excepcional para despertar la fe en su nombre; pero no en todos los casos sucedía lo mismo. Los enfermos, confiando en Jesús, tenían que hacer también su parte.
Así como no todos los policías son borrachos como el capitán Muñoz, así no todos los borrachos reciben la salud de la misma forma. Pero lo importante es que mediante un caso como éste crece la fe en el poder salvador de Dios, que es capaz de cambiar nuestra vida del modo que mejor le place.

27/05/2025

SAN FELIPE NERI Y EL ESPÍRITU SANTO

Entre las miles de devociones que un cristiano puede tener, hay un que normalmente pasa por desapercibida: es justamente la devoción a una de las tres personas de la Santísima Trinidad. Sí, el Espíritu Santo es ese “gran desconocido” del cual hablaba el gran escritor, el P. Royo Marín; ni más ni menos que Esposo de la Santísima Virgen, acompaña misteriosamente las acciones de los hombres y los hace crecer en gracia. Felipe sabía bien que debía pedir sus dones y es por eso que en la primavera romana del año 1544, en las primeras vísperas de la fiesta de Pentecostés sucedió lo que sigue.

Felipe se encontraba rezando en las catacumbas de San Sebastián, a las afueras de Roma, y pedía insistentemente recibir los dones que el Espíritu Divino prodiga a todos aquellos que se lo ruegan: inteligencia, sabiduría, ciencia, consejo, temor de Dios, piedad y fortaleza. Improvistamente, se vio inundado de una alegría inmensa y vio como todo el lugar en que se hallaba comenzó a iluminarse
de una extraña luz. El santo se levantó y vio descender desde lo alto un especie de globo de fuego que entrando por su boca, inflamó su pecho haciéndole sentir un fuego interior que le parecía morir. Su corazón, al contacto con las llamas, comenzó a dilatarse rápidamente al punto que sus huesos no resistieron más y dos de sus costillas terminaron por romperse.

Sintiendo un fuerte temblor en todo el cuerpo, podía percibir cómo su corazón ardía como devorado en llamas; era un dolor fortísimo, pero a la vez precioso, ya que no quemaba para destruir, sino para mostrar el amor que Dios tenía por su hijo. Tanto era su alegría en aquel momento que llegó a exclamar:
- Basta… ¡oh Señor, por favor, basta!

El Espíritu Santo, que tanto Felipe había pedido, había descendido sobre él, como hacía 1500 años lo había hecho con María y los Apóstoles reunidos en el Cenáculo. Desde aquel momento Felipe sentirá permanentemente arder todo su cuerpo, al punto tal que no sentirá jamás frío y hasta en las heladas más crudas del invierno, permanecerá con ropa ligerísima sin sentir nada de frío. En verano, sin embargo, sufrirá el calor al punto de no poder ni siquiera usar los ornamentos litúrgicos que la Iglesia solicitaba para algunos momentos del año; el Papa se encargará de dispensarlo.

03/04/2025

«Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:
el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes.
Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán.
Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes.»

(Juan 14,16-20)

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